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sábado, 21 de mayo de 2011

Granada nuestra


Siempre me ha parecido ilógico el día en que todos estamos llamados a la reflexión, una especie de jornada huera que para el común de los votantes, tiene implícita una alegría desbordante por cuanto toca a su fin las descarnadas campañas que nuestros partidos políticos nos brindan durante semanas enteras y de las que se hacen eco (a veces con una intención cainita) los medios de comunicación. Por eso, este sábado es un brindis festivo que augura un merecido descanso para cuantos estamos llamados a las urnas. Al fin, las triquiñuelas dirigidas por publicistas y directores de imagen sobradamente estimulados, tocan a su fin. ¡Albricias!

No son estos comicios electorales tan importantes como otros en los que España puede jugarse en todo punto los 614 representantes del pueblo, con el expreso encargo de dirigir nuestras vidas para bien o para mal. Dependiendo de la población, lo que nos jugamos es algo, y permítanme la frialdad, mucho más banal. En aquellos espacios urbanos reducidos, unas y otras siglas caerán en gracia y desgracia sucesivamente por el mero hecho del tirón de sus elegidos. En ciudades como Granada, lo que está en juego es la idea de ciudad, algo que olvidaron en muchas ocasiones los regidores entre los vericuetos imposibles de sus discursos anodinos.

Granada tiene necesidades que un alcalde, de un partido u otro, no podrá responder. Dependerá de las prebendas que quiera una administración mayor concedernos, que el ansiado y merecido AVE granadino esté al fin entre nosotros, que el Metro sea una de las respuestas eficaces y contundentes al problema de la movilidad y que la conocida como segunda circunvalación pueda acometerse definitivamente. Pero lo que sí debe hacer un alcalde que se precie de ello, es dejarse la piel, el resuello y el empeño en sentirse granadino. José Torres Hurtado ha sido ampliamente criticado por su encontrada y airosa oposición a administraciones regionales y nacionales que (y es un hecho objetivo) han tratado a Granada como ciudad de segunda categoría, año tras año, con el poder en manos conservadoras o progresistas.

Nuestro aún alcalde ha defendido más por convicción que por partidismo una Granada vapuleada desde Sevilla y desde Madrid. Y con el siempre recordado Nino García Royo en la mesa de “urbanismo”, definió un concepto claro, evidente y rotundo de ciudad, que podrá gustar más o menos (y hasta yo, votante suyo, le encuentro peros a veces), pero que desde luego habla a las mil maravillas de qué clase de Granada quiere. Por eso, las artimañas políticas esgrimidas desde los partidos de izquierdas, sobre el paro y sobre actuaciones que se le escapan a un alcalde de las manos, es una de las estrategias de confrontación más absurdas que jamás antes hayamos podido ver en nuestra ciudad.

Granada no se juega mañana un regidor que consiga acabar con el paro, baje los impuestos y logre medidas fiscales más generosas. No elige a un político que pueda enfrentarse al BCE y rascarle unos euros mensuales a la hipoteca de miles de granadinos; y no traerá armas suficientes para que la justicia sea lo que su nombre indica y la policía alcance al fin el derrocamiento de ETA. No. Lo que votamos mañana los granadinos es la oportunidad de construir una ciudad que cuatro años después del 22 de mayo de 2011, responda fundamentalmente a sus raíces: cultura, conservación patrimonial, puesta en valor de sus recursos, explotación de sus fuertes económicos (turismo, presencia estudiantil y sectores públicos y comerciales) y sea más segura, más limpia y afín a lo que su mayoría poblacional quiere. Y para desgracia de algunos, la mayoría de los que nacimos y/o vivimos en Granada queremos, es una ciudad que conserve intacto su legado histórico y la raíz inamovible de su tradición, sin perder el rumbo del futuro.

