Visitas

viernes, 3 de junio de 2011

Pablo VI

La controvertida figura de este Papa se centra en la culminación del proceso de actualización que la Iglesia quiso vivir con el Concilio Vaticano II, dándole este Pontífice su estadio actual, que no quedaría (y no queda) ajena de críticas. No en balde, estudia con los jesuitas, viviendo unas realidades de fe absolutamente contemporáneas. Diríase que Pablo VI hizo un titánico esfuerzo por reconducir ese aggiornamento eclesial, pero perdiendo la base históricamente propia de la Iglesia. Lo que sí es cierto es su rotunda actuación en la diplomacia vaticana durante la II Guerra Mundial, donde crea una oficina dirigida a los refugiados y perseguidos y llega a redactar y firmar más de 11 millones de respuestas escritas. Todo ello le valió la más iracunda de las iras por parte de Benito Mussolini; su labor se centro en otorgar viviendas, alimentos y materiales necesarios a aquellos represaliados del régimen italiano y cuantos tenían la suerte de llegar a las puertas del Vaticano. Esa Oficina termina convirtiéndose, cuando ya él es Papa, en la mayor organización asistencial que existe hoy día en el Mundo: CARITAS.

Es el Papa del progresismo pastoral, definido como un cura liberal que potenció el carácter sindical dentro de la Iglesia y expresó los templos como edificios que tuvieran una función más allá de la religiosa en la sociedad. Una anécdota nos narra que cuando su amigo, el ya Papa Juan XXIII convoca el concilio, él viene a decir que “no sabe el nido de avispas que está provocando”. Sin embargo, será precisamente Pablo VI el que dé carta de autoridad a las corrientes eclesiales que más quebraderos de cabeza ha originado a posteriori, y que coincide con los nuevos sacerdotes que en la década de los 60 protagonizan una idea del ministerio íntimamente relacionada con la clase obrera. En España, los años finales de esta década y los primeros balbuceos de la década de los 70 del siglo XX, supondrá toda una caterva de ministros de Dios más próximos a los postulados políticos que a los fines católicos. Y de los desmanes del patrimonio o el uso de Iglesias para convocatorias políticas sabemos en Granada un rato, y basta para ello apuntar como escenario la Parroquia de San Ildefonso durante aquellos años.

A Pablo VI habrá que tildarlo como el Sumo Pontífice que acabó con el esplendor del Papado. Sin ánimos de considerar los rituales y rúbricas propias de la Iglesia como algo trasnochado, sino una herencia ineludible, sustituyó el acto de la coronación papal, regaló su tiara, abolió a la Guardia Palatina, a la Guardia Noble, suspendió las funciones ceremoniales de la nobleza romana y suprimió el empleo de la silla gestatoria. Todos estos hechos no han ahorrado económicamente al Vaticano, no han servido para emplearlos en labores asistenciales ni vienen a suponer gasto alguno pues el patrimonio ya estaba ejecutado sin necesidad de que ello suponga, a ojos de los críticos con la “riqueza de la Iglesia”, un incremento de esta. Pero estos ritos con siglos, algunos cientos y cientos de años, formaban parte de la idiosincrasia y el lenguaje propio católico que fue extirpado sin piedad. Benedicto XVI, poco a poco, está devolviéndole a la Iglesia unas formas externas que nunca hubo de perder y que no aumentan las cuantías y estipendios, pero subrayan una personalidad inherente a la tradición y a los católicos romanos.

Si bien la reforma del Concilio Vaticano II no caló (y no ha calado) en la sociedad, pues algunos aspectos como el del control de la natalidad y otros presupuestos que siguen haciendo que la Iglesia sea tachada de “lejana con el sentir de la sociedad”, otras reformas supusieron un profundo cambio quizás poco necesario. La reforma de la liturgia o del Código del Derecho Canónico venían a incidir en la pérdida de la identidad eclesial que llevaba más de 400 años (sin perder un ápice de validez) en boga. Las celebraciones eucarísticas actuales, fruto de este Concilio y de la apuesta de este Papa, cada vez son desautorizadas por más voces críticas que consideran que hoy día, el Ministro no se pone a la cabeza del pueblo de Dios para llevar a cabo el sacrifico de la Misa, sino que ocupa un papel que enturbia dicho sentido, acaparando el centro de la celebración y no aunándose con los asistentes, aunque a su cabeza, para llevar a cabo la celebración. De hecho, la Misa Tradicional ha sido felizmente recuperada y el actual Papa, Benedicto XVI, ha tenido la enorme suerte de cerrar la herida abierta durante el papado de Pablo VI con los seguidores de esta fórmula católica.

