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jueves, 26 de mayo de 2011

Increíble pero cierto

El 27 de septiembre de 1821 España firma la definitiva independencia de Méjico. El nuevo país, heredero de una profunda tradición histórica balbucea políticamente como Estado que nace cargado de inestabilidad política. Nada más conseguir la tan ansiada independencia, la nueva nación se proclama Imperio. Pero en tan sólo unos meses, el sueño por otro lado, europeo y arcaizante de instaurar una dinastía propia cae y se proclama la república en 1823. Desde entonces, multitud de gobiernos que duraron poco en el cargo conducen al año 1833, cuando se produce una impresionante reforma de corte liberal y progresista, hasta entonces desconocida. A partir de este periodo, Méjico perderá buena parte de su territorio, hoy día irrecuperable y en manos estadounidenses, como por ejemplo Tejas.

En ese año de 1833, un pequeño pueblo mejicano llamado “Las Castañas”, perteneciente a la región de Chiapas (hoy día prácticamente despoblado) se deja seducir por la corriente liberal que cunde por el país y ante una pertinaz sequía que estaba agravando la situación de sus habitantes de manera alarmante, promulga un edicto compuesto de los siguientes apartados:

1: Si en ocho días no llueve abundantemente, nadie irá a misa ni rezará.

2: Si la sequía dura ocho días más, serán quemadas las iglesias, conventos, capillas y demás edificios religiosos.

3: Si tampoco llueve en otros ocho días, serán degollados los clérigos, frailes, monjas, beatas y santurrones.

Disposición adicional: Y por el presente, se conceden facultades para cometer toda clase de pecados, para que el Supremo Hacedor entienda con quien tiene que vérselas.

Pero afortunadamente llovió. Lo cierto es que los mejicanos de “Las Castañas”, después de siglos de procesiones de rogativas pidiendo agua, entendieron que si Dios la concede, se le agradece. Y si no, como el edicto o bando reza, se enterará de “con quién ha de vérselas”… No sé ustedes, pero casi doscientos años después, me huele parecido todo esto a algunas cuestiones y decisiones políticas que estamos viendo en España.

1 comentario:

Anónimo dijo...

David,

Iba a correlacionar este precedente con la Guerra de los Cristeros y ciertas actitudes políticas de hoy, pero vamos, salía un tocho muy grande, con poco tiempo y espacio para desarrollarlo, pero como ilustras, ciertas actitudes incívicas se mantienen y promocionan para movilizar un electorado que, por pésimas gestiones en la mayoría de los asuntos, se abstendría... pues tampoco se llega a la madurez democrática de cambiar el voto cuando se hace mal.

Un abrazo, Santi.