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viernes, 1 de abril de 2011

Una cuaresma de carnaval

Dicen que los perros se parecen a sus amos (¿o era al contrario? Si es así, Alfredo, ya sabes por qué tiene Diana el carácter que tiene) y siguiendo el axioma, ando convencido que los cofrades se parecen a sus Hermandades. A lo mejor no, y es que un día escogimos la raza concreta por casar a la perfección con nuestra personalidad, y expuesto el aforismo, a la Hermandad concreta, por comulgar con nuestra manera de entender el mundo cofrade. Sí, tal vez sea eso.

El caso es que cada vez soy más silente. También es cierto que no hace falta hablar para decir cosas, no sé si me entienden, pero para muestras la entrada que tienen delante. El caso, digo, es que cada vez soy más recogido, tal vez austero. Escojo calles, compañías y espacios, como esas hermandades rancias, clásicas en la medular de personalidad, severas en la compostura gallarda de su puesta en la calle, recogidas en el mutismo que provocan. Muchos de mis hermanos son así que no introvertidos ni taciturnos: hablan sin mover los labios y son rotunda y contundentemente expresivos sin aspaviento alguno.

En el polo opuesto, por poner un ejemplo, mi hermano de mis entretelas Curro Gámez. Como su hermandad, se ha vuelto con los años más dinámico, más divertido, con mayor predicamento y capacidad para convencer (temo el sábado que los dos sabemos) y más cercano si cabe. Este y otros tantos ejemplos me siguen pareciendo definitorios a la hora de proclamar casi sin error alguno, que si los perros se parecen a su amo, los cofrades nos parecemos a nuestra Hermandad.

Dentro de dos días, el domingo 3 de abril, tercer domingo de Cuaresma, una Hermandad de penitencia de Granada en un loable y plausible intento por aumentar las siempre maltrechas arcas que las Cofradías exhibimos, trae un festival carnavalesco al teatro municipal. Sé que sois unos pocos, amigos sacerdotes, los que leéis esta Alacena. Sé que algunos de vosotros mantenéis una cierta distancia hacia el fenómeno de la religiosidad popular y la manera de expresarlo en clave cofrade durante Semana Santa. Sé incluso que usted Monseñor, como me ha confirmado, me lee. Y sé que más de uno estará ahora mismo cuando menos, sorprendido, sino golpeándose medida y rítmicamente la frente ante tal noticia.

Que una hermandad de penitencia, cuyo fin primordial es la extensión de la fe católica mediante la catequización plástica y popular basándose en el instrumento bendecido que es su Cristo fomente, auspicie y preste (con la intención económica, claro) la infraestructura necesaria para que tres grupos gaditanos tomen un escenario y tal vez canten pasodobles donde se quede tatuado el sentimiento anticlerical de alguno de sus autores, me confunde. Y me confunde porque no sé dónde está la chirigota, si entre los compañeros del Selu, o en la Semana Santa de Granada.

Que una hermandad de penitencia se salte la otrora Cuaresma (porque esto ya es de todo menos el tiempo de preparación que todo cristiano ha empleado en las vísperas de la celebración culmen de nuestra fe) y durante esta se sirva de unos míseros euros de ganancia para que la voz de la gracia, de la sorna, tal vez de la crítica religiosa se pueda oír en la ciudad, me espanta. En efecto, la cultura brilla por su ausencia, la formación religiosa anda en paños menores y la responsabilidad cristiana habrá que buscarla no sé dónde. Que una hermandad de penitencia se permita el lujo de señalar con el dedo fiscal a ministros de Cristo con destino a la parroquia donde ellos tienen su sede canónica porque no han consentido abrir una puerta más grande, para después, directa y ordinariamente, “mearse en todo lo que significa esto”, clama al cielo.

