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domingo, 3 de julio de 2011

Catedral Nacional de Whasington

Decía este año Juan Carlos Aragón en su siempre insuperable comparsa escrita sólo para algo más que palmeros del carnaval, que “tan sólo les puedo prometer, que yo en ninguno de sus males ni castigos he tenido lo más mínimo que ver”.

Me acojo a ello… El arte contemporáneo puede llegar hasta límites insospechados. No sabemos dónde está su capacidad de provocar, pero quizás porque lo que provoca es RISA.

Catedral de la capital estadounidense. Miren qué personaje de ficción encarna una de las gárgolas. Cuando el arte es transgresor, lo más posible es que pueda ser también irrisorio. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si lo malo no es la "gárgola" hay vídeos por ahí de "Misas" celebradas y concelebradas por Obispos estadounidenses dignas de un espectáculo circense (del Sol)... y que me perdone el Señor hoy domingo.

Santi.