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martes, 26 de abril de 2011

Semana Santa 2011


Me encantan los tópicos si se cumplen y si además son favorables, y llevo ya más de una década haciendo resúmenes propios de lo que fue una Semana Santa caliente en la memoria colectiva empezándolos tal que así: “mejor que la anterior”. Que me digan si acaso que miento y que en efecto, Granada no ha vuelto de nuevo a subir, tal vez livianamente, tal vez con descaro, el listón que dejó en 2010. Ni la climatología ni el desafuero de algunas hermandades restan una brillantez ganada a pulso y definida con la magnificencia de hacer de la Semana Santa de 2011 la mejor de los tiempos por muchos factores.

Y como si fuera un pregón al uso, empiezo pidiendo venia, que es lo mismo que solicitarles los arrestos para leer de mí, mi Semana Santa. Aquella que viajará al menos hasta el 1 de abril de 2012, intacta, perenne e imborrable en los tuétanos de los sentidos y que han hecho otros por mí. Empezando por los míos, los que sé que tengo y descuido y los que no. La inconmensurable categoría humana (porque costalera salta a la vista) de mis hermanos de la Cena. Adviertan algunos que ya uso el término posesivo; así me siento y así lo soy desde que Rafael Alcalá y Antonio Valentín García avalaran mi acceso a la Hermandad que es Madre y Maestra en lo costalero y que destila bondad, bonhomía y fraternidad desde los pilares enterrados de su casa de la calle Escutia hasta la faena mansa y desmadrada de la no talla de su Misterio… Por cierto, ya me he apuntado a la Asociación de Damnificados por tallistas-artistas… ¡Vaya tela!

Si el Domingo es el día oportuno para aprender los códigos de cómo se disfruta con devoción o cómo se es devoto sin alejar una sonrisa un momento tan sólo de la cara, el Lunes, los 500 que hicieron de San Agustín un año más el cortejo más nutrido de nazarenos y uno de los más fecundos y prósperos me volvieron a decir alto y claro que a parte de mi devoción, en los telares del saber hacer de lo hondo de la Calle de San Antón hay una Hermandad imposible de definir y le rinde culto a Él, que no necesita, después de casi 500 años, de más presentaciones. Y nuestra niña de cuatro años, como nos dijimos debajo de Ella, nos va a costar educarla pero no cejamos en el orgullo de tenerla como nuestra. Aunque achuche en demasía el peso de la historia.

Ah, Tú. De nuevo. El reencuentro. Por partida doble. Y ya está. Tú y sólo Tú. Tu nombre, los tuyos, tus hechuras, tus maneras, tus formas y tus encantos hirientes. ¡Qué mentira más verdadera y qué verdad más bonita que no se puede contar sino bajito, al oído, como se dicen las cosas importantes! Tú y la Calle de Elvira. Y allí viví una de las mejores escenas. Allí dije la frase más hermosa y más cierta que jamás pude colarle a un pregón. Allí vi como un Barea, tenía al lado y enfrente lo más bonito del mundo, y sentí envidia cierta y soberana de aquella escena, como sacada de un grabado antiguo, arrancada cuidadosamente de los tuétanos del amor de un padre y del amor de un hijo. Y cuando me dio la mano libre que le quedaba, mientras cargaba con el peso más suyo y más lindo que ni unos minutos después iba a tener, mientras esperábamos el relevo de la gloria envuelta en terciopelo de oro, quise (y lo prometo) tener esa misma oportunidad algún día. Eres grande, y lo sabes… Tanto como lo que supuso ese Martes Santo, definitivamente recuperado para mí, y este año por partida doble, debajo de la mentira más verdadera que hay en el Mundo.