No soy sospechoso de anticarnavalero. Cuando la mayoría, la inmensa mayoría de algunos de los promotores de tan feliz y formada idea no sabían distinguir un cuplé de un estribillo, ni un popurrí de un pasodoble, y la Plaza Fragela o el pito de caña le sonaban a chino de la dinastía Yuan, andaba yo ya tras los partos únicos del más pretendido autor que desembarca en el teatro municipal pasado mañana. Pero como él mismo dijo en el primero de los pasodobles que presentó en 2010 con su comparsa, “me gusta el carnaval en carnaval”, que aquí quiere decir, que mi fe y cuanto ella significa, no estarán jamás al servicio, ni por un mísero y cochino puñado de euros, de una actividad cultural que a todas luces, es contraria a la celebración cuaresmal y por supuesto, es un megáfono perfecto para que puedan escucharse letras tales como “De tanto preguntar por Dios”…

Que una hermandad de penitencia, que a lo largo de 27 años ha dado muestras de sus escuetos esfuerzos de integración en la parroquia (no ha cuajado con ninguno de los cinco párrocos, ni siquiera con un actual rector basilical de bonhomía insuperable), que ha hecho públicos comentarios inapropiados sobre un director espiritual, que no ha ahorrado ni un sólo ataque mordaz hacia el estamento eclesial por una dichosa puerta jamás ganada, jamás merecida, jamás luchada desde la participación y el ejercicio asistencial, se atreva ahora a cometer el dislate del que les doy cuenta, me parece de una catadura cofrade bastante penosa. Estamos en la última vuelta de tuerca posible; estamos ante el fracaso de la formación espiritual, del mínimo de los entendimientos del tiempo litúrgico y del más pequeño de los cuidados por la imagen de nuestra Iglesia, que no olvide nadie, somos todos.

Que una hermandad de penitencia de Granada organice un festival de carnaval con autores de reconocido y aireado sentimiento ateo y anticlerical, todo por un poco de dinero, es frustrante y por supuesto, echa por tierra el empeño que hemos puesto algunos por hacer de esto un verdadero movimiento espiritual acompañado de componentes estéticos e históricos. Y conste que soy un seguidor incondicional del autor en cuestión, bien lo sabe la mayoría; pero será bajo mi libertad individual y en mi nombre propio que adquiera sus discos, libros o predique sus letras, nunca en nombre de una institución de la Iglesia que en todo caso, se ha visto en más de una y en más de dos ocasiones, fuertemente criticada por este.

Que una hermandad de penitencia, en vez de dar el testimonio de su bolsa de caridad, de su numerosa participación en los cultos, de su carisma católico, se busque el pan del futuro de esta manera, es nada menos que el descalabro de directores espirituales, hermanos oficiales y cuantos nos empeñamos en la tarea lógica de hacer de esto un universo de fe unido a la cultura.

No me creo los triduos ni las estaciones de penitencia; ya no. Por eso comparto que si los perros terminan adquiriendo la personalidad de sus amos, los cofrades las de sus hermandades. Y tal vez por ello tuve el pelo largo. Tal vez. Pero ahora entiendo por qué vuelan las lanzas directas a lo vital en esta ciudad. ¡Lo que se ha mamado!

Una pena; ojalá saquen una inmensa rentabilidad; al menos el despropósito católico servirá para algo. Lo que no concibo es que todavía se use el título de Venerable, y más después de lo que el domingo acontecerá. Definitivamente, entiendo por qué nunca serviría para el Sagrado Orden del Presbiterado. Más de una hermandad se iba a quedar “per seculae seculorum” en casita, a ver si con el tiempo y la meditación, entendía que no todo vale para sacar dinero.

