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lunes, 10 de octubre de 2011

Granada en peligro

Un rascacielos cercano a los 100 metros de altura. Una torre de 25 plantas. Un edificio de 44 millones de euros en el llamado “corredor de la arquitectura contemporánea granadina”. UN HORROR. UNA LAMENTABLE NOTICIA. Y valga una descripción precisa del asunto. [Foto del Diario Ideal]

En primer lugar se trata de una apuesta por la arquitectura de nuestros días, y el que suscribe ha dado suficientes ejemplos en esta Alacena como para que no haya sospechas al respecto de mi filiación por estos tipos de construcción. Soy un firme admirador de la arquitectura actual en los espacios actuales.

A ello unamos que el visto bueno lo da el Ayuntamiento. Y nada es este que les transmite sus ideas sospechoso de ir en contra del actual equipo de Gobierno, para el que ha pedido el voto en muchas ocasiones. No nos engañemos: si se licita la obra, los constructores y promotores serán generosos con la ciudad y corren tiempos lo suficientemente preocupantes como para pensar en las dádivas que se recojan en momentos de recortes presupuestarios y estrecheces económicas, de las que sabe bastante esta Tierrra.

Y al fin, GRANADA. Sin más. Espero que comprendan algo: la ciudad de Granada basa no ya sólo su proyección económica actual en su imagen (turismo, siempre turismo), sino incluso su imagen (la idea que percibimos de ella), es deudora de la estampa que ofrece. Granada no es una urbe contemporánea al uso. Una copia descarnada de las metrópolis norteamericanas, cargada de la vileza de imitar por imitar. Aquí no todo vale. Vive de su IMAGEN, en mayúsculas, de la convivencia perfecta entre naturaleza y patrimonio, del desgarrador aspecto de su mole blanca (y aunque no tenga nieve impone igual) que es su Sierra. De un patrimonio amasado con los años; de un urbanismo diferente.

Granada encandila y conquista precisamente por su estampa idílica, diferente. Es dispar al resto de ciudades por su trama y ubicación. Es desemejante a otras por su arquetípicas construcciones, por su fusión paisajística. Es desigual a ciudades de otros lares porque presenta valores panorámicos admirables. Y siempre recuerdo el Mirador de San Cristóbal, quizás el observatorio más perfecto desde el que contemplar, como en una reproducción museística, la historia constructiva y la expansión urbanística por etapas de la ciudad. Pero desde allí ya nos chirría el cuadrado perfecto de Campo Baeza para la Sede de Caja Granada. Ya nos distorsiona la casi lograda homogeneidad constructiva el paredón altanero del Museo de Andalucía. Ya nos chirría hasta la extenuación los perfiles de las torres de San Lázaro y del Hotel Nazaríes. Y conste, que todas estas obras las aplaudo desde la perspectiva contemporánea, pero no desde la perspectiva... Desde una ciudad que es la historia y la fusión de su patrimonio recortándose en la Sierra que le da algo más que vida, emblema y recurso turístico. Sierra Nevada es tan a Granada como la Alhambra, y más si cabe. Y lo dice un historiador del arte. OJO.

Ya hemos hecho el análisis...
A)  1.- Hace falta dinero que a buen seguro proporcionará esta torre; 2.- La Arquitectura contemporánea debe seguir produciéndose en Granada, siempre que ocupe los espacios urbanos que no rompan la homogeneidad de los lenguajes históricos del centro. 3.- Granada es también “VISTAS”, “PAISAJE” y “PERSPECTIVAS”.

Déjenme mejor que les explique la ciudad, su estampa, su verdadero carácter e identidad que no podemos perder, en la boca de algunos célebres:

Todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás. (Antonio Machado) ¿Puede verse afectado el encanto de Granada con una torre que doblará la altura de Caja Granada, una mole visible y demasiado destacable desde Albaicín, Alhambra, Sacromonte...?

