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martes, 18 de octubre de 2011

al-Andalus

El 18 de noviembre del año 711 caía el último reducto cristiano de la Península Ibérica, refugiado a viento y marea en la ciudad de Córdoba. En tan sólo meses, y con la connivencia de las facciones visigodas, enemigas y encontradas entre sí, una de las regiones del Mundo conocido más romanizadas y prósperas en las adquisiciones culturales de mayor empréstito del momento, pasaba a ser musulmana.

Se cumplen hoy 1.400 años de una epopeya histórica fundamental no ya sólo para España, sino para Europa. Para equilibrar la balanza ideológica, de credo y de identidad, hubieron de pasar 780 años y unos meses. España, o mejor, la mitad de esta desde la franja del Tajo hacia el sur peninsular, quedaría bajo el influjo del mundo musulmán. La política y especialmente los intelectuales con intereses creados al respecto, nos hablan de un encantador panorama, idílico, casi bucólico... Parece más bien el universo de la literatura pastoril. Tengo un extraordinario amigo, que aúna a su trayectoria vital una de las adquisiciones culturales más sorprendentes que jamás he conocido, traducidas en hasta seis títulos universitarios que responden de su bagaje. Suele repetir una frase al respecto de al-Andalus: “es una verdad que lo más seguro, es que nunca haya sucedido”.

Hay muchas incógnitas al respecto. ¿Realmente la sociedad hispano musulmana fue tan próspera, tan cultural y casi tan arrebatadoramente inigualable como arabistas y políticos nos han vendido? ¿Por qué entonces esa sociedad única y más avanzada que la cristiana, justo al pasar al otro lado del Estrecho no fue capaz de construir un mundo tan intelectual? ¿Por qué era tan libre y tan tolerante en el sur de Europa y tan acogotadoramente dictatorial al norte de África, y si me apuran, cinco siglos después? ¿Por qué da la sensación de que no sólo no han avanzado, sino retrocedido? ¿Será quizás que ese paradisíaco y encantador universo que es al-Andalus no fue tan real?

No ha mucho dejé dos entradas en esta Alacena en torno al asunto (Aquí). La verdad que se revela no es otra que tolerancia, cruce cultural, convivencia y entendimiento entre los pueblos que habitaron en la Península y el actual territorio español no fue tan idílico como nos han vendido. El estudio de la historia demuestra que a un pueblo combativo le siguió otro; la frase de Napoleón resume perfectamente esta idea: el opresor deja de serlo en el instante en que se convierte en oprimido. A nadie por tanto se le escapa que el pueblo del Corán fue opresor y fue oprimido. Un juego de poderes que terminó decantándose por el lado cristiano.

Ahora bien, a 1.400 años de la absoluta islamización de Iberia, cabe preguntarse dos cosas: ¿hubiera sido igual nuestra historia y nuestra sociedad actual así de próspera de no haber caído nunca en manos musulmanas? ¿Seríamos más ricos y más tolerantes, más evolucionados, de no haber sido nunca reconquistados por los cristianos? ¿Qué diferencias se plantearían en el conjunto nacional con o sin el mundo musulmán en este?

Es fácil, y hablo desde Granada. La actual ciudad no tiene sangre ni raza musulmana. Lo siento. Las repoblaciones y expulsiones lo dejan claro. No voy a debatir más al respecto que no lo hiciera en esta entrada (Aquí). Pero obviando la Alhambra como foco de recepción turística, algo tengo claro. La ciudad vive su mayor y mejor esplendor entre 1492 y 1550, al menos. En este periodo, está en la órbita de la corte, primero real, luego imperial. Es receptora de los mejores artistas e intelectuales, la primera ciudad de España que cultiva el soneto, la primera que manda a sus hijos a formarse como artistas en Italia. La que se cosmopolitiza y se convierte en una urbe cargada de patrimonio. Pero además la que está en boca de romances, poemas y cargas intelectuales e ideológicas.