Y al fin, el listado se alarga y se esponja. A Masa, Roberto, Doctor, Franjo, Perico, Fernando, el tito Cambil, Riqui, Selfa, Selfilla, Abuín, Collantes, Heri (el que quiera saber qué es un costalero, se vista del rojo sacramento) y a mi capataz y su levantá. Hablaste el diálogo de la amistad. Y eso no se olvida. Y a los que la mañana del Lunes me disteis lecciones imborrables a la vera de lo nuestro y de su Cruz de Plata. Y a Santi y a Pepe, que son los pregoneros de la estética; y a Joaquín Cros y los suyos en la Virgen de los Ríos de un Viernes Santo. Y a mis vecinos motrileños, que son hermanos pero se quedarán a “una planta” de mi piel. Y a Ti, y a buen entendedor… LECHE CON TU NOMBRE. Pero sobre todo, a quien me regaló el mejor Sábado de Pasión que recuerdo y me dejó 25 años de amores en forma de trabajo… A quien sin apadrinamientos fue, es y será mi compadre. El que hace 10 años me enseñó la bodega de lo verde y el que la distancia no le resta cercanía. A ti, hermano. A ti, que me has escrito el guión de la Semana Santa de 2011, Curro Gámez… “Así son…” ¿Verdad? Pues no hay otra…

6 comentarios:

J. Carlos Medina dijo...

Bien sabes hermano, y recien hablado quedó, como he pasado esta cuaresma con su Semana Santa. Me quedo con lo tuyo que tambien es lo mío y me quedo, como no, con ese gran descubrimiento que ha supuesto para mi conocer a esa gran persona que es tu Curro, mi Curro. Como todo en la vida, también a la buena gente el Señor los cría y ellos se juntan.

Anónimo dijo...

Que razón tienes en todo,que hasta da coraje ,de lo mejor de la Semana Santa sin duda conocer a Curro ,sencillo ,noble y simpático como pocos,buena gente con gran corazón ,vamos de lo que ya no queda.
Un abrazo Curro desde los motriles aquí tienes tus casas , una en el segundo y otra en el tercero. Ojalá que nos veamos muchos años!
Me han salido arrugas de tanto reir sin duda ha sido una Semana Santa que no olvidaré, especialmente el momento que vivi en la cuesta de mi Misericordia,que quedará en mi corazón siempre.Un abrazo
MELA

monaguillo dijo...

Tu si que eres grande, picha. ¡¡¡Viva la sección infantil del palio verde!!!. No se puede pasar mejor sufriendo bajo los palos.

Gloria al Domingo y al Martes... y que se mueran los feos.

Derechatras dijo...

Cuando ayer mismo te pregunte por tu nueva entrada después de esta Semana Santa,no me podía imaginar leer algo tan maravilloso,lleno de finura,verdades y sentimiento agradecido por un HERMANO COSTALERO(aunque algunos,con el paso del tiempo,se les ha olvidado lo que significa ser hermano costalero y lo atribuyan solamente al de pago.)
Las gracias te las tengo que dar yo a Ti y a tus paisanos,Carlos,Mela y Carlitos por el famosa Sábado de Pasión.A Ti,por dejarme compartir el Domingo de Ramos y después de un trabajo bien echo,la chicotá tan buena que nos dimos en la Casa de Hermandad, de tus hermanos y los míos ,de la Cena.(Hay que ver que tarde se encierra esta Hermandad)
Y a Ti,por el maravilloso espectáculo que vi en Calle Elvira el Martes Santo.Hacía años que no disfrutaba tanto,de un relevo,viendo a La Madre de Dios...ESPERANZA.
Y de lo demás,pues "A si son..."
Pd:Ya te cogeré un finde en Málaga,jajaja

Jesús Ortiz dijo...

Ahora entiendo perfectamente el sabor del Lunes Santo en Granada. Y creo que me vas a ver por allí muchísimas veces más. Gracias por insistirme en vivirlo. Ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida cofrade. Gracias hermano.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Y desde dentro, Jesús... Otra manera de entender esto. Ya irás familiarizándote y espero que tú sólo des el paso.