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viernes, 12 de agosto de 2011

Armar la de Dios es Cristo


Habían transcurrido casi tres siglos de la muerte de Cristo e iba a más la controversia entre los cristianos que defendían la trascendencia de la figura de Jesús pero negaban que este fuera Dios, y los que apoyaban su condición de hombre y de Dios mediante la experiencia bíblica y sesudos planteamientos. En el Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, las disputas llegaron lejos. Sesión tras sesión, no llegaba el acuerdo entre los Padres de la Iglesia. Se alcanzaban discusiones imposibles, vibrantes e incontrolables, hasta que se logró entender que Cristo también es Dios.

Aquí reside el origen de nuestra expresión de hoy. Cuando la discusión que sostienen dos o más interlocutores es trepidante y agitada, muy enconada, se suele apelar a aquella otra histórica que el lector puede entender qué niveles no tuvo cuando, casi 1.700 años después sigue siendo usada para referirse a un parlamento excitado... De ahí que cuando el debate es excesivamente intenso, recordando aquel otro que intentó demostrar que Cristo es Dios, digamos que se armó la de Dios es Cristo...

1 comentario:

monaguillo dijo...

Más o menos lo que se va a liar en Madrid la semana que viene ¿no?. Eres un pozo de sabiduría, querido.