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jueves, 28 de abril de 2011

De balance (II)


La recta final de la Cuaresma la pasamos algunos con la intranquilidad y la sospecha de que las filas de nuestros ya de por sí exangües cortejos, iban a menguar fruto de una situación económica cuando menos curiosa (ya no me salen ni quejas, pardiez) y por supuesto, y quizás lo más importante, fruto de la inoperancia de muchos miembros de nuestras Juntas que aún no han decidido ponerse manos a la obra para paliar la ridícula confirmación de unas cifras que ponen los vellos de punta.

Y desde el Domingo de Ramos, la alegría empezó a embargarnos. A falta de recibir de mis informadores (esto parece una agencia periodística) los datos finales de participación en cortejos, tanto como nazarenos como mantillas, estamos en disposición de afirmar que han aumentado sus números (aviso, voy a nombrar los que sí estoy seguro que han subido, por lo que aquellos que no cite, no es que no lo hayan hecho, es que al día de hoy no tengo el dato. Lo digo para paliar suspicacias) Entrada en Jerusalén, Cena, Trabajo, San Agustín, Estudiantes (qué barbaridad), Rosario, Nazareno, Salesianos… Y el caso es que he visto más hermanos en filas, pero sobre todo, he visto muchísima más gente que nunca en las calles, al tiempo que ya desde hace una década algunas jornadas cofrades empezaban a ser intransitables, por lo que estamos de enhorabuena.

Estos dos datos son significativos. La Semana Santa granadina goza de una interesante consideración y el empeño de unos pocos hace posible que vayamos a más. Habrá años que la progresión sea muy evidente y otros, que con los estrenos delante (uno de los testigos infalibles y muy explícitos) tengamos que reconocer una escueta subida, pero sin lugar a dudas, convertida, como decíamos ayer, en referencia ya de una manifestación que cada año es mejor. Fuera de toda duda y de todo debate.

El primero de los capítulos a tener en cuenta es el de las vestimentas… Si una ciudad como la nuestra cuenta con dos de los mejores vestidores de toda Andalucía, el asunto ya está más que explicado. Saber que una dolorosa ha contado con los avíos y atavíos de Paco Garví o de Álvaro Abril es casi un seguro de calidad y excelencia. Ojo, porque Fernando González ha firmado méritos en Dolores o en Estrella, y Jorge Heredia, los imposibles cuasi perfectos de Concepción. Pocas Imágenes se han presentado con rostrillos y encajes, con materiales y elecciones estéticas poco adecuadas. Aplaudo los cambios a mejor de Victoria, Maravillas, Esperanza, Salud (muy de barrio alfarero, pero impecable) o Concepción (la que más… ¡qué genialidad!). Para mí, y rozando lo sublime, Amargura, Consolación, Soledad de San Jerónimo, Amor y Trabajo y Mayor Dolor.

Y como último apartado de este segundo balance, la flor. Hay muchas maneras de ponerla, muchos criterios dependiendo de la iconografía, juego tonal con el paso, jornada o carácter de la hermandad. Pero créanme. Echen la vista hacia el palio de Ferroviarios, y ya está. Lo más genial, novedoso, inventivo, innovador, añejo a la vez y bien puesto, lo firmó Álvaro Abril en ese palio. Sigue no obstante teniendo los mejore detalles escondidos el de Consolación. A Antonio Boraita y el resto de la priostía de San Agustín, un día habrá que darle el premio “sois unos genios de plata”. Y simplemente deliciosas las esquinas de Victoria.

Para mí, a estas alturas, la familia Vedia, o Verdegal que tanto monta, con Manolo y Pilar al frente, es sinónimo de buen gusto, siempre acierto y detalles de amigos que sólo personas con el corazón de este matrimonio o de su hijo Víctor (perdónenme las hermanas, pero es a quien más he tratado) son capaces de firmar. Cierto es que a veces deben suministrar la flor que no querrían y conformar los exornos que menos apetecerían. Pero no empaña nada su buen camino granjeado con años y años de resultados impolutos en Cena, en Esperanza, en Huerto, en Lanzada y en tantos otros. Así las cosas, me quedo con la siempre acertada disposición de Merced siendo pionera en el uso de la orquídea. Y con la inteligente y muy rebuscada, casi didáctica postura del palio de Triunfo. El friso de Caridad merecería un premio, de no ser por las horripilantes esquinas que vinieron a empañar la casi perfecta flor entrevaral y la ya citada en el friso. Y las únicas manchas las pusieron Paz (no entiendo el tono), Penas y Gitanos. Clásicos que no quiere decir que por repetirlos, terminen resultando más “digeribles”.

Les traigo un ejemplo. Tengo un amigo arquitecto que se ha convertido en experto en dirección de obras. Discutía no ha mucho con un albañil sobre la idónea y correcta forma de uno de los trabajos de este gremio, advirtiéndole el obrero a mi amigo, que no iba a venir él con 25 años y un título a decirle, después de 35 años de oficio, cómo había de resolverse el trabajo en cuestión. Mi amigo se armó de paciencia y contestó con la elocuencia propia de un filósofo helénico: “a lo mejor lleva usted 35 años haciéndolo mal”. Y se zanjó el asunto. Y me sirve la anécdota para recordarles a muchos que durante décadas, Encarnación apostó por una flor y una colocación nada adecuada. Desde hace tres años, y en virtud y empeño de su hermano mayor, es uno de los palios que más progresos ha hecho en cuanto al asunto del exorno se refiere. Y algo parecido sucedió con Aurora, que como bien me apuntaba el bueno y tristemente desaparecido Pedro López, ya en 2006, se había andado un mundo. ¿Cómo son las flores de tu Aurora del Cielo por allí, Pedro?