Si tuviéramos que visitar una sola ciudad en España, esa debería ser Granada. (François Chateaubriand) ¿Qué de nuevo supone hacer un rascacielos. y además tan pequeño, a la vista de nuevas edificaciones que en poco tiempo alcanzarán los casi mil metros. Por eso, ¿qué aporta a la ciudad la torre? ¿Qué recursos artísticos nunca antes vistos nos trae? ¿Qué dejará además del dinero? ¿2.700 años de historia vendida por un usufructo que seguro quedará mayoritariamente en manos privadas?

Si tuviéramos que visitar una sola ciudad en España, esa debería ser Granada. (Ernest Hemingway) ¿Y si al final se acomete este rascacielos que es un quiero y no puedo...? ¿Visitar Granada para que desde la Alhambra o el Albaicín se vea una imagen propia de Benidorm? si yo fuera Hemingway, no dudaría en volarme de nuevo la cabeza con una escopeta al ver tan deplorable imagen recortándose en la ciudad, como domeñando todo.

Granada es el tesoro más preciado de España, una despensa de sabores, de olores y de pasión. (Víctor Hugo) Yo también lo pienso. Pero lo que tres guerras, cientos de terremotos y mil años no han conseguido lo hace la especulación urbanística y un Ayuntamiento que puede estar muy desacertado si al final tramita a buen puerto este proyecto. La pasión de Granada será ese falo sin chicha, ese esqueleto que va a nacer ya desfasado. Un cuasi rascacielos lo suficientemente alto como para que una ciudad con monumentos de mil años sea violada por ese bálano de hormigón, por ese glande arrogante y fatuo que pretende crecer en nuestras arterias y urbanismo.

Granada es una de las ciudades del mundo más fascinantes, pues a su rico patrimonio hay que añadirle el enclave geográfico donde se encuentra. (William Shakespeare). ¿Qué más queréis que apunte? ¿Qué más necesitáis? El inigualable Shakespeare, posiblemente uno de los genios más grandes que ha dado la humanidad, ha dicho de Granada que la fascinación que provoca en parte es debida a su enclave. ¿Por qué taparlo? ¿Por qué destrozar el paisaje? ¿Por qué constreñir las vistas y dificultar esa sorpresa que provoca el patrimonio de la ciudad en connivencia con la naturaleza que lo rodea?

Granada está en uno de los lugares más imponentes del mundo, en los pies de una majestuosa montaña de más de 3000 metros de altura. Es el sitio perfecto para un monumento perfecto: el extraordinario palacio de la Alhambra. Ciudad única en su emplazamiento, única en historia y perfecta en su diseño. (The Guardian). Así describía una ruta turística por Andalucía el prestigioso periódico inglés The Guardian en 2008. Yo no he de añadir nada más. Lo deja bien claro: única en su emplazamiento [...] perfecta en su diseño... Y aquí los rascacielos, simplemente, duelen, dañan y pervierten.

Un paraíso africano localizado a los pies de montañas preservado como una rosa en nieve, es posiblemente la mejor descripción que Granada puede recibir. (Revista Forbes). Si una publicación de esta entidad, peso y relevancia dice lo que leen, poco hemos de aportar. Destaca montañas, nieve... ¿Cómo verlas con 100 metros de ladrillo y metal, de hormigón y vidrio delante? Si al menos tuviera la originalidad, la fuerza expresiva, el movimiento racionalista de Campo Baeza o el intento creativo de Siza, nos callamos. Pero se trata de un burdo edificio alto, sin más, para vender mucho y bien y dejarle al Ayuntamiento una buena propina. Un horror y un error. 

