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viernes, 5 de agosto de 2011

La Ocasión la pintan calva

Una de las deidades menores del panteón romano era la diosa Ocasión; heredada del mundo griego, su iconografía nos ha llegado a través del Imperio Romano y sin duda con una intencionalidad edificante, un propósito didáctico para los habitantes de los municipios de Roma. SDe trataba de una mujer de incuestionable belleza, sobre una rueda (alusiva a la Fortuna y a las vueltas que da esta) y con alas, algunas veces en su zona lumbar o bien en los pies a la manera del Dios Mercurio. Sí sabemos que los soberbios maestros griegos Lisipo o Fideas hicieron esculturas de esta alegoría moral. 


El propósito de griegos y romanos con esta representación no era otra que señalar que las buenas ocasiones, pueden pasar rápidamente sin apenas tiempo para aprovecharlas, y redundaban en este concepto escenificando a la diosa Ocasión con una frondosa y bella melena que caía en crenchas a ambos lados de su cuerpo, pero enseñando una prominente y descarada calva justo en la zona craneal. De aquí que en el mundo occidental hayan quedado expresiones como "la ocasión la pintan calva" porque ha de aprovecharse de frente, como viene, pues puede a la vuelta perderse dicha oportunidad, jugando con la visión del vigor del cabello que ofrecía la diosa vista desde frente, y sin embargo, la calvicie manifiesta desde detrás, toda vez que esa mencionada ocasión, se había dejado escapar

2 comentarios:

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

La ocasión es algo sutil, vaporoso, escurridizo; de ahí que, a veces, resulte tan difícil reconocerla. El mundo clásico, con la imagen de la calvicie, nos muestra su clara intuición.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Agradecido Tio Chinto de Ciuzadoiro por la reflexión... Y es que se me viene a la cabeza que Occidente nunca podrá dejar de asentir que el mundo clásico es la raíz de su ser y existir.