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sábado, 16 de abril de 2011

Adiós


Qué cierta la promesa que nos hiciste hace 40 días, y qué bien la has cumplido. Cuántas noches nos has invitado al regazo caliente de tus cosas y cuántas amistades han seguido haciéndose mientras tú has sido el testigo fiel de todo ello. Cuánto de bien en tus cuarenta jornadas jalonadas de conciertos y conferencias, de pregones y carteles, de mesas redondas y tertulias, de vía crucis y de besa pies, de montajes efímeros y de estrenos… Cuántos sueños en los papelones rugosos de tu espera y cuánto lirismo en cada cosa que hemos planeado dentro de tus fueros.

Eres con diferencia la más bonita de las épocas que alguien con un mínimo de sensibilidad y un mucho de fe puede vivir. Eres, el verdadero sueño que antecede a lo que se nos escapa sin poder darnos ni cuenta y la culpable absoluta y no presunta de las dichas y las verdades.

Te vas hoy cuando en vez de imponernos la penitencia de la que se rieron antes tantos, nos has traído en forma de convocatorias las más hermosas piedras por las que ascendemos a la verdad. Y yo no entiendo sin ti mi vida porque tú me conduces derecho a Él y me dejas como compañeros a tantos que hacen de mi vida la más envidiable que se pueda tener.

Gracias por los ensayos, por los pregones, por los textos y los artículos, por los olores y los sueños a duermevela, por las tertulias y las imágenes sacadas de las retinas de la memoria… Y gracias por los míos que la han vivido conmigo y por la masa fina y esponjosa de tus tradiciones.

Gracias por todo, CUARESMA

1 comentario:

Jesús Ortiz dijo...

Un "adiós" con nostalgia se convierte en un "hola" abrigado de sensaciones por vivir. De lo interno de una vivencia, a la externa manifestación de la misma.

Bienvenido, Domingo de Ramos, pasa, pasa, estás en tu casa. ¿Qué nos traes este año...?