Antes de morir debemos visitar Praga, Venecia y Granada. (The Independent) ¿Imaginan por qué el prestigioso rotativo inglés habla de estas tres ciudades? ¿Por tener monumentos iguales a las demás? ¿Por un patrimonio adocenado, repetitivo, insulso? ¿Por unos condicionantes geográficos análogos al de otras ciudades? NO. Praga es bucólica y debe encanto al Moldava. Venecia, nada que apuntar de ese barco que se empeña en flotar sobre el Adriático. Y Granada se fusiona con la altitud, la roca, el boscaje y la flora y la nieve. Eso sorprende, gusta e impresiona de ella. Para ver prodigios de altura, se va uno a Abu Dabi. Para conocer las primeras proezas construidas, a San Francisco o Nueva York. Para admirar cualquier edificio más alto, a cientos de lugares. Para ver arte almohade, almorávide, nazarí, gótico, renacimiento, manierismo, barroco, neoclasicismo, modernismo y eclecticismo junto a nieve y color, sólo está GRANADA.  

La industria de Granada es su belleza. (Paolo Marconi). Lo dice uno de los más prestigiosos arquitectos contemporáneos alguien que conoce como pocos el arte y qué significa la arquitectura, después de haber intervenido y restaurado edificios de Borromini, Juvarra, Bernini...

En el silencio, desde Puerta Real, contemplábamos, allá en lo alto de la montaña, la blanca nieve. (Azorín). Ya no se puede, maestro. Pero si seguimos haciendo esos telones, esas aberraciones que desafían nuestros perfiles, nuestra personalidad, nuestra identidad urbana e irrepetible, llegará el día que la Sierra sea una anécdota de la ciudad.

Hoy, Granada, te elevas ya muerta para siempre en túmulo de nieve y mortaja de sol, esqueleto gigante de sultana gloriosa devorado por bosques de laureles y rosas ante quien vela y llora el poeta español. (Federico García Lorca) No necesitan que yo les apunte nada... Porque, ¿Granada se eleva hoy día hacia su nieve y descuella de su silueta su bosque? No, ahora su túmulo será de hormigón. Su mortaja de ladrillo. Su sudario de cemento. Nos hemos ciscado en su figura, en su personalidad, en ella misma. 

[...] Octava maravilla. (Diego Velázquez). Pero ya no podría uno de los mejores pintores de todos los tiempos ver esa cabecera catedralicia que tanto le gustó. Ni deleitarse con el juego de cúpulas, espadañas, torreones y alminares convertidos al cristianismo. Porque ahora, hay ventanales de vidrio y barandas de acero en un adefesio de 100 metros. 

Reconsidérelo, Señor Alcalde. Sé que la ciudad lo está pasando mal. Que hay muchos proyectos que no se pueden acometer por falta de dinero. Que no nos quedan más agujeros para ceñirnos el cinturón. Que la Junta de Andalucía precisamente, no ayuda. Pero no hipoteque nuestra ciudad, se lo ruego. Le pido que no le deje esa deuda a los granadinos. Que no estupre sobre nuestro urbanismo, sobre nuestra identidad, sobre nuestra imagen. Que no viole aquello que ha servido para que cientos de ilustres se vayan de Granada babeando. Que no desflore a Granada. Que no la fuerce. Que no permita, por mucho dinero que los promotores inviertan en calles y equipamientos, que esa torre se una a los muchas pústulas que desde la 1960 le vienen saliendo a nuestra Madre Granada, esas llagas en forma de edificios horribles, esos granos, esos abscesos repugnantes que hacen en el turista y en el visitante que ni la Carrera del Darro, posiblemente la calle más bonita del Mundo, pueda impactarles. 

4 comentarios:

monaguillo dijo...

Yo no lo veo tan mal, la verdad. Tomemos de ejemplo simplemente la maravillosa ciudad de Viena. En su centro histórico es capaz de cautivar a cualquiera, y sin embargo convive perfectamente con una ciudad de naciones unidas que tiene un skyline digno de cualquier ciudad estadounidense al otro lado del río.

Por la zona en la que va, no vería mal que se levantaran unos cuantos edificios modernos con líneas diferentes. Lo malo es el horroso ejemplo que has puesto en el mismo centro: el antiguo banco de santander... pero ¿en las afueras?... por mí, cuanto más crezca la ciudad y más originalmente lo haga, mejor.