Con Pablo VI las misas permiten el uso del pop/folk. La reforma de la liturgia de la Semana Santa no se hizo esperar. Eleva a cardenal a un africano jefe de tribu con cincuenta esposas, demostrando una incongruencia con su otra opción incontestable: el control de la natalidad. Reubica el tabernáculo, no da respuestas convincentes a las Iglesias católicas de Canadá, Alemania, u Holanda en su encíclica Humana Vitae y enciende la mecha de la teología de la liberación y las nuevas corrientes pastorales en el seno católico cuando durante siglos la obra de San Pío V supuso una unidad inquebrantable.

De conocimiento público es el continuo enfrentamiento que mantuvieron Pablo VI y el Generalísimo y Jefe de Estado español Francisco Franco. Aquí pueden conocer algo más… Le gustaban sobremanera los caballos; los consideraba como los animales más hermosos de la creación. Igualmente sabemos de su afición por la lectura, teniéndose como un Papa de vasta cultura, muy intelectual, que siempre llevaba consigo una pequeña librería con más de 75 títulos para escoger en cualquier momento el libro que más le apeteciera, aunque prefería los ensayos a las novelas. Además, gustaba del género del western. De hecho, la noche antes a su muerte vio una película americana de esta clase. Fue un Papa con la mala fortuna de actuar progresistamente donde no debiera, y de manera conservadora donde quizás habría que haberle exigido una mayor respuesta a los tiempos que corrían (y corren). Y algunos de estos errores, están siendo corregidos por Benedicto XVI, aunque con más de 40 años de retraso, no sabemos si habremos llegado algo tarde.

13 comentarios:

Salva dijo...

No tengo ganas de escribir mucho, pero palabras de Marcel Lefebvre, este papa hizo más daño a la Iglesia que la Revolución Francesa. Aun así, él seguía pidiendo por el Papa, y por sus sucesores siempre, como lo siguen haciendo aquellos que hasta hace muy poco eran considerados "cismáticos". Hablo de la Fraternidad de san Pio X, cuyos obispos han vuelto a la comunion (si es que alguna vez estuvieron fuera) gracias a nuestro papa Benedicto XVI.

En cuanto a lo de las misas tradicionales, y en cuanto a lo que dices de "llegar tarde", aquí te habla un servidor a quienes ciertos curas de peso le han retirado la palabra e incluso vetado por hablar de este tema y llegar a proponer, con los pasos debidos y con el respeto debido, una misa tradicional en la diócesis de Guadix...

PD: por cierto que uno de estos curas, aún mantiene un retraro de Pablo VI sobre la mesa de su despacho... qué cosas, ¿no? Y como no quiero que se malinterpreten mis palabras una cosa digo bien clara: tan papa era Pablo VI como Benedicto XVI o como san Pío X.

Anónimo dijo...

Expones, ciertamente, de forma peliaguda el pontificado de Pablo VI, quizás arrojando más sombra que luces sobre el mismo.
El problema no es el CV-II ni la Liturgia posconciliar (Novus Ordo) sino la ruptura con que ésta se vivió (y se vive) alejada de lo que los textos conciliares reflejan. Algo, que como bien apuntas y no sólo en Liturgia, Su Santidad Benedicto XVI, profundizando los pasos de su antecesor, trata de reconducir; caso de la Liturgia, la creación de Eclessia Dei (Bto. Juan Pablo II), el Motu Propio Summorum Pontificum y la última Instrucción Universae Ecclesiae, restaurando la Misa, nunca abolida, por el Usus Antiquor (Misal Bto. Juan XXIII; la misma que se celebró en el CV-II) como Forma Extraordinaria del Rito Romano, en palabras del Santo Padre, tesoro precioso a preservar.
Para concluir el tema de Liturgia, con la "Reforma de la Reforma" creo que vamos avanzando, poco a poco, y que evidentemente, si el N.O. se impuso a marchamartillo sin consulta y desapareciendo la Misa conocido por siglos, actualmente no serán mayoría los que quieran el U.A. Como a un familiar, no se puede querer lo que no se conoce, y poco a poco, deberá recuperarse. Los Obispos, en vez de estar a la retaguardia y esperando, deberían ponerse a la vanguardia y, al menos, designar algún templo para el U.A. con sacerdotes preparados, trípticos para seguimiento de los fieles en Latín-Español, etc. En Sevilla, Córdoba y Málaga hay celebraciones estables de la Santa Misa por la F.Ex. Desde aquí, y ya que indicastes que era lector, animar a nuestro querido Arzobispo a que de el paso y proponga a los fieles un templo y una hora que encaje con la programación pastoral. Seguro que no se encontrará sólo el sacerdote y aquello no será un nido de ancianos "inadaptados" al N.O., medio lefevrianos, ni nada por el estilo.

