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lunes, 27 de junio de 2011

Andrés de Urdaneta

Como en tantas otras ocasiones volvía a hacerle caso a mi primo y me tragué los otros días un demoledor documental que más allá de sus valores creativos o la eficiencia del mismo, me sorprendió por descubrirme una figura olvidada por esta patria que en tantas ocasiones juega a ser más madrastra que madre. La figura de un fraile agustino copaba la hora de la producción audiovisual, con profesionales y expertos de cuatro países distintos alabando a un frailuco del siglo XVI que dejó su Guipúzcoa natal y bajo las órdenes de Elcano o de Legazpi, se convertirá en una de las figuras cruciales de la historia del mundo marítimo. 

Para quienes tengan dudas acerca de las fundamentales aportaciones de Fray Andrés de Urdaneta y Cerain (1508-1568) habrá páginas y documentos que satisfagan las curiosidades de los lectores más ambiciosos de esta Alacena, pero a mí me parece menos importante relatar aquí que fue el primero en navegar por el Océano Pacífico, o que creara el “tornaviaje” para el regreso de los barcos filipinos a las costas de Acapulco, donde la ruta comercial más próspera de esos tiempos se pudo sostener gracias a su contribución, que sacarnos a todos los españoles las vergüenzas por tanto tiempo de olvido en torno a la figura de un marinero a la altura de Vasco de Gama, Elcano, o el mismísimo Cook, el inglés al que tanta honra le tributan los anglosajones, fieles para con los suyos. 

Urdaneta descubre corrientes, modos de navegación y establecimientos marítimos que están en boga por espacio de más de 250 años. A eso habrá que sumar que Filipinas es el único país católico de toda Asia gracias a Urdaneta y sus compañeros agustinos, o que el país mencionado estuviera hasta 1898 en manos españolas, haciendo de esta nación hoy mermada, el referente globalizador; porque si algo se valoraba por mejicanos o filipinos en este valioso documental no era otra cosa que la contribución a la sociedad globalizada (evangelizando en el idioma indígena, trayendo y exportando particularidades culturales…) era precisamente esa idea de “aldea global” al Mundo del siglo XVI. 

Urdaneta nos dejó un legado para la navegación, el intercambio comercial y cultural y el descubrimiento asiático impagable. Por tierra de Las Molucas, por el estado mejicano de Guerrero y en tantos otros lugares, el bueno de Fray Andrés tiene monumentos neoclásicos que recuerdan su trascendencia, y Gobiernos e Instituciones Públicas celebraron hace ahora tres años el V Centenario de su muerte brindándole congresos y estudios que ponen en valor la trascendencia de sus descubrimientos, insisto, tan capitales o más que las principales figuras de la mar en todo el Mundo. 

 ¿Cuántos españoles han hecho posible que este Planeta sea mejor y yacen en el más absoluto de los olvidos? ¿Cuántos paisanos no han hecho contribuciones a la humanidad que sirvieron, sirven o servirán para hacer más fácil, más próspera y más productiva nuestra vida? ¿Y qué pago recibieron de la desmemoriada España?
Cuando veo la monstruosa cantidad de horrores escultóricos, cantos de cigarra (que no de cisne) que levantan municipios de todas las regiones españolas con el dinero del contribuyente, mientras en nuestras plazas, aceras, calles y entramados urbanos continua la orfandad más absoluta para con quienes de verdad merecen un monumento o una estatua, pienso que en el fondo, esta España de envidias, cainita, olvidadiza e injusta, se merece lo que le viene sucediendo. 

Y puestos a reclamar la justa memoria para Fray Andrés de Urdaneta, me pregunto hasta cuando Granada, seguirá muda ante la colosal figura y aportación de don Antonio Gallego Burín, que como Carlos III para Madrid, es y será (casi seguro) nuestro buen alcalde, usado como pelota política y sin los arrestos suficientes por parte del equipo local de Gobierno para encaramarlo a la historia viva de esta tierra. 