¿Por qué? Porque como último reducto musulmán, fue ganada. Y de una u otra manera, debe su esplendor al refuerzo moral que para las autoridades civiles y religiosas supuso esta victoria. Pero no olviden que el mismo 2 de enero, cuando la ciudad era católica, los musulmanes de la Gran Mezquita de Damasco o los muecines de las mezquitas turcas, llamaban a la oración y al llanto por la pérdida de Granada.

De no haber estado 780 años en manos musulmanas, la fuerza y dimensión cobrada tras su reconquista, la hubiera dejado como cualquier otra ciudad de provincias de las muchas que se dicen capitales y no son más que pueblos grandes de Andalucía. Con o sin fenicios en sus sarcófagos. Y apunten esto bien. Luego la influencia de los hispano musulmanes, sin desdeñar la cultura y el patrimonio levantado, reforzó la capacidad de crecimiento de muchas ciudades españolas, cuando no de la creación del primer estado moderno del mundo (España) y de la necesidad imperiosa del español de ser el eje vertebrador del Universo, conquistarlo y ganarlo para la fe. Y esto se acuño en los siglos guerreros de la Reconquista.

Luego, y como resumen, hoy celebramos 1.400 años de la victoria definitiva de una cultura y una religión... La musulmana. Con muchos aciertos y conquistas. Con muchas aportaciones fundamentales. Por supuesto, no tan idílica, tolerante y positiva. Pero que gracias a sus desmanes e intolerancias, hizo posible que España sea lo que es y estimuló y aguijoneó la entidad nacional. La identidad nacional y el papel del español ante el Mundo. 

2 comentarios:

Santi dijo...

“Santiago, Santiago, Santiago; Castilla, Castilla, Castilla; Granada, Granada, Granada, por los muy altos, muy poderosos señores Don Fernando y Doña Isabel rey y reina de España que han ganado esta ciudad de Granada y toda su tierra por fuerza de armas de los infieles moros con la ayuda de Dios y de la Virgen gloriosa su madre y del bienaventurado Apóstol Santiago y con la ayuda de nuestro muy Santo Padre Inocencio VIII, socorro y devoción de los grandes prelados, caballeros hidalgos y comunidades de su reino”.

http://el-ultimo-reino.blogspot.com/2011/01/la-primera-fiesta-de-la-toma.html

Siendo de Granada y viviendo, sin vivir, en ella, es lógica la llamada al llanto por su pérdida.

PS: Como de la Guerra Civil, en estas cuestiones hay determinados intereses políticos, en uno y otro sentido, que se convierten en frondosos árboles que no dejan ver el bosque.

PPS: Alguien me dijo, creo que Salva, que el perder sus posesiones en España y quedarse "fuera" de la imprenta les lleva a su atraso... yo, por mi parte, creo que ni fue tan idílica, pero ni tan mala... según momentos y lugares.

J. Carlos Medina dijo...

¿Desmanes en el mundo musulmán? Pues claro que si. La cuestión es saber si en mayor o menor medida que las del mundo cristiano. Creo que en mayor medida pero haberlos haylos en todas las culturas.

Creo a pies juntillas que idílica, tolerante y positiva es un cuento chino propio de unos historiadores que se han "inventado" una historia al uso de "La alianza de civilizaciones". Lo que demuestra que la verdad histórica de las cosas existe pero nadie sabe dónde está.

Lo que si creo es que no todo fue malo y que debido a eso hoy somos lo que somos. Pero habrá que reconocer que por mucha catedral que tengamos y demás edificios monumentales que existan en Granada, queramos o no, es La Alhambra la que tira del carro turístico-económico de la ciudad.
Para prueba un botón: Sevilla, por muy Sevilla que sea, no tiene el monumento más visitado de España. Ese monumento es de origen musulmán y está en Granada.

Somos lo que somos por un compendio de circunstancias históricas buenas y malas de todas las épocas y de todos los credos con su implícita cultura.

Al final me quedo con una reflexión: Si de lo malo (lo musulmán) conseguimos algo bueno, al final no sería tan malo.
¿O quizá sea la respuesta al dicho aquel de “no hay mal que por bien no venga”?
En fin, no sé, la historia dictará sentencia. Sentencia recurrible, claro.