Un abrazo grande. No en todo podíamos estar de acuerdo :)

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Precisamente que traes a Viena a colación, analicemos el interés turístico de la misma: centro histórico cuidadísimo casi sin injerencias de la arquitectura contemporánea, citas ineludibles con la música (el "Salón Dorado", "Palacio de la Ópera"...) y el Danubio. Ni desde San Carlos Borromeo, las orillas del río (gracias al Prater, entre otros) y menos en su casco histórico, son visibles los "rascacielos" o edificios altos.

El problema de Granada reside en su geografía, que hace que desde la vega sea imponente adivinar construcciones consagradas de la historia del arte (y detrás Sierra Nevada) y desde los lugares más elevados (Sacromonte-Albaicín), estudiar el desarrollo urbano con la sensación natural de la vega al fondo.

Luego la ecuación es sencilla: vistas ocultas desde abajo, vistas pervertidas desde arriba.

Bien saben los que me han oído cómo he defendido el uso de la vega para las necesidades funcionales de una población del siglo XXI. Pero eso no significa que todo aquello que supere, digamos, los 20 metros de altura, sea digno de construirse. Respetamos las obras de Campo Baeza porque en efecto son de una originalidad y fuerza únicas. Pero Granada no creo que encuentre su futuro buscando su "skyline". Si ya lo tenemos: la torre impactante de Comares, el campanario de Santa María de la Alhambra, quizás esa cabecera prodigiosa de la catedral, el cimborrio del Hospital Real, ese paraguas que es la cúpula de Santo Domingo, las torres espigadas como lanzas de la Basílica, el lucernario de San Jerónimo... Edificios dignos de introducir en las más pretendidas colecciones y publicaciones de la Historia del Arte, y no un edificio adocenado, más de lo mismo, y con el dudoso honor de ser techo de una ciudad que en su patrimonio, mundial y universal, tiene el encanto que hace que 3 millones de personas la visiten al año.

J. Carlos Medina dijo...

Efectivamente, entiendo a los constructores pero no al alcalde.
Hay situaciones en las que un edificio de esas características puede dar prestigio a una ciudad. La gran manzana, Manhattan, sería una ciudad perdida en un mapa si no fuese por el conglomerado de rascacielos conformando su famoso y magnifico horizonte. Pero cuando lo que se le pretende es dar prestigio a un edificio a la vera de una ciudad entonces es cuando algo falla en una alcaldía.
Tejido empresarial, por supuesto. Edificios modernos y de diseño y grandiosidad impecable sin lugar a dudas pero en la carretera de Jaén y de ahí "palante", pero "mu palante" y como allí no hay caché del que contagiarse obviamente allí no le interesa a nadie.
En fin veremos cómo se consigue la cuadratura del círculo o como desde la alcaldía simplemente se hace un redondel a mano alzada con algo de tembleque por aquello de la edad.
Un abrazo.

Santi dijo...

Traigo el caso, como comparativa y ejemplo, de la sede de Repsol en Madrid. Paso de un rascacielos, una de las Torres de Castellana (ahora desde de Caja Madrid - Bankia) a un edificio no tan alto, pero donde conviven zonas ajardinadas y de servicios con el edificio, con criterios de sostenibilidda, máximo aprovechamiento de la luz solar... y diseño (no sé si de Foster). ¿Enriquece más que un rascacielos ese "concepto"? Sí.

Algo así debería copiarse para Granada, quizás más que buscar el titular por tener el edificio más alto, mérito discutible, que sea por t ener un edificio "de diseño" integrado en zonas verdes, energías renovables y que pase "desapercibido".

Por ejemplo, aunque no original en sí, me parece muy acertado el diseño del futuro centro comercial Serrallo Plaza (creo que se llama así).

Saludos.

PS: Mandé ayer sendos comentarios, creo que me ha fallado el sistema... :'(