(sigue)

Anónimo dijo...

(sigue)

Por otro lado, animar a los sacerdotes a seguir la catequésis litúrgica del Santo Padre ubicando sobre el altar Crucifijo y que el espacio que algunos dieron a la creatividad se vaya reduciendo en favor de lo que indican las rúbricas. David, el N.O. se celebrá también hacia Dios. Hay que olvidar la dialéctica de los '60 que tanto daño ha hecho; eliminar el concepto de darle la espalda al pueblo y otros discursos filomarxistas que se introdujeron en la mentalidad del pueblo.

Por otro lado, si de la página del Vaticano, CDF, escogemos los teólogos más reprobados por su actuación y propuestas encontramos, con pesar, que esta "mundanización de la Iglesia" tiene en la Compañía de Jesús los "máximos" exponentes. Libros y proposiciones sobre Dogmática, Cristología, etc. condenados pero cuyos mensajes más o menos han calado. Los más avanzados en este proceso son los que más compañeros tienen en el error, de los que más miembros han perdido en el camino hacia la nueva primavera (convertida en un gélido invierno, casi de un geriátrico abandonado), etc. Como ejemplo, la progresiva retirada de seminaristas de la Diócesis próximas, incluso la nuestra, de la Facultad de Teología de Cartuja... que ahora forma parte de ETEA (en Córdoba la apostillan "pinta y colorea")...
Siendo Benedicto XVI jesuita, debería apostar por "recuperar" este baluarte para la Iglesia, pues no podemos discutir las capacidades intelectuales y formativas que se le dan a los miembros de la Compañía.

En fin, quizás no quede todo muy claro, por la disponibilidad de espacio, por todo lo que daría para hablar, pero -en positivo- si nos quitamos todos los prejuicios sobre Pablo VI, en un sentido u otro, los documentos magisteriales que tienen, personalmente, me entusiasmaron (relacionados con Doctrina Social de la Iglesia).

Por último, ya que citas a Cáritas Internacional, Benedicto XVI va a "recuperar" la catolicidad de la institución. Está bien que la Iglesia es la mayor ONG del mundo, pero no lo es. Debe ofrecer el mensaje de salvación de Cristo y sin eso, por muchos alimentos que de y escuelas y hospotales que construya, no tiene razón de ser. Si relega a Dios del mensaje... mal va y parece que se va a reconducir.

Un abrazo, Santi.

PS: La silla gestatotia puede emplearla el Papa cuando quiera.
La tiara de la que se deshizo Pablo VI la compró una institución católica. Además, ha Benedicto XVI le han regalado recientemente una...

Anónimo dijo...

Creo que no es el post adecuado para abordar la FSSPX pero aunque se hayan levantado penas canónicas a los Obispos nombrados por Mons. Lefevre.
Quisiera rectificar al comentarista Salva pues la Fraternidad está en conversaciones con la Santa Sede por lo que no hay plena comunión y, por tanto, no son miembros de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana. Mons. Lefevre cometió un acto de desobediencia al Santo Padre y no es admisible el recurso al "mal menor" por el bien perseguido, pues es lo mismo que hicieron otros antes, como Lutero.
De tus palabras noto cierta benevolencia hacia la Fraternidad, quizás esté equivocado y si es así pido anticipadas disculpas, pero no ayuda a resolver esta encrucijada, y primeramente a ellos.
Sí están fuera de la comunión con la Iglesia, insisto; que jurídicamente no se les pueda aplicar la palabra "cisma", "herejía" o alguna adicional "no quita hierro" al asunto.

Saludos, Santi.

