Visitas

jueves, 21 de julio de 2011

Ortega Cano

Leo con estupor lo que muchos de mis amigos, y con probabilidad, de los más capacitados, han puesto en su muro de Facebook como pendón ondeante y bandera adalid de sus ideas; viene a decir una de esas cadenas que un desocupado se inventa un día y que por mor del mensaje demagogo e instrumentalizado suele llegar a cientos de miles de usuarios de la red social en poco tiempo, tal que así: 

Ortega Cano: 
Borrachera_ _ _ _ _ 60 euros.Cochazo_  _ _ _ _ 60.000 euros.Que mates a una persona y al salir del Hospital te aplaudan_ _ _ _ _ No tiene precio.
Pega esto en tu muro si piensas que la gente de este país es subnormal. 

Y como comprenderán, lo pienso. Por supuesto que lo pienso. Pero no por ir a la puerta de un hombre que se ha debatido durante semanas enteras con la muerte hasta ganarle la pelea, y le aplauden porque siga vivo, sino porque este país (en el mismo texto de esta cadena ominosa queda claro, aludiendo a "cochazo de 60.000 euros) demuestra que es barriobajero, cainita y desalmado. Entiendo que si, al igual que Farruquito, el maestro Cano hubiera cejado de su obligación de asistencia, hubiera engañado a las instituciones y fuerzas de seguridad negando su participación y hubiera demostrado una insensibilidad sin precedentes, esta cadena repugnante siguiera corriendo por Facebook y por cuantas redes sociales surquen el Mundo entero. 

Pero el diestro ha salido medio vivo y diciendo que no espera ningún trato de favor, que se enfrentará con entereza al dictamen de la Justicia y que está ante el toro más difícil que jamás haya lidiado. Y con la metáfora somos (algunos, no todos) conscientes que José Ortega lo está pasando mal. Y conste que su imprudencia y su fallo catastrófico jamás podría ser justificado ni yo me atrevería a hacerlo. Pero intento imaginarme como único responsable de la muerte de alguien y simplemente, imagino las pocas ganas de vivir mi fortuna que tendría. 

Pero esta España (y lo que me sorprende es que brille en el muro de amigos inteligentes, sensibles, cautos y vestidos siempre por el traje del honor) horripilante, no repara en gastos y se arma de estupidez: "cochazo". Y a lo mejor no cae que aquel aplauso a las puertas del sevillano hospital donde Ortega Cano encintó la osamenta de Carionte y clavo la espada sobre la cerviz de la muerte, fue el reconocimiento de muchos que hemos visto en José Ortega Cano a un hombre bueno, a un buen torero que no se supo retirar a tiempo, a un padre y a un empresario que se ha ganado a base de bailar con el dolor y la sangre su "cochazo", su "fincaza" y sus todos "azos" y "azas" que le quieran decir. Y que a pesar de no poder olvidarnos que el error más grande de su vida (conducir borracho) ha acabado con la vida de un ciudadano padre, honrado y a buen seguro, extraordinario, eso no significa que no nos haga ninguna gracia que la muerte nos haya estado a punto de arrebatar a Ortega Cano. Y tendrá que pagar, y tendrá que hacerlo sin favoritismos (y sin el juicio de la prensa, ojo...) y hasta el fin de la condena que se estipule. Pero vivo. Por los suyos, por sus hijos (que lo necesitan más que nadie) y por los que miramos a la cara de ese hombre bueno que ha cometido un fallo descomunal, que le ha arrebatado la vida a otro, inconscientemente, y que ya es juzgado desde Facebook y desde mil rincones de esta sociedad estulta y anestesiada, dirigida y demagoga, que se aferra al primer titular rimbombante que lee y lo hace suyo. 

Yo no creo que aquellos que aplaudieron a Ortega Cano sean subnormales. Y nadie que aplauda a otro por pelear y vivir, lo será nunca. No al menos si el aplaudido no es un asesino, sino un homicida involuntario, que es distinto. Pero sí creo que muchos amigos míos se han equivocado haciendo suya esa cadena vomitiva de Facebook. Y también creo, que muchos de los que han puesto eso en su muro (no todos, ¿eh?) sí que sois subnormales... Pero de una profundidad tan grande que espero gozar siempre de salud y que desconozcáis mis desgracias personales, porque seguro, tardaréis poco en secundar una cadena demagoga, malintencionada y apestosa donde os alegréis de las desdichas ajenas. 

6 comentarios:

el_hombre_serio dijo...

¿En serio crees que la gente aplaudía por eso? Nuestro país es de pandereta, si en vez de ser Ortega Cano, "torero y viudo de la más grande", como dirán en más de un programa de telebasura fuera pepito el de los palotes, que no conoce nadie te digo yo que lo más bonico que le decían era hijop...

Desafortunadamente tengo poca fe en la sociedad española y todos los días tenemos muestras para seguir teniéndola. Saludos y a pasar buen verano.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

No sabría decirte... Pero me sigue molestando que nadie haya creado una cadena al uso ciscándose en el terrorismo, en los repuntes de delitos a manos de inmigrantes (puestos a ser demagogos), en los políticos que han hecho que seamos el país más pobre de los "desarrollados", o en los mentirosos que nos dijeron que Granada tendría AVE, segunda circunvalación, aeropuerto internacional, infraestructuras del siglo XXI y los mimos que tienen ciudades vecinas. Demasiada desgracia tiene Ortega Cano con lo que tiene... Que se recupere y que haga frente a su desdicha de la mejor manera posible; y recordémoslo por aquel 1994 en la Monumental de Frascuelo: tarde inolvidable.