Mejora la Esperanza, después de que el año pasado nos dejara a todos con un sabor de boca peor que el de un restaurante camerunés. No encuentro un pero a los alfombrados y montes de nuestros Misterios y Pasos de Cristo y sigo soñando con ver un Resucitado de rojo. A ver si en la Extraordinaria de Resurrección, el 4 de junio, hay suerte. Pero en líneas generales, la flor y la vestimenta (incluso la apuesta excesivamente moderna del romano del Misterio del Trabajo) tiene tan pocas tachas, que habiéndome empapado a estas alturas de otras ciudades referentes en lo cofrade, me parece que la nuestra puede presumir como pocas de los niveles alcanzados.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

La hermandad de Jesús Despojado,tan defenestrada por usted en las ultimas entradas,tambien ha visto incrementado el numero de nazarenos en una veintena.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Estimado anónimo... La Hermandad de Jesús Despojado no ha sido defenestrada jamás por mí, si acaso he apreciado algunas cuestiones al respecto de la misma, como exposición pública que cualquier hermandad suele hacer de sus devociones, quedando sujeta por tanto a la crítica (entendida como expresión favorable o enmendadora) del resto de cofrades y católicos de esta ciudad. Con todo, y a sabiendas que más de un lector, véase usted, iba a realizar esta apreciación, si se da cuenta, he colocado entre paréntesis: "aviso, voy a nombrar los que sí estoy seguro que han subido, por lo que aquellos que no cite, no es que no lo hayan hecho, es que al día de hoy no tengo el dato. Lo digo para paliar suspicacias"...

¿No lo ha leído usted? ¡Vaya! Pero quede tranquilo. Si hay una Hermandad que por relaciones personales, por vecindad y por trato con algunos de sus hermanos, queda fuera de toda crítica negativa por mi parte, es esta de San Emilio.

Ni en los discos, presentaciones de cartel, presentaciones de actos o de su propia Guía la he valorado más que como se merece (como una de las renovadoras de nuestra Semana Santa y abanderada de la gran causa estética granadina), ni por supuesto recordará entonces los 8 años y medio donde en directo dije en la radio de la misma las virtudes, muchísimas, que la jalonan.

Creo que precisar sobre la idoneidad o no de la "sustitución de su Cristo" o de la poco acertada colocación de su rostrillo, en nada viene a dejarla en mal lugar, antes bien, demuestro y lo seguiré haciendo (mientras desde Fígares me den motivos, y me los dan) que es una Hermandad impecable y digna de poner como muestra y ejemplo de tantas cosas.

Ahora bien, creía yo que actitudes y comentarios como el suyo, en 2011 y en una ciudad tan cultivada y con tablas cofrades como la nuestra, quedaban ya fuera.

Erré. Pero no en mis apreciaciones, sino en suponer que los cofrades de Granada en líneas generales, eran dueños de una capacidad de análisis más plausible.

Con todo, agradezco el dato. Es toda una fortuna sumar 20 nazarenos más a la Cofradía. Viene a demostrar que en efecto, Despojado persiste en la línea que siempre tuvo y no abandona. ¡Una alegría!

Un saludo.

Lemar dijo...

De acuerdo hermano, yo creo que han ganado todas en filas, las bandas han subido de calidad y creo que se ha cuidado todo más en general, aunque algunas priostias hayan fallado en algo.
Pero a la vez he visto y notado, menos respeto en la gente de fuera, dijesemos en el público, no respetan que una hermandad esté pasando o saliendo, no respetan a las personas que estamos esperando una hora para ver salir, una cofradía, respetan menos el silencio de las hermandades que así lo son, etc...
No se si es porque había mucho foraneo o somos nosotros mismos, pero así lo he visto.

monaguillo dijo...

Es cierto que en muchas de las Cofradías vistas en la calle el número de nazarenos ha subido. ¿Estaremos en un buen camino al respecto?. Habrá que confirmarlo el año que viene.

Creo que es un acierto incluir la trajeta de sitio en la cuota de hermano, porque de esa manera el acompañar a la Hermandad en la calle apenas apareja gastos extras en Cuaresma.

Por cierto, el Silencio sacaba este año el mayor número de hermanos de su historia. Qué alegría da ver cortejos nutridos.

Un abrazo David... y sí: Visto lo visto, erraste.

mevoyaamsterdam dijo...

La Hermandad de la Cena, presentó 28 hermanos de cirio en el tramo de Cristo y creo recordar 14 en el tramo de palio, con 46 camareras.

Anónimo dijo...

Y lo de la Cena no lo digo con ningún animo de criticar, eh. Solo que me extraño que el día que más se notó el aumento de nazarenos en las filas, fuera a la que menos se le notó, siendo una Hermandad puntera.
Muy, muy bien para mí, el cortejo de Sentencia.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

A ver: 88 cirios sin contar insignias y diputados por tanto. A eso hay que sumar el acolitado, tramo infantil y la expedición de más de 160 tarjetas de sitio de costaleros. O sea, más de 300 hermanos cumplimentaron la Estación de Penitencia en la Cena. ¡Pues no está mal! Aunque habrá que empeñarse en sumar más nazarenos en el cortejo.

Anónimo dijo...

Habrá que empeñarse en subir el número de nazarenos y mantillas en todas las Hermandades.
Francis.