PS: De hecho, en Granada hay una capilla donde celebran Misa por el U.A. en el Zaidín, y ni se me ocurre pasarme por ella porque antes que la celebración por la F.Ex. está el hecho de estar dentro de la barca de Pedro.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Santi, como siempre leerte es un lujo. Ahora bien, lo cierto es que voy cogido de la mano de Salva en muchas cuestiones; porque en definitiva, él y yo lo que venimos a decir es que Vaticano II y la ola ideológica que supuso como respuesta al sentir que manifestaba internamente la Iglesia, ha sido dirigida con poca fortuna. Sobre la salida o no de la barca de Pedro de los lefevristas, habrá que tener en cuenta que no podemos tender la mano a otras religiones y procurar la adhesión romana de anglicanos o cismáticos y considerar que aquellos que piden una revisión litúrgica que raspe sobre la superficie post Vaticano II y adecue las trentinas, ha de tenerse como alejado de Roma. ¿Quién rompió antes? Lefevre y los suyos con el Papa o al contrario? Está claro que la adhesión al Papa debe quedar en el colectivo católico, pero ese Vaticano II venía con su aggiornamento a proponer una Iglesia aperturista donde siempre he considerado que la voz del pueblo de Dios debía oírse. No podemos creer que estamos actualizando lo divino porque las misas se den en lengua quechua y neguemos la mayor. Además de sobreentender que la labor de Pablo VI dejó fisuras y rupturas que Benedicto XVI (y el tiempo lo juzgará como un pontífice que sin el tirón popular de su predecesor, fue capaz de construir con más sentido nuestra Iglesia) está tapando con diligencia. Tenemos un Papa que partió con el marchamo negativo de la progresía periodística (que fíjate tú qué gracia) y sin embargo supera teológicamente a cuantos subieron en 50 años atrás al trono de Pedro.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Sobre la facultad de teología impulsada por don Javier, creo que la jesuítica había llegado a puntos innecesarios. El debate es arduo y tenso, pero lo cierto es que nadie se atreve a decir que la sociedad nos ha dado la espalda porque nosotros no hemos sabido tomarle los hombros. De manera que volver a las raíces no es nada malo. El discurso eclesial debe ser rotundo, y la imagen del sacerdote, inequívoca. Me parece mucho más coherente el postulado de "pinta y colorea" que me dices (muy bueno) que los albañiles con alzacuellos que han salido de nuestros seminarios. En Toledo se ha acuñado una generación de presbíteros (y ya algunos con el episcopado) que debería habernos servido a todos los españoles. ¿Tantos seminarios y tan dispares en su formación es lógico? Me recuerda al sistema educativo actual, donde el niño gallego conoce a la perfección el Miño y se embarra en el Guadalquivir, y al contrario. A don Javier le han llovido críticas hasta cuando ha repostado gasolina... Pero actualiza el compromiso y no se esconde en sus palabras, no todas acertadas pero sí todas dignas de escucharse. Y como dice el refrán, la esperanza es lo último que se pierde. Así que en ello confío.

Anónimo dijo...

David,

No podemos comparar Mons. Lefevre con el ecumenismo hacia anglicanos y ortodoxos.
Por otro lado, la FSSPX entra dentro del ecumenismo al ser un grupo cristiano no del diálogo interreligioso de la Iglesia con musulmanes, judíos, buditas, espiritistas, etc. Es bueno distinguir entre ambos conceptos, pues no es lo mismo el contacto entre cristianos que el contacto con otras religiones.

El problema que hay cierto pelagianismo en la obra de Mons. Lefevre. Por un mal menor, desobedecer al Santo Padre y lo por él dispuesto, para continuar su obra, y se cree en salvador de la Iglesia, ser un resto de Israel, con su Fraternidad. Como si Dios no proveyera a su Santa Iglesia. Ni en épocas más graves para la Iglesia por "desórdenes" internos nadie ha reformado la misma desde fuera. Y traigo a colación a San Francisco de Asís, por ejemplo. Otro ejemplo, la reforma de la vida religiosa en España con tantos santos y, especialmente para el clero diocesano con la actuación de S. Juan de Ávila. Todo desde dentro y con obediencia filial al Santo Padre.
En términos cofrades, si tu Hermandad del Cristo de San Agustín pide a la Estrella que acompañe al Cristo el Lunes Santo, ¿te borrarías? ¿o en un Cabildo expondrías tus quejas y lamentaciones, aunque tuvieras que pasar un tiempo escuchando Himno de San Antonio por calle San Antón? Pues eso... y te pongo dos realidades cofrades que sé que quieres de verdad.

Tanto peca el que con su creatividad rompe con la Tradición y el Magisterio como en aras a una Tradición, por abusos en el extremo contrario, niega la mayor y pone en tela de juicio un Concilio y la autoridad del Sucesor de Pedro.

