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lunes, 11 de julio de 2011

Malinas

Tiene unos 80.000 habitantes y conoció tiempos mejores, cuando los borgoñones la hicieron capital de Flandes, antes que pasara a manos españolas la nación. La comodidad de su tránsito, sus doce museos (por ser respetuoso, porque jamás reconoceré como museo uno dedicado al chocolate o a la cerveza) y ser la sede de la única cerveza que consumía el Emperador Carlos la hace aún hoy reseñable. Además de la fama de sus carrillones, con una escuela internacional que enseña a tocarlos e interpretar composiciones musicales mediante el sonido de las grandes campanas eclesiales. 

El Ayuntamiento es uno de los edificios más singulares, con aires de fortaleza. Fue la sede de la sociedad de los paños, talleres de tapices y tejidos y del síndico homónimo. Esta obra del siglo XIV se vio reforzada por la construcción anexa que a partir de 1525 impulsó el emperador Carlos y que le confirió el definitivo aspecto a caballo entre las piezas que ya hemos visto del gótico brabanzón y los aires de castillo medieval de cuento romántico. Desde 1913 el Ayuntamiento instituido está en otro edificio. 

La Catedral es el símbolo local, consagrada a San Romualdo, con su torre de 97 metros de altura, su cuerpo compuesto por 49 campanas de fama mundial y su proyecto inconcluso que es el que la hace especial. Sobre estos más de 97 metros se iba a elevar un chapitel de 77 metros que se quedó en los 7 actuales, por lo que hablaríamos de una increíble torre con 174 metros de envergadura. Para subir hasta arriba, hay que armarse de paciencia y fondo físico, salvando así sus 514 escaleras con el objeto de contemplar unas vistas absolutas o ver una de sus 49 campanas, la que con el nombre de “El Salvador”, tiene 9 toneladas de peso.

La oferta patrimonial se centra ahora en los edificios sacros, con las Iglesias de San Juan (y su “Adoración de los Reyes Magos”  de Rubens) en lugar destacado, o la impronunciable Iglesia de Onze-Lieve-Vrouw over de Dijle (a mí no me pregunten) que también custidia un retablo de Rubens; pero es el Palacio de Margarita de Austria, el actual Tribunal de Justicia y casa que fuera de la gobernadora de los Países Bajos y Flandes, Margarita, tía de Carlos I, la estrella constructiva civil.

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