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miércoles, 13 de julio de 2011

París


La capital de Francia es después de Londres el centro económico más importante de Europa y alberga la mitad de las grandes empresas francesas y el 20 % de las más grandes del mundo, sin olvidar que es sede de UNESCO, OCDE, la Cámara de Comercio Intenacional… Tiene 2,5 millones de habitantes, pero un área metropolitana que supera los doce millones de habitantes, y no hay duda que junto a Roma, es la ciudad por excelencia del arte, del patrimonio, de los monumentos y de la historia. Quizás Florencia pueda sumarse a esta nómina corta y prestigiosa. París, sin dudas, tiene pocos rivales en todo el mundo. 

Se compone de 20 distritos y mide 9 kilómetros de longitud, por lo que podría recorrerse en dos horas y media de norte a sur, aunque su masa cultural obliga a paradas que marcan una media de dos semanas para hacerse con una idea general de su riqueza patrimonial, sin tener en cuenta los más de 150 museos que posee, algunos como el Louvre, el más grande e importante del mundo, por lo que verlo requiere de días y mucha sensibilidad. 

París se fundó 250 años antes de Cristo y 52 años a.C. era romana. Cualquier estilo de cualquier época histórica de Occidente está en París, aunque su porte y belleza se la debe al barón Haussmann y a una granadina, la Emperatriz (esposa del Emperador Napoleón III) Eugenia de Montijo, que se empeñó en dotarla de un modelo de ciudad que ha sido el más copiado y reproducido del mundo: Viena, Londres, Milán, Barcelona, Madrid, Ciudad de Méjico… Una lista de más de setenta ciudades llevarona  cabo una reforma urbanística basada en la alineación, igualdad de alturas, proporciones, homogeneidad de fachadas, rectitud de bulevares y muchas zonas verdes. Y entre 1852 y 1870 nació un nuevo París con aire áulico, neobarroco y neorrenacentista, y a la vez moderno y sobrecogedor.  

La ciudad ha sido sede de varias exposiciones universales, como la de 1889 que dejó nada menos que el símbolo de la urbe, el símbolo de Francia y quizás, el símbolo de la contemporaneidad: la Torre Eiffel. Y esta exposición sirvió para contemplar obras que parecerían salidas del siglo XVII y que siguen apabullando por el cuidado ornamental de sus fachadas: el Gran y Pequeño Palacio,  el Museo de Orsay (que nació como estación de tren), el Puente de Alejandro III o la Estación de Lyon.

Fue durante un siglo y medio la capital del arte, el centro mundial de la pintura, la decoración, la plástica y el diseño, desbancando a las tradicionales ciudades italianas y ganándole la partida a las emergentes estadounidenses. Desde 1810 a 1960 no tuvo rival posible y aún hoy sigue siendo la referencia ineludible de moda, arte y firmas y marcas de prestigio. 

La ciudad de la luz o del amor, está situada a ambos lados del Río Sena, con 58 puentes que lo cruzan y unas riberas que fueron declaradas en 1991 Patrimonio Mundial por la UNESCO. Y avalan su fama los 150 museos, 8.000 cafés con terraza y 300 kilómetros de catacumbas; que aquí naciera el concepto de bosque urbano y de ahí que hoy día sea el destino turístico más popular del mundo, con 27 millones de visitantes extranjeros por año, capitalizando prácticamente todas las visitas turísticas que recibe Francia. 

Hasta sus cementerios tienen algo de magia, embrujo, atractivo y monumental. Posee tres y han dado lugar a la frase “No se vive hasta que se muere en París”; pero es que además puede que sea una de las pocas ciudades del mundo que tiene un viñedo propio dentro de su urbanismo, el de Montmartre, que produce el carísimo y muy demandado unos 570 litros. Y otra de sus particularidades son los casi 100 panales para apicultura de sus edificios institucionales, entre los que está el de la famosa ópera, que da lugar a una de las mieles más caras del mundo. Y parece que la cosa va de récords, porque tiene uno de los transportes públicos más eficientes, especialmente gracias a sus 16 líneas de metro y 330 estaciones, a las que hay que sumar las cinco líneas de cercanías, las 59 de autobús, los carriles extraordinarios para tránsito público y los barcos que sobre el Sena hacen hasta 8 paradas, turísticas o de simple movilidad. 

Es una de las ciudades más complejas… Contarles la visita de tres días sería ardua y recopilar los muchos monumentos, museos, bosques, plazas, columnas, iglesias, paisajes naturales y galerías un esfuerzo que da para un blog entero dedicado a una ciudad como esta. Así que yo les señalo lo imprescindible, lo que hay que ver: Torre Eiffel, Catedral de Notre Dame, La Sainte Chapelle, Museo del Louvre, Museo de Orsay, el Sagrado Corazón en Montmartre, el Arco del Triunfo y la Plaza de la Concordia, los Campos Elíseos…


“París bien vale una Misa”. Quizás, junto a Roma, Florencia y Viena, las más patrimoniales, artísticas y cautivadoras del mundo.

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