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martes, 20 de septiembre de 2011

La hora de los traidores

Ahora que los científicos han demostrado que la coincidencia de los simios con el ADN humano es inmensa, alguien debiera proponerse un concienzudo estudio para averiguar si en el ácido que se contiene la información para el desarrollo y sostenimiento de las personas no hay un alto componente de traición, como si se tratara de un ingrediente que la madre naturaleza dejó, guasona ella, en la genética del hombre. Porque la cosa tiene miga...

¿Fue la de Caín la primera traición? ¿La primera vez que se mezcló la deslealtad con la soberbia, con la envidia? Tal vez, pero con el paso de los siglos, esta fue a más. La sufrió Cristo de manos del Iscariote, Julio César aquel 15 de marzo 45 años antes de que llegara al mundo Jesús; o los amigos y lugartenientes de Viriato, cuando lo entregaron irremisiblemente a Roma (y de ahí la frase mítica de “Roma no paga a traidores”). Y por supuesto, nadie debe olvidarse de la princesa Malinche, amante de Hernán Cortés, que dejó la puerta abierta a los españoles para hacerse con el Imperio Maya.

La historia de los traidores es la propia historia del Mundo. Que se lo pregunten a los franceses cuando el mariscal Philippe Pétain entregó medio país a los alemanes durante la II Guerra Mundial. O sin ir mucho más lejos, al abuelo de nuestro ínclito Zapatero, el capitán Rodríguez, que se saltaba del bando republicano al nacional según soplaran los vientos del Bierzo de su León.

La última de las páginas la escriben los socialistas de pro, los que se sientan en tertulias precalentadas por los regidores de programas rosas como La Noria o se enzarzan en las de las mañanas de Cuatro. Al igual que algunos dirigentes del partido de la rosa, que o bien deciden que no es momento de ir en lista alguna, o simplemente consideran que el mal de España ha sido Zapatero, haciendo uno de los esfuerzos hipócritas más vehementes a los que ninguno antes pueda haber sido testigo. Porque la actitud actual de Rubalcaba, oponiéndose a la reforma constitucional, forzando un impuesto sobre el patrimonio que su presidente (y se sobreentiende que él) negaron hace unos años y dejando bien claro que él no es Zapatero, se convierte en el ejercicio cínico más descarado que tengan los sentidos patrios la oportunidad de percibir.

El mensaje no cifrado es clarividente: “españoles de izquierdas, los males son responsabilidad de este leonés que ha sido 7 años presidente del gobierno”. Y los cientos, miles de políticos socialistas que desde los ayuntamientos, diputaciones, autonomías, cámaras alta y baja o en el mismo consejo ministerial han estado durante siete años mintiendo, maquillando cifras, negando crisis, auspiciando brotes verdes o mandando consignas artísticas (con los autores de la ceja como protagonistas) a la población creen que este país tiene atrofiada la memoria y disminuida (y lisiada, y tullida) la conciencia.

El socialismo español va a rentabilizar extraordinariamente estos meses de campaña. El gobierno que ha disparado el paro a cerca de cinco millones, que ha endeudado el país, que ha hecho que las cifras de déficit sean insostenibles, que se ha dejado gobernar por el exterior, que ha mentido y falseado datos y cifras, que ha fracturado más si cabe la identidad nacional y que ha titubeado (veremos incluso si de manera ilegal) con el terrorismo, se desentiende ahora de Rodríguez Zapatero y nos quiere hacer creer que todos los males, todas las culpas, todas las responsabilidades, todos los exabruptos, son obra exclusiva y personal del aún presidente del gobierno.

Que es el peor de los gobernantes que ha tenido España en décadas y décadas no nos cabe a nadie duda. Que él, solo, única y exclusivamente, es el culpable de tamaños despropósitos sociales, económicos y laborales, definitiva y rotundamente NO. Porque de ser así, algún español debería exigir a ministros, diputados, senadores y consejeros autonómicos la devolución de los emolumentos percibidos en estos siete años, habida cuenta que todo el trabajo y todos los errores son obra de un solo hombre.

No me apiado de él. Le deseo paz y que goce de extraordinaria salud. Nos deseo a todos que jamás ocupe puesto alguno en la función pública. Pero me parece insultante, vergonzoso y por supuesto, ilegal, que Rubalcaba y cuantos ahora se suben al barco del candidato, quieran exonerar al partido y a sus caras públicas de toda responsabilidad. Porque el mensaje cara al 20 de noviembre próximo es inequívoco: voten al socialismo, que no tiene culpa de todo esto... Las cuentas se las piden al que se va. ¡Y no! La historia iniciada por Felipe González se repite. Quizás la de Largo Caballero. Cada vez que los herederos de Pablo Iglesias tienen poder, España sufre económica y laboralmente las consecuencias de su funesta manera de entender la vida.

El lobby de Rubalcaba sabe bien cómo despojarse de los calvarios. Simplemente negando responsabilidades y cortando de raíz con su propia historia, su propia actuación cuando cerraban filas (no ha mucho) con Zapatero. Ahora, hay que seguir en el poder a toda costa. Y si para ello tienen que grabar de nuevo la escena aquella de Getsemaní, interpretando el papel de Judas, el Iscariote, no dudarán en hacerlo. La diferencia es que el que recibiera el beso hace 2.000 años no es el que lo está recibiendo ahora. Uno es el Hijo de Dios. Otro, un hijo de...

2 comentarios:

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Hola David, entiendo perfectamente y comparto lo que dices acerca de los desmanes cometidos por todos los dirigentes socialistas durante los años de mandato de Zp. Pero él ha sido la cabeza visible, no sé ni me interesa saber si la pensante o no, de la hecatombe vivida en todos los órdenes en este país. Él lo ha asumido personalmente todo y se ha cavado con ello su propia tumba tanto política como personal, porque tras el 20N gane quien gane, yo les deseo personalmente un buen batacazo a estos nefastos socialistas, no va a poder volver a asomar sus morritos ni a lucir sus cejuelas más allá del tranco de su puerta.

Un abrazo y enhorabuena por tan sugestiva entrada.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo en que Zapatero no es el único causante de todo esto. Rubalcaba estuvo con González y ha estado con Zapatero, y ahora pretende ponerse de bueno y de inteligente, con soluciones para esta situaciones... ¡JAH! Y, por si acaso no me ha oído bien, ¡JAH!
Lo que yo tengo mis dudas es sobre si realmente quiere ganar el 20 de noviembre. Yo creo que no quiere salir. Es mejor perder, que llegue el PP, y cuando sea este el que tenga que tomar medidas y aplicar recortes, lanzamos a todos los perroflautas y los sindicatos a la calle a ladrar y echar la culpa al PP, como bien es lo único, repito, único, que saben hacer en esta vida. Repito una vez más, lo único que saben hacer, pues cuán grande es su inutilidad e ineptitud...
El tema, que Rubalcaba quiere que llegue el PP al poder para echarle la culpa de todo a ellos y quedar estos de santos. Hay gente que cree que González fue unos de los mejores presidentes de España y que dejó las cuentas saneadas... Pues eah. Y como el rebaño español es corto de memoria y corto de cerebro, se podrá manejar fácilmente como han venido haciendo desde siempre. Es solo cuestión de mentir, cosa que los socialistas... ¿Cómo decirlo? Se les da aceptablemente.