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viernes, 30 de septiembre de 2011

Telebasura

De la televisión como herramienta de información y como instrumento para transmitir conceptos culturales o de divertimento no vamos a descubrir nada nuevo. Del empleo que los programadores de las distintas cadenas quieran hacer, tampoco. Ya sabemos todos las tendencias ideológicas, los intereses partidistas y si me apuran, hasta las devoluciones de favores que las diversas empresas de comunicación desarrollan, al punto que no es difícil ubicar en uno u otro lado de la ideología patria a según qué cadena. Lo raro es que tengamos que hacer crítica a las programaciones ciertamente carentes de cultura, de aportaciones interesantes para la sociedad, sin señalar otros culpables que lo son tanto o más que los propios responsables televisivos.

No habría telebasura sin consumidores de esta. Y el clásico silogismo sobre si fue antes el huevo o la gallina no me vale aquí. Por mucho que Telecinco martille con programas rosas, con emisiones centradas en destapar vergüenzas y desvergüenzas de un puñado de pseudo famosos y haga del cotilleo y la vulneración de la intimidad su bandera, si uno escasea de deseos por conocer lo que el último petardillo de algún programa de tele-realidad ha hecho, no lo verá. Así de claro. Y permítanme que me atreva a sostener que a menores intereses culturales de un espectador, mayor será el consumo de estos programas.

Al respecto, otra reflexión: los que ven afectados sus derechos como consumidor de tele por la emisión de algunos programas... Y mi incomprensión al respecto, porque poco me importa que la cadena de Paolo Vasile decida que Pantoja dé las campanadas de Fin de Año, que Belén Esteban sea un subproducto de la marginalidad cultural, reflejo de cómo nos va según qué principios sociales, o que se dedique a meter a una decena larga de jóvenes ociosos, vagos y malhablados en una casa, encerrados durante meses. Simplemente no seré yo el que haga subir las audiencias de estos programas, porque mi interés hacia los mismos no es reducido, es inexistente.

Y por último, los que han condenado que tras la televisión digital terrestre, proliferen cadenas más afines a la derecha, o en ciertos casos, sin complejos por decir de qué postura se sienten, mientras hemos aguantado sin rechistar que las televisiones públicas (estatal y la andaluza) sean nidos de manipulación de izquierdas a pesar de estar pagadas por todos (lo de Canal Sur es de cárcel... Los debates vespertinos del Canal 24 Horas de la pública española, de un cinismo sin igual), que Cuatro, Telecinco o La Sexta tiendan a la izquierda sin ambages... Es decir, que si Intereconomía, La 10, 13TV, o la extinta de El Mundo lo son, en todo caso diversifica la oportunidad de ver 4 cadenas de izquierdas frente a otras tantas de derechas. Y tampoco comparto el malestar. El socialista convencido, puede seguir viendo los informativos de La Sexta. Otros apostarán por Intereconomía. Así de sencillo.

Pero si los consejos valieran para algo, háganme caso. Contraten Digital Plus y no quiten la frecuencia del Canal 47. En TCM Clásico, uno llega al éxtasis. Al menos yo. 

1 comentario:

Ralph dijo...

Esta claro que la telebasura existe porque se consume, si no se buscarían otras formas de hacer televisión. En cuanto a lo del lema del libro que se suicida es muy visual y descubre la realidad de hasta que punto estamos enganchados a la tele y que poco cultivamos otras formas de ocio. En cuanto a contratar Digital Plus creo que nos saldrá más a cuenta la compra de las pelis clásicas en cualquier gran superficie que abonarnos a algo que no tiene futuro.