Hay un problema de fondo que es que al ser los lefevristas más "próximos" que los "sectores progresistas" a lo que un católico debe ser, se puede mirar con buenos ojos o con proximidad... pero esta proximidad "en lo espiritual" tiene un problema, y es que sigan pertinaces en su error.
Nos toca pedir a Dios por la próxima vuelta de este grupo al seno de la Iglesia Católica.

Igualmente, sobre todo reflexioné y pedí en la jornada de oración por la unidad de los cristianos, de que pronto los hermanos ortodoxos estén en plena comunión, entiendan el primado de Roma, las definiciones dogmáticas sobre María y caminemos juntos de la mano. Con los protestantes, ¡uf! Cuando cada uno tiene su religión a medida... lo veo complicado, si bien todos estos esfuerzos de unión deben darse es una gracia que Dios debe darnos.

Un abrazo, Santi.

Salva dijo...

Santi, David ya te ha respondido en buena parte. No obstante te diré que no sé yo hasta qué punto quién navega en la barca de Pedro, si los fieles que, por eso mismo, por su amor a Pedro continúan la doctrina o los novísimos con una Iglesia prácticamente nacida ex novo tras el Concilio. No estoy yo tan seguro de ello.
Pero sí te digo que a Dios doy gracias por un pontífice como Benedicto XVI que espero que su obra llegue a culminarse.

P.D Y sí, he estado en misas tradicionales (Usus Antiquor) en ese capilla del Zadín que dices. Soy amigos de sacerdotes de la Fraternidad, he escuchado sus motivos y sus argumentos y su base "científica" tienen. Y a pesar de haber asistido a sus misas, tan válidas como a las que tú vas, soy tan católico como tú y estoy en perfecta comunión con la Iglesia y con Pedro. Un saludo.

Anónimo dijo...

Creo que una formación adecuada de los seminaristas urgía. Quizás muchos no entendimos a D. Javier en su momento...
Lo de que unsacerdote para llegar al pueblo y atraer deba vestir como cualquier hijo de vecino no lo recoge ningún texto del Vaticano II, ni en la reforma litúrgica posterior (aunque no toque este tema), es otra de las rupturas con el Concilio, sacadas de la manga y al amparo de muchos Obispos.
Aprovecho para traer lo que indica el CDC:
CAPÍTULO III
DE LAS OBLIGACIONES Y DERECHOS DE LOS CLERIGOS
284 Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar.

A tenor de este canon entiendo que la ropa de mítines de Felipe González en su época de mítines por los '80-'90 no es lo adecuado... lo mismo que para los religiosos/as. Oye, y que si en El Salvador, con muchos grados, mucha humedad, se evangeliza con sotana, en España no debe haber más pegas con mejores medios de transporte y comodidades. Lo mismo en África.

Por último, ya hay noticias que en Inglaterra los jesuitas están aplicando el Motu Propio y profundizan dentro de la ortodoxia en sus trabajos teológicos, por lo que nada es insalvable. No por los Masiás, por mucha publicidad que les den aquellos que quieren dañar a la Iglesia, puede derrumbarse una obra como la de San Ignacio... y seguro que vuelve a brillar. A ver si el cuarto voto lo empiezan a aplicar en todo...
Al igual que con mi compadre le comentaba que la solución no son Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, etc. sino que hay otras realidades, no podemos excluir a las Órdenes Religiosas que dentro de la recta doctrina han dado tan fiel servicio a la Iglesia por siglos: jesuitas, franciscanos, carmelitas, trinitarios, agustinos...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Siento discrepar, Salva. Tú mismo cuestionas quién navega en la barca de Pedro... si de verdad la Fraternidad es la "verdadera" Iglesia, o el resto de ella... por lo que te colocas en una posición próxima al sedevantismo. Si la barca de Pedro no está dirigida por el Santo Padre... ¡uf! terreno de arenas movedizas... pues Pedro es la roca firme sobre la que Cristo construye su Iglesia.
La obra de Mons. Lefevre con su desobediencia cae en actitudes pelagianas, cree que debe sobrevivir a toda costa, y a costa de desobedecer al Santo Padre... y ya te comento que épocas más críticas a las actuales las ha vivido la Iglesia y los santos reformadores lo han hecho desde dentro, en comunión con el Santo Padre, aunque a veces no a los tiempos y ritmos que desearan , con dificultades... pero desde dentro. Todas las razones, "científicas" o no, no valen nada cuando se torna una actitud como la de Lutero. Cada uno examina y se erige juez, este Concilio sí, éste no; éste Papa sí, éste no. Lo dicho, son terrenos peligrosos.
La Fraternidad, en el extremo opuesto, se coloca en posiciones que van de la mano de los que piden sacerdocio femenino, reinterpretan la Cristologia para dejarla en un estudio del Jesús histórico como libertador, etc. Son los dos extremos que se tocan y que hieren la unidad de la Iglesia... y que están en el error.