En el fondo, entiendo la emigración de los cerebros hispanos. En cualquier terruño perdido, la gratitud será mayor. Y bajo las humildes losas del que fuera claustro central del convento agustino de Méjico, hoy Biblioteca Nacional, el padre Urdaneta, al servicio de Felipe II, sigue durmiendo sin esperar nada a cambio de sus paisanos. Hace bien, porque poco podría esperar de esta patria suya. Quizás por ello Méjico le descubrió que era buen lugar para dejar una espléndida herencia para el mundo…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

David,

Sin duda, parte de la oscuridad sobre figuras tan trascendentales en esta España nuestra (patria de Caín y de la "puñalailla" en la espalda, tras el beso de rigor) se debe a que todo lo que huele a Iglesia y no es lo mala que fue la Santa Inqusición se ve con malos ojos. Y entonces, cuando se quiere reescribir la Historia para el subconsciente colectivo, no pueden ponerse en alza esos valores ni presentar a un fraile que evangelizaba en la lengua nativa y que interconectó partes del mundo.
¿Qué se ha sabido del beato Juan de Palafox en medios no católicos? Nada. ¿Por qué? Porque fue un modelo de gestión cabal, comprometido con realizar un buen gobierno como Virrey de México y auxiliar a los necesitados... y morir en la pobreza. Si hubiera sido un "putero", seguramente tendría hasta serie televisiva... aunque quizás su único "pecado" fue colocar en su sitio a la Compañía de Jesús en México.
U otro caso, San Juan de Ávila, que parece que va a ser nombrado Doctor de la Iglesia. Una figura de tanto calado social y religioso en una época que prácticamente nadie conoce.

Pues eso hermano, patria de Caín, ¿o en que otro sitio no se reivindicaría la figura de la Reina Isabel no sólo en el plano político sino en el religioso?

Como reflexión cuesta emigrar porque como en algunos sitios de España no se vive en ninguna otra parte del mundo, pero con objetividad y pensando en el futuro, quizás haya que tragarse la morriña para progresar... y que se lo digan a los "cienes y cienes" de españoles, magníficos profesionales, que han puesto rumbo a otras tierras.

Un abrazo, Santi.

PS: Tenemos que coincidir, con Salva, para tratar el tema de la historia (con minúscula) que se estudia en otras Comunidades Autónomas, no precisamente gobernadas por separatistas. Verás como hacen bien de no participar en el informe PISA ni en nada parecido...

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Siempre he creído que un Gobierno no puede ejercer esa frenética actividad paterno-estatal y menos con la vehemencia del actual. Y todo esto viene a colación de la educación pública y la desvergüenza de docentes y especialmente, padres y alumnos (tal vez en ese orden) que con los impuestos y robos a mano armada que estoicamente soportan muchos, desaprovechan los pingües regalos de la sociedad...

¡Pero tenemos que juntarnos por eso y muchos otros temas!

camaldulense dijo...

Cuanta falta hace en esta España nuestra, y más aún en este rincón, una revisión histórica (no partidista ni sesgada), de personas y personajes olvidados.
Echen una mirada en el siguiente enlace de la Archidiócesis: http://www.diocesisgranada.es/ diríjanse al apartado o enlace (liturgia propia de Granada), ya que el de santos granadinos está vacío, y descubrirán que muchos hijos de esta tierra, elevados a los altares no constan para el calendario litúrgico.
Por ejemplo, el único santo nacido en Granada capital y bautizado en la parroquia de las Angustias (http://www.basilicadelasangustias.org/Alcober/ALCOBER.pdf), san Juan Alcober Frías, O.P. Misionero mártir en la China, no aparece.
San Rogelio, Patrón de la localidad de Íllora ( http://es.wikipedia.org/wiki/Rogelio_(santo)), martirizado en Córdoba por los musulmanes, no aparece.
Los beatos mártires agustinos y un sacerdote diocesano de la Ciudad de Motril, víctimas de la persecución religiosa del 36 (http://agustinosrecoletos.blogspot.com/2011/05/martires-de-motril-5-de-mayo.html ), no aparecen.
Otros, que aunque pertenecen a la diócesis de Guadix, y por tanto a la Archidiócesis de Granada, ejemplo: el Santo obispo Francisco Serrano, O.P. mártir en China, no aparece.
Ojo y aún no han puesto, al reciente beato (aunque no nacido en Granada), Fray Leopoldo de Alpandeire, O.F.M.Cap. Nacido: Francisco Tomás de San Juan Bautista Márquez Sánchez.
Todo esto, solo un ejemplo, claro.
Saludos fraternos