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lunes, 15 de agosto de 2011

Patrona de Motril


Poco más podría esta Alacena aportar sobre la Imagen, la Historia, la devoción, el significado iconográfico y advocativo, o el patrimonio que rodea a Nuestra Señora de la Cabeza y que el pasado 2010 se vio materializado en forma de 15 entregas que ocuparon los quince días grandes y festivos de Motril. Y un año después la noria machadiana vuelve a dejar los cangilones en el mismo sitio y nos devuelve a la jornada más motrileña y propia de cuantas trae el calendario, en torno a la tradición, fiesta y arraigo sentimental, sin rival alguno, con más acendro y vehemencia de cuantas haya. 

Hoy es la festividad litúrgica de la Patrona motrileña, el día de su gloriosa procesión tras un par de semanas donde se han concentrado las cargas cultuales y culturales que ya son propias. Tras el Pregón que la exalta que cumpliendo ya 17 ediciones, tuvo en el sacerdote motrileño Javier Sabio a un orador sensacional. Una concurrida (y afortunadamente esto se convierte ya en tópico) novena, una seguida y reforzada ofrenda floral, una festividad consagrada a Ella y la presentación de un nuevo libro que complementa la biblioteca local con un título brindado a la investigación, la historia y aspectos estéticos en torno al Motril mariano y devoto de su Patrona de 1631. 

Además expira el año más concurrido y excepcional de los últimos tiempos. Un Año Santo, un Año Jubilar especialmente concedido por el Papa que ha venido a suponer 40.000 visitas (mayoritariamente foráneas) al Santuario para ganar las indulgencias y para dar a conocer y arraigar más aún la Bendita Imagen, sus particularidades históricas y sus hitos conquistados por espacio de más de 500 años. 

Hoy la Virgen de la Cabeza nos recuerda que como poco, llegó a Motril hace más de cinco siglos, que en una población tan indolente y poco cuidadosa con lo suyo casi que supone un valor añadido; procesionará como, al menos, desde 1540 lo ha venido haciendo. ¡Al menos! Contemplaremos una talla enigmática de filiación imposible pero de arrebatador mérito artístico e impronta renacentista. Veremos la corona barroca e indiana de 1665 con la que conquistó hace 11 años el trono de las Vírgenes distinguidas con la Coronación Canónica. Y el manto que le regalara la reina portuguesa y reina consorte española Isabel de Braganza hace 200 años. Y la transformación espiritual, momentánea y sentida de la mayoría de la población. Seremos testigos además de la procesión más multitudinaria de la comarca, ni qué decir de la ciudad. Y nos identificaremos con los primeros pobladores que sentaron las bases del Motril actual y que desde 1493 hicieron de aquella villa, hoy ciudad, una extensión más de la cultura cristiana y de Occidente. 

Todo eso asegura, patentiza y representa la más valiosa pieza escultórica de la población, la más antigua y la más querida de todas... E inevitablemente algunos tendremos mucho que agradecerle, y más que nada, el enormísimo privilegio de haber nacido en el día más pretendido que alcance yo a imaginar. En su día. Y ese siempre, será mi mejor regalo.  

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