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martes, 24 de mayo de 2011

Van Gogh


Al holandés le esperaba una vida particular. Autor de 1600 dibujos, de 900 cuadros y fecundo escribiente que dejó tras de sí un legado de 800 cartas con las que se ha podido reconstruir su vida a la perfección, sorprende que tan prolija herencia la amasara en el corto espacio de 37 años, edad a la que muere. Pero sin dudas, más allá de por haber puesto los cimientos de una nueva manera de pintar (el post impresionismo) o por lienzos tan sublimemente conocidos y enraizados en el colectivo donde el protagonismo reside en unos girasoles, las estrellas de una noche azulona o cuervos entre el trigo amarillo, nuestro pintor será siempre reconocido por haberse cortado una oreja, infringiéndose una amputación que siempre nos ha parecido propio de un loco.

Su vida ha quedado reflejada en la activa tarea epistolar que tuvo siempre; y serias investigaciones al respecto, han venido a darnos un nuevo perfil de la figura de tan mítico artista: sus inclinaciones sexuales. Porque parece confirmarse que no se corta el mismo su oreja, sino que es el célebre Paul Gauguin el que, dando muestras de su dominio de la esgrima, le asesta un certero golpe que hace que el holandés pierda el apéndice. Todo sugiere a que estaban riñendo a consecuencia de una prostituta, y tras el altercado, van Gogh decidirá que si dice que ha sido él mismo el que se ha cortado la oreja, su amigo Paul Gaughin quedará indemne de cualquier castigo que la Justicia llevase a cabo. De tal modo, lo encubrió.

Siempre se ha sostenido que van Gogh se cortó la oreja con una navaja en Arles el 23 de diciembre de 1888; la envolvió con sumo cuidado; y al fin, la dejó ante unna de las prostitutas que frecuentaba el burdel preferido del artista. Y ahora sabemos que la meretriz se llamaba Rachel y que fue fruto de una riña soberana entre dos genios que optaron por guardar silencio, Gauguin por desaparecer y abandonar a su amigo y no hablar jamás de lo ocurrido, para garantizarse que jamás habría de responder a los cargos. Pero, ¿y por qué van Gogh permite todo esto? Sencillamente, porque estaba locamente enamorado de Gauguin. Dos años después de perder la oreja, Van Gogh, a la edad de 37, se suicido, disparándose a sí mismo. Sus últimas palabras a Gauguin, fueron: "Estate tranquilo… yo voy a estarlo también."

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