¿Qué será lo siguiente? ¿Alguna hermandad patrocinando a Leo Bassi? ¿Alguna Cofradía vendiendo el vídeo de cómo Javier Krahe cocinó un crucifijo? ¿Alguna Corporación incluyendo en su boletín la letra de “Anticristo Superstar” de Marilyn Manson? ¡DE COJONES!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

David,

Creo que tu comentario es injusto pues hay hermanos en esa corporación que, verdaderamente, entienden el sentido profundo de una Semana Santa vivida cristiana (y cofrademente); de una Cuaresma de reflexión, de una colaboración más allá de la Junta de Gobierno.
No te engaño que su Titular Cristífero tiene un algo especial, ese algo que tiene el ser bajo cuyas trabajaderas uno es bautizado y que imprime, por tanto, carácter. Un carácter como el que me llevará al pueblo materno un Viernes Santo para que mi crío, la primera vez que salga de nazareno (monaguillo) sea junto a un Cristo Caído en el que aún mantenemos como cofrade al bisabuelo del nuevo monaguillo, después de más de una década que marchó a la Casa del Padre.

No debemos impedir que los árboles no nos dejen ver el bosque. Una gestión no adecuada de una Junta, un comentario de un Hermano Mayor no debe calificar una legítima aspiración de una corporación. Y más cuando se basa en una cuestión tan banal...

Sobre caridad te comunico que el antiguo Hermano Mayor propuso, a cambio de la puerta, dedicar un importe en igual magnitud a la Casa de Hermandad a la obra caritativa que el Director Espiritual indicase y, pese a todo, nada.

Te digo, en confianza, que pastoralmente hay Párrocos que por sentirse alejados de un grupo parroquial en sus medios abandonan su labor o no ven el fin último. Y eso ocurre en esta Parroquia.
Te puedo decir que en la única ocasión que a mitad de la celebración de una Santa Misa me he levantado e ido ha sido en Ntra. Sra. de los Dolores, por un contenido de una homilía que ni un protestante firmaría. Y dame un voto de confianza... ponte que en un Quinario al Sagrado Protector, en el que ves el rostro de Dios Hijo y medio con el que le llevas a Él tus plegarias, "lo pone por los suelos" y además insulta tu forma de entender la fe manteniendo unas tradiciones que la Iglesia promocionó y promociona (¡si hasta el Beato Juan Pablo II nos animaba a seguir manteniendo nuestra actividad y promocionar la devoci´`on a la Virgen María!).

Lo dicho, David, aquí creo que te confundes, o el bosque no lo puedes ver por los árboles, porque igual que no procediera una actividad cultural como la que indicas, ¿qué hacemos con las copiosas Cenas de Hermandad en estas fechas que terminan en copas y bailes hasta el alba? ¿Y las capeas (no se bebe)? Hay cuestiones catequéticas más urgentes que éstas en el mundo cofrade, así que no nos rasguemos las vestiduras. Y todo pese a coincidir que el Carnaval, en su tiempo. O, para traerlo a Granada, en tiempo pascual... pero entonces, cerremos las barras de las Casas de Hermandad (no valen las "tapas de vigilia") y entremos en debates que no aportan nada.

Como siempre, un abrazo. Santi.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Santi, ahora eres tú el que no ve ni el bosque ni el jardín de la Reina... A ver, a ver... Cuando quieras (y podamos, porque vaya tela) nos hacemos una hoja de ruta de los incumplimientos parroquiales y especialmente hacia las propias reglas de la hermandad, de manera rotunda, la escasa participación, cuando no irrisoria en la vida eclesiástica y en las celebraciones eucarísticas y a la postre, nos podemos hacer eco de lo que algún que otro director espiritual ha terminado sacando en conclusión. Y cuando todo el mundo tiene el pie cambiado menos tu hijo, la cosa no pinta bien.

Pero ese tema debe preocuparle a los hermanos; mis disquisiciones van por la Calle San Antón y por los Vergeles, hoy día. Mañana (igual, je,je) quién sabe.

El caso es que comparar la convivencia de los hermanos en una Casa de hermandad, cerveza en mano, con el amparo a letristas que condenan la existencia de Dios, o en definitiva, usar la Cuaresma para esta convocatoria, me parece desde luego inaudito.

