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sábado, 24 de septiembre de 2011

La boda de nuestros hermanos

Día de Vísperas. Se ha puesto Granada sus avíos de fiesta y hasta han caído los primeros bienes sobre las sienes de plata de la ciudad. Era el día que sin saber se acarició durante las noches de hermanos, tantas noches de hermanos, de hace ahora siete años, de modo que ambos os grabasteis, quizás desde los primeros días, siempre bajo Dios (porque es la forma en la que los dos habéis escogido vivir), esa sentencia venida desde Calcuta de los labios santos de la Madre Teresa: “Ama hasta que te duela, que si te duele es buena señal”.

Pero en la vida hay instantes para dos y muchos otros para todos. Y aquel contrato sin leyes de hace 7 años, aquel convenio sin firmar que a pesar de todo suscribisteis, siempre bajo Dios, nos lo trasladasteis inalterado y cabal a los que somos los vuestros para hacer buena la frase que hace 2.400 años, Aristóteles ya pensó para vuestros amigos: y como dijo entonces, augurando nuestras vidas, augurando vuestras vidas, nos hemos empeñado en que “la amistad sea un alma que habite en dos cuerpos; un corazón que habite en dos almas”.

Y en este día de Vísperas de la Mejor Ciudadana, porque no podía ser otro y estaba así pactado, antes de saberlo incluso no sois uno porque siempre quisisteis que fuéramos uno; de testigo el Mismísimo Dios Vivo; vuestra audiencia los vuestros, de epílogo los dominios de la  Niña de Vergeles y en el aire, la mejor sentencia que nunca antes se dijo... Y lo mejor es que todos hoy veremos cómo se cumple, día a día, todos los años de nuestras vidas. Porque “la medida del amor, es amar sin medida”. 

2 comentarios:

Santi dijo...

Muchas felicidades a los contrayentes y disfrutaremos mucho como testigos en San Miguel de su enlace... y después de la fiesta...

Alfredito Hernández dijo...

LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL AIRE. Eso dijo, seguramente, algun alma en vela careciente de AMIGOS, de HERMANOS, y de FE. Dios ha querido que para mi hubiera abundancia de esas 3 cosas. Por eso y solo por eso el Sábado fue el dia mas feliz y hermoso de mi vida y no solo por el sacramento del que fui ministro, sino, ademas, por estar rodeado de gente que me quieren de verdad que comparte mi fe y que intentan hacerme feliz. A todos y cada uno de ellos. GRACIAS ...........................................Volveré