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jueves, 7 de julio de 2011

Bruselas

Nada más aterrizar descubre uno que los viejos dichos españoles sobre el infernal clima flamenco llevaba razón. Frío (en comparación con el tórrido mes granadino) y llovizna débil e intermitente nos recibe al llegar. Bruselas tiene en sí 160.000 habitantes, pero su distrito/área metropolitana supera el millón y alcanza los 3 millones de habitantes respectivamente; fue fundada en el año 979 (casi 2.000 años después que Cádiz y casi 1.500 después que Granada) y en 1695 fue extraordinariamente bombardeada por los franceses durante la Guerra de los 9 años, causando la destrucción de 4.000 edificios, de modo que será a partir del siglo XVIII cuando Bruselas adquiera un nuevo y definitivo aspecto urbano y estético. 

La Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, los patrones respectivos de la ciudad, se inicia en 1226. Su interior alcanza los 110 metros de longitud, y al final de su nave, luce el espectacular púlpito barroco decorado con tallas de plantas y animales, contrastando con una sobriedad decorativa debida a la iconoclastia de los protestantes y al saqueo francés cuando Bélgica dependió del país vecino. Su órgano, el más grande de los belgas, tiene 4.000 tubos.

La Iglesia de Nuestra Señora de Sablon, del tipo brabanzón del siglo XV, una joya gótica iniciada en 1304 y que conserva 11 imponentes vidrieras de 15 metros de altura, sirve de enterramiento a Diego de Guevara.

La Iglesia de Nuestra Señora (en la Calle Riches Claires) es una sencilla obra de ladrillo que interpreta a la manera flamenca el barroco, datada en 1665 y con interesante cúpula. Mucho más imponente es la Iglesia de la Trinidad, edificada entre 1621 y 1642, declarada su fachada monumento, con uno de los órganos más grandes de Bélgica en su interior (53 tubos) y vidrieras art noveau en las naves. Pero es la Basílica del Sagrado Corazón la más espectacular, alcanzando el quinto lugar por sus dimensiones entre los templos del mundo. Sorprende por su longitud (167 metros) y la envergadura de su cúpula (que llega a los 90 metros de altura) verde,  y convertida en mirador de Bruselas. Alejada del centro, es un referente del art noveau, iniciada en 1905 pero no concluida hasta 1971 por la incidencia de las dos Guerras Mundiales.

Para terminar el día eclesial que hemos escogido, nos dirigimos al Palacio de la Justicia, que fue el edificio más grande del mundo y hoy día no se queda descolgado, con sus casi 53.000 metros cuadrados útiles; fue construido en el tiempo récord que va de 1866 a 1883. El presupuesto de todo el año del reino, se destinó a culminarlo, con un coste de 50 millones de francos de 1870, incalculable hoy. Es un canto a la arquitectura clásica según el siglo XIX, con 104 metros de longitud, una cúpula dorada de 24 toneladas (porque según nos han explicado, son 24.000 toneladas, pero yo dejo las dos cifras porque la segunda no me la creo) y que inspiró a Hitler para las construcciones oficiales de la Alemania Nazi. El Palacio de la Justicia de Lima se inspira en esta mole sorprendente y embaucadora.

P.D. (Estoy echando de menos el sudorcillo nocturno de mi dormitorio granadinio... Diría uno que yo me conozco que hace una brisilla que riza el traje...)

1 comentario:

Anónimo dijo...

PICHICA, AVISA A TU GENTE DE HUESCAR QUE LO TIENE TODO ACABADO.........CUIDAITO CON LAS "VERGASS"
RAFALCALA