Comer hay que comer a diario. Ante eso no se pronuncia ni la Iglesia ni Cristo. Luego en tu argumento de: "aunque sean tapas de vigilia", chocamos. O nos despatarramos directamente. No es lo mismo velocidad que tocino, bien lo sabes.

Uno puede ser más mesurado e incluso aceptar sacrificios durante este tiempo, pero desde luego, lo que no casa con la celebración cuaresmal es la exaltación carnavalesca. Y te lo dice quién encuentra como único creador dentro del Concurso gaditano al autor del que sin hablar venimos refiriéndonos todo este tiempo. Pero lo dicho: soy yo individualmente el que toma la decisión de convertirse en admirador de sus creaciones, pero no creo que sea comparable ni ponderable con una Hermandad, católica, apostólica y de penitencia, auspiciando al grupo. No es lo mismo.

Y al fin, generar debate creo que es una de las cuestiones más sanas. Fíjate si la hermandad sabe que esto no es lógico y que en efecto, poco beneficio espiritual y menos crédito eclesial le va a reportar, que en eventos de redes sociales, cartelería y publicidad varia, ha omitido colocarse como ideóloga, organizadora y/o promotora del sarao de carnaval en plena recta final de la cuaresma... ¿O no?

Comprendo tu adhesión responsable y cierta para con esta Hermandad; pero si lo hubiera hecho la mía, la entrada se hubiere escrito en idénticos términos. El problema es cuando hermandad lo tomamos como divertimento ocioso y trampolín social, y no como instrumento de fe y de crecimiento personal. Y eso, amigo mío, está ocurriendo alarmantemente.

Tuyo "tuyísimo" un juancarlista (en el reino y en el Carnaval).

P.D. Si vas al pregón del Reverendo Sabio, espérame... Vengo de pregonar en tierras accitanas y me pasaré para las copas. ¿O me llevo un flagelo y nos pegamos un rato? Bueno, le consultaremos esto mismo a Su Paternidad Alpujarreña, a ver qué opina.

Derechatras dijo...

Compadre,compre usted dos flagelos de esos,tamaño xxl,que nos hacen falta,pa ya sabe usted que día.....

Pd:saludos a Monseñor

Anónimo dijo...

David sigo tu blog desde hace tiempo y ante esta entrada tengo que darte toda la razón.
Pertenezco a la hermandad desde hace mucho tiempo y cada vez veo que las cosas no se estàn haciendo como se deberìan, pero cada Junta es libre de hacer las cosas como quieran.
Creo que no es el tiempo de hacer actos como el que se va a vivir el domingo por muy rentable que salga ( que lo dudo)
Es una pena porque en un tiempo donde podríamos ejercérlo para reflexionar el porque de muchas cosas ( por ejemplo la disminución de la nomina de hermanos que salen) y buscar soluciones, no nos queremos dar cuenta de la verdad de las cosas. Memos mal que este año todo se vera y todos los veremos sobre todo en esa carrera oficial donde ahí nos daremos cuenta de verdad de que somos los que somos y estamos los que estamos.

Lemar dijo...

Hermano AMEN, el mismísimo evangelio, lleva usted toda la razón, y lo mejor de esto es que el paso del tiempo pone a cada uno donde se merece, refrendo todo lo dicho por usted.
Morillas.

Anónimo dijo...

David,

Te digo yo que como miembro de Junta he ido fuera de Cuaresma a celebrar no se qué centenario y, si no es por las representaciones, el Consiliario, media Junta de Gobierno y tres abuelas... y con una "caló" que no veas el traje.

Vengo a caso hecho al pregón del presbístero alpujarreño... osea que el debate está servido.

Y lo que pasa, gracias al Estatuto Marco que permite ciertas cosas. Eso, para el after cena... y no corras.

Un abrazo, Santi.

PS: Ojo, y no defiendo al actual HM y su Junta, esperaré al Miércoles Santo para opinar...