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martes, 27 de septiembre de 2011

De Hipócritas y vengativos

La historia de la Humanidad ha demostrado que cuando algo se prohíbe con ahínco y vehemencia, termina produciendo un rechazo sin parangón a la prohibición y al órgano, entidad o persona que ha protagonizado dicho veto. En Cataluña se negó desde antaño la posibilidad de trasmitir valores y señas de identidad (desde la lengua a las leyes, por ejemplo) y los resultados los venimos a cosechar hoy día, aunque bien es cierto que la reflexión debe hacerse con mayores cuitas y detenimientos. Pero de lo que sí estoy convencido es que la hipocresía es uno de los vehículos que deterioran con más facilidad a la esencia de la sociedad, (aunque esta se lleve a cabo en círculos pequeños), definiendo a la perfección el concepto de menoscabo y calamidad de un colectivo, nada recomendable. Actuar bajo la tiranía del hipócrita termina devolviendo los golpes. Tiempo al tiempo.

El domingo se reunieron en un brindis de victoria un grupo de hipócritas. Bajo la excusa del maltrato, festejaron la muerte de la fiesta de la tauromaquia en Cataluña. Los mismos que no pelean por las condiciones insanas e innaturales del resto de animales que comen, peces incluidos por como mueren. Quizás hasta de los vegetales, algo que nunca he negado. Los mismos que consideran atroz la suerte del toro en la plaza pero no en los arraigados y múltiples festejos taurinos regionales, donde el animal exhibe fuego en sus cuernos, sogas en su cuello y es debilitado de manera cobarde por decenas de humanos a la vez.



Pero el anticatalanismo de algunos encuentra la respuesta, desde la era democrática, en el antiespañolismo de estos. Es una respuesta que se esperaba; sin más. Nunca nos hemos creído que a ninguno de estos les preocupara que el toro viviese como pocos animales pueden hacerlo; que simplemente, exista gracias a la tauromaquia. No nos hemos querido que se ataque y vulnere una cultura y una manifestación artística de cientos de años que genera el 2 % del PIB nacional y provoca, a Dios gracias, 600.000 puestos de trabajo directos. Y nunca hemos creído que el final de las corridas de toros en Cataluña, nos afecte a los que, a unos 300 kilómetros a la redonda, podemos disfrutar de cientos de festejos al año, con plazas de una solera y entidad indiscutible. Pero sí que nos ha molestado la hipocresía, que se actúe de la manera dictatorial y chauvinista de la que han venido a quejarse desde la muerte de Franco, y descubrir que en efecto, todas las modas vuelven.

Y a eso voy. A eso precisamente. A que todas las modas vuelven... TODAS. ¿Son los hijos de Maciá y compañía conscientes? ¡Pues eso!

3 comentarios:

MACARENO dijo...

QUE RAZON TIENES HERMANO. TAMBIEN TE DIGO, QUE NO TIENEN NI IDEA DE LAS CONSECUENCIAS QUE ESTO LES VA A TRAER, POR QUE AL FIN Y AL CAVO EL AFICIONAO QUE QUIERA VER TOROS SE IRA A LOS ALREDEDORES, POR EJEMPLO A FRANCIA Y ESAS PERDIDAS ECONOMICAS QUE DEJARAN DE INGRESAR, SE LAS LLEVARAN NUESTROS VECINOS, QUE POR SUERTE SI QUE ESTAN LUCHANDO, DE VERDAD, POR NUESTRA FIESTA, LA FIESTA ESPAÑOLA....
UN ABRAZO.

Santi dijo...

El problema es que el debate racional se ha sustituido por un debate visceral, donde la razón es eliminada, lo que lleva a falsear la realidad y la historia. Son como discípulos aventajados de Goebbels ("Una mentira mil veces repetida... se transforma en verdad"). El PP tiene una oportunidad de oro de una reforma de la ley electoral tras el 20N, en colaboración con el PSOE, para que las minorías no manden sobre mayorías a costa de prebendas... pero me temo que mantendrá el status quo.

El catalanismo no se enfoca "en positivo" por lo que puede aportar a la cultura común, sino como negación de los español. Lo mismo con la cultura vascuence.

Algo igual ocurre con la defensa del agnosticismo/ateísmo/laicidad, que son un laicismo anticlerical de siglos pretéritos.

Ya te lo dije hace tiempo, la educación está mal porque interesa en general a la casta política. Lo importante es el pan y circo, pan la subvención para ir tirando y el circo televisivo del fútbol.

PS: Yo sí soy partidario de proteger las realidades culturales catalanas y vascas, pues el flamenco y el toreo son artes que traspasan fronteras y tocan la sensibilidad del espectador de una y otra cultura; mientras que en el Carnegie Hall se programa flamenco, expresiones populares catalanas y vascas le ocurre lo que a J. S. Mastropiero, acuden anualmente y se dan de bruces con las puertas cerradas. Y es que hay que tener una oreja delante de la otra para disfrutar de los "troncolaris" "aparraepalos" (el summum musical vascuence). Ojo, y que hay que protegerlos como "música antigua" para que no desaparezca.

PPS: Alguien se reía de la balcanización de España, como de la crisis, en su día... y no digo que acabemos a tiros (por ejemplo, en Andalucía no tenemos ese carácter, que sí en otras latitudes - ETA/Terra Lliure), pero que acabemos como los taifas barridos del mapa (en el tema de la prosperidad...) cada día está más claro.

J. Carlos Medina dijo...

Si no fuese por ese gran porcentaje, mas de la mitad, que se sienten españoles desearía que los independentistas NO se fueran. Me gustaría tener la oportunidad de echarlos yo.

Parafraseando al Sr. Recio (mayorista, no limpia pescado): A tomar por culo!!!

Y ahora en serio: Me apena, me enerva y me sume en un estado de impotencia tal que no llego a comprender por que son tan anti-españoles. Nunca nadie les arrebató su idioma, jamás se les reprimió su cultura, contaron con el beneplácito franquista, y no lo pasaron mi mejor ni peor que el resto de España. Gozan de una situación geoestratégica privilegiada acrecentada por las históricas inversiones del estado español, son la autonomía española con mas transferencias de poder junto a la vasca, les pusimos unas olimpiadas en sus manos, les proporcionamos la mano de obra barata que necesitaban para prosperar, el aporte de capital de los millones de españoles que se fueron a trabajar aportando el dinero que les proporcionó la venta de sus posesiones en Andalucía, Extremadura, etc., etc. fue tan grande que supuso un aporte extra y muy importante a la economía catalana. Y ahí lo dejo por no entrar en más detalles.
Una vez estuve interviniendo muy activamente en un blog nacionalista catalán en el que los más nacionalistas acabaron reconociendo que todo era simple y llanamente por dinero.
¡Así de puerca y asquerosa es la situación!
Curioso resulta como esos que abogan tanto por una lengua y un idioma llamado catalán, usan muy, pero que muy bien el español para llamar pan a lo que es vino.