Buen verano, hermano, buen verano... Aquí en la costa tiene su casa.

monaguillo dijo...

Bueno, como uno de los que ha repetido en su muro la citada cadena, te digo que la volvería a repetir sin problema.

Estoy totalmente de acuerdo con el_hombre_serio: este país es de pandereta, y sinceramente creo que los que aplaudían en la puerta del hospital lo hacían al famoso, no al superviviente, lo mismo que las decenas de periodistas morbosos que había en la puerta esperaban al famoso, no al superviviente. Allí no habia medios taurinos: habia prensa rosa.

Aplaudir a este tipo de personajes te da la dimensión del país que tenemos. Y respecto a que haya o no cadenas en el facebook pues creo que tiene la importancia que cada uno le quiera dar. Yo pienso que ninguna.

Ni me parece demagogo ni mediatizado: de verdad creo que alguien que está a media mañana de un dia laboral aplaudiendo la salida de un famoso del hospital es un perfecto imbécil (sea quien sea el famoso).

No obstante, estás en tu derecho de ponerte las manos en la cabeza.

Un abrazo.

Lemar dijo...

¡Ole tu!, hermano,eso es así, y Marquitos se llamaba el que salvó la vida esa tarde memorable, que yo estaba allí.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Álvaro, hermano, el problema es que la cadena incluye injuriosas maneras de dejar en mal lugar a Ortega Cano. Porque me parece lesivo que se incluya el término "cochazo". Como si no tuviera derecho a tener un cochazo así, ganándolo sin el robo cainita que producen cientos de políticos españoles o de cuantas otras maneras deleznables tenemos oportunidad de contemplar cerca de nosotros a diario.

Tampoco estoy de acuerdo en que se utilice el término "matar a otra persona". Porque Ortega Cano no es un asesino. Y conozco a unos pocos ciudadanos ejemplares, maravillosos padres y rectos cofrades además amigos míos, que han cogido el coche con una copa de más alguna vez en su vida, sin tan funesto resultado como el que tuvo el diestro; y se me vino a la cabeza que a lo mejor eran ellos mañana asesinos, sin disculpar el error de beber y conducir, que puedo asegurar, nunca he mezclado yo hasta la fecha. Y al fin, me he dicho que a Ortega Cano le podía pasar como a Dolores Vázquez en el caso Wanninkof; o peor, salir en el muro de decenas de miles de usuarios de Facebook bajo la definición de persona que mata a otro con su cochazo.

Y entonces me dije: ¿es esto lícito? ¿Es justo? ¿Se está sometiendo a dictamen al puñado de personas que en horario laboral estaba en la puerta del Hospital para aplaudirle o en el fondo lo que se está haciendo es llamarle asesino y encerrar un curioso pellizco de envidia por su cochazo?

Y como sé que tú, y otros como tú, sois de los pocos que tengo el enorme gusto de contar entre los cabales, ente los que se visten de bonhomía a diario, entre los que dan lecciones morales y humanas con gestos y hechos sin una pizca de altanería, me quedé sin resuello ante una cadena demagoga e injusta.

La que merecería la pena es otra que dijese: "no me creo tanto paro sino mucho vago que aplaude a un infeliz que sale del hospital tras haber cometido un homicidio involuntario. Y entonces a lo mejor hubiera puesto yo en mi muro el contenido de la cadena.

Pero una que empieza hablando de dinero, de cochazos y de matar... Ojalá no tengamos un fallo horrible ninguno de los que nos conocemos, aunque sea de pasada. Ojalá nunca pasemos, aún de refilón, por algo así y ninguno de nuestros conocidos nos diga que la vida ha dejado de tener aliciente tras la carga que supone saberte el sujeto que provocó la muerte de otro.

Y ojalá haya más cadenas que digan: "yonosecuantos vascos han matado a cientos y cientos de españoles y les damos como premio el aplauso de las instituciones, porque no tiene precio"...

Merece la pena que alguien luche por algo interesante alguna vez en su vida, y no por naderías. Demostramos una impasividad a veces demoledora, y ante la chorrada mayor o más embustera, somos capaces de hacer esfuerzos titánicos. Por eso admiro esta frase:

"Vinieron a por los comunistas y como yo no era comunista no hice nada... Vinieron a por los social-demócratas y como yo no era social-demócrata no hice nada... Vinieron a por los sindicalistas y como yo no era sindicalista no hice nada... Vinieron a por los judios y como yo no era judio no hice nada... Vinieron a por mi y ya no quedaba nadie para protestar".

Con todo, discrepar con alguien como tú me recuerda que siempre habrá maneras para diferir, para acercarnos, para introducir reflexiones en esto de los blogs y darles utilidad y para que la distancia, quede superada aunque sea por estas vías...

Un abrazo de corazón, bien lo sabes.

Fernando dijo...

Como me imagino el tipo de gente que ha ido publicando esa cadena (en mi Facebook también he podido verla circular), pienso que sólo les faltaba añadir: "Y encima torero". No sé cómo se les ha escapado, oye.