Granada además debe seguir en el camino recto de la confrontación con cuantas administraciones, por el mero hecho de estar regidas por signo político contrario, procuran toda suerte de empellones y tropiezos para lo nuestro., Y José Torres Hurtado viene dando muestras desde hace 8 años de su incansable autoridad para cantarle las cuarenta al más pintado y velar por lo nuestro, que jamás quiere decir eso que recibamos en perjuicio de otros, pero tampoco que nos tomen por los tontos del oriente, que al parecer hemos merecido dentro de este insensato régimen territorial que se llama Andalucía.

Mañana ejercer el derecho a voto es algo más que cumplir con el protocolo de una democracia que en efecto no será perfecta pero es lo más real que nadie haya soñado antes. Y lo digo por los muchos jóvenes descontentos que han dado muestras suficientes de demagogia y de intolerancia. Y como en tantas otras ocasiones, nos la jugamos en muchas cosas. Pero sobre todo, lo que ganaremos (o no) es en algo que no da un partido ni puede prometerlo, ni podrá nunca arrebatarnos: nuestro granadinismo, lo más parecido a un credo, a una fe, a una religión que conozco. O que por lo menos yo, sostengo y sostendré.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que ocurre en Granda es que somos unos catetos, perdón, CATETOS con mayúsculas. En Málaga, cuando hay algo bueno para la ciudad PP y PSOE van de la mano... y sacan AVE, sacan para Museos... y sacan para el lucero del Alba. Una parte importante del turismo de nuestra ciudad donde se deja los cuartos es en Málaga, donde pernoctan... y no se llevan la Alhambra porque no pueden.

Por tanto, a ver si de estas elecciones se consigue ese consenso, porque con PP en la Junta y Alcaldía (como se pronostica) las cosas deberían mejorar, ¿o no?

Por otro lado, discrepo en la acción consistorial sobre el paro. Es verdad que es limitada su actuación, pero actuaciones para mejorar y ayudar a emprendedores, actuaciones de mayor calado para asentamiento industrial, etc. SÍ están en manos del Ayuntamiento. Y, como Ingeniero, como conocedor de otras ciudades, te lo puedo señalar, con aciertos en Alcaldías del PSOE y del PP. Ojo, y que Granada tiene como principal industria el Turismo y hay que mejorarlo y conseguir que se pernocte más, que el que así lo haga tenga beneficios en la entrada a Museos, Alhambra, etc. pero como todos no somos camareros, hay que apostar por la tan nombrada I+D+I. Hay terrenos que pueden cambiarse de uso a industrial, compatible con la preservación ambiental, y generar puestos de trabajo... y espero, que en esta legislatura, se haga algo. Porque pillar fondos europeos y españoles para industrias los están pillando... y si no vienen para proyectos serios, que PP y PSOE (y las otras fuerzas) hagan piña, denuncien... y se partan el alma por la ciudad y la provincia. Que llegue ZP/Rubalcaba/Chacón o Rajoy y que muy a su lado pero que les "canten la gallina".

Hay posibilidad de crecimiento industrial (biotecnología, renovables, electrónica, etc.) y crear empleos de calidad en una ciudad con una gran Universidad que es vivero de profesionales que deben hacer las maletas...

Espero en algún acto cofrade encontrarme con Fernando Egea y poder, de este modo, manifestarle estas inquitudes, si no es que lo lee por aquí.

Un abrazo, Santi.

costalero gruñón dijo...

El que después de esta entrada no tenga los pelos de punta, no salga a darse un paseo por la ciudad y no vaya a votar por ella mañana, es que no siente...

Un abrazo David

Lemar dijo...

Hermano, estoy reflexinando, jajaj.

Fernando dijo...

Jornada de reflexión, sí, pero yo no la necesito tanto. La decisión la tomé tiempo ha ;-) Tres legislaturas seguidas igual es excesivo, pero me niego a darle el poder a los responsable de la miseria que reina en nuestro país actualmente. Aparte de eso, estoy particularmente contento con Pepe Torres, creo que se merece otra oportunidad para que siga en ese nivel y por supuesto subirlo, tapando ciertos agujeros.

Un abrazo, David. Genial, como siempre.

PD: Espero tu reflexión sobre esa...gente...que pide una supuesta democracia real ;-)