La Santa Misa válida es celebrada por un sacerdote católico en comunión con el Santo Padre. Luego hay resquicios "legales"... pero ya he dicho que participar de esta obra significa alimentarlos, espiritualmente, para que persistan en su posición. Y los primeros dañados son ellos.

Y te digo que los abusos litúrgicos, danzas y bailes, hasta un Viernes Santo, soy el primero en señalarlos, a quien corresponde, y en mostrar que no es lo que manda la Santa Iglesia.

Por último, no doy certificados de catolicidad, pues no me corresponde.

Saludos. Santi.

Anónimo dijo...

Ups! Fé de errsatas, sedevacantismo, es que escribir en una ventana tan estrecha, trae esos problemas... jejeje.

Disculpas.

Anónimo dijo...

Salva, te apunto un documento recién publicado sobre el asunto que venimos tratando:

"Las desviaciones doctrinales y las deformaciones litúrgicas que se han verificado después del final del Concilio Vaticano II no tienen ningún fundamento objetivo en los documentos conciliares comprendidos en el conjunto de la doctrina católica. Las frases o las expresiones de los textos conciliares no pueden y no deben ser aisladas o separadas, por así decir, del contexto general de la doctrina católica. Lamentablemente, estas desviaciones doctrinales y estos abusos en la aplicación práctica de la reforma litúrgica constituyen el pretexto de este “tradicionalismo ideológico” que hace rechazar el Concilio. Tal pretexto se basa en un prejuicio infundado. Es claro que hoy ya no es suficiente repetir el dato conciliar, sino que se debe al mismo tiempo refutar las desviaciones e interpretaciones erróneas que pretenden basarse en la enseñanza conciliar. Esto vale también para la liturgia. Es la dificultad a la que debemos hacer frente hoy."

Mons. Guido Pozzo.
Secretario Pont. Com. Ecclesia Dei.

En: http://infocatolica.com/blog/buhardilla.php/1106090429-mons-pozzo-algunas-objeciones#more12690

Santi.

PS: pretextos, prejuicios infundados (desde el punto de vista teológico), etc. Creo que es claro quienes viajan en la barca de Pedro, podrá decirse más alto, pero no más claro.

"Para alcanzar la genuina reconciliación, se deben superar algunas cuestiones doctrinales que están en la base de la fractura actual. En los diálogos en curso, se confrontan argumentos entre los expertos elegidos por la Fraternidad San Pío X y los expertos elegidos por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Al final, se preparan síntesis conclusivas, que resumen las posiciones expresadas por las dos partes. Los temas discutidos son conocidos: el primado y la colegialidad episcopal; la relación entre la Iglesia católica y las confesiones cristianas no católicas; la libertad religiosa; el Misal de Pablo VI. Al final de los coloquios, los resultados de las discusiones serán presentados a las respectivas instancias autorizadas para una valoración global"

Anónimo dijo...

Que pena que escriban basuras acerca de uno de los grandes Papas de los ultimos tiempos. Pablo VI supo guiar con prudenciar, amor, y mas que nada firme decision, con aquella sabiduria que el Señor Jesus le supo dar. el es bien llamado el Papa del concilio ya que verdaderamente dio a la Iglesia de Cristo aquellarenovacion tan esperada sin perder bajo ningun concepto la tradicion de nuestra Iglesia. El Papa jamas hablo de reforma en la Iglesia porque eso hubiese implicado que las cosas que habia antes estaban mal y eso no es asi. Gracias al Papa Montini la Iglesia Catolica conserva su tradicion y mas que nada gracias al Concilio se pudo lograr acercar mas a los fieles que su presencia sea mas participativa que pasiva, sin mezcla de Folklore o cosas raras. Bendito sea Dios que nos concedio un gran Papa, y que con mucha razon es ahora siervo de Dios, y completamente seguro proximo Beato Pablo VI