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jueves, 3 de marzo de 2011

El cortejo cofrade (sentido, significado y orden)


Creo fundadamente que la mayoría de los espectadores ante el paso de las hermandades no valora en su justa medida el discurso que se encierra en un cortejo, esa parte de la Cofradía en la calle que recibe de todas todas, menos atención que los pasos en sí, pero merece un vistazo más profundo y un análisis más amigable. Porque los cortejos cofrades tienen una simbología a veces más evidente y sugestiva que todos los programas iconográficos de Misterios y Palios, que por el tamaño de cartelas, relieves y elementos decorativos, se hace complicada su visión y percepción. En cambio, en los juegos de insignias de las hermandades puede uno descubrir verdaderos mensajes de nuestra fe y de la historia de nuestra Iglesia que desgraciadamente pasa de puntillas para la mayoría, cuando no recaen en un triste aprecio como es en el caso de Granada, donde el cortejo se está viendo lenta e inexorablemente reducido a expresiones de tal languidez que conlleva un sentimiento de pena importante.

Las hermandades se sirven de los enseres que a modo de banderas o guiones procesionan, tanto para ordenar y vertebrar el cortejo, como para lanzar un mensaje catequético tan válido a veces (y otras más) que en sus propios pasos. Su orden es fruto de un profundo juicio reflexivo. Así, una Hermandad ordena estas insignias a tenor de la importancia de las mismas. Está claro que el Senatus, sin alusión alguna a nuestra fe, la hace propicia para ocupar los puestos primeros, ya que se entiende que dependiendo de la proximidad de los enseres a los pasos, y desde el principio al final, estas van cobrando en trascendencia y cuidado.

Todo empieza en la Cruz de Guía, que es el símbolo por excelencia de los seguidores de Cristo y que actúa en una procesión como el inicio del cortejo. No es raro que algunas Hermandades se sirvan de un escueto tramo de nazarenos para abrir el cortejo y que desde luego desde aquí no apruebo. La cruz interviene con el sentido evangélico: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Lc 9, 23).

No hace falta restringir su valoración con tramos de hermanos antecediéndola. Sí que cabe delante de la misma el juego de bocinas, porque es un recuerdo histórico que nos explica que los cortejos procesionales y civiles de otras épocas, eran iniciados por un conjunto musical que anunciaba la llegada del mismo. Las bocinas, o el muñidor, como en Despojado y San Agustín, cumplen este precepto. Incluyen el sabor de lo histórico y además, distinguen entre el arranque “profano” del “religioso”, que sí que va a estar delimitado con la presencia de la Cruz de Guía, evidente su nombre aquí. Además, adviértase que al ser una pieza del culto litúrgico, ha de acompañarse de luz (en forma de farol o de hacheta o de la presea adecuada que sirva para sostener el cirio pertinente) como otras insignias que iremos viendo.

La siguiente de las piezas con el que arranca un nuevo tramo de hermanos y se procede al mensaje adecuado, es el conocido como Senatus que tiene una relativa importancia. Si bien viene a precisar que en tiempos de Roma se produjo el hecho histórico (y para los cristianos de fe) de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, los misterios centrales de nuestra fe, quizás y para no hacer de su uso algo anacrónico, deberían ponerlo en la calle las hermandades donde la escena pasionista que encarnan haga referencia a un momento de la Pasión donde Roma estuviere ya presente. Será después de los tribunales de Anás y Caifás cuando el Imperio mediante el gobernador Poncio tenga responsabilidad en el asunto. Por tanto, hermandades de la Entrada en Jerusalén, Cena, Oración en El Huerto, Prendimiento (en cualquiera de sus interpretaciones, bien con un Cautivo solitario o con una compleja escena), y los mencionados juicios no deberían presentarla. Siempre me he preguntado si no hay un intento de glorificación de la insignia romana y su nomenclatura (“El senado y el pueblo de Roma”) más que otra cosa. Casi un flirteo con un pueblo que tuvo realmente poco que ver en lo legítimo y moral de la muerte de Cristo en comparación con el judío. ¿Por qué no una insignia donde de alguna manera y a esta altura del cortejo, intente expresar lo mismo que el Senatus pero en referencia al poder judío, al Templo de Jerusalén, a la estirpe de David o la ley de Moisés? A fin de cuentas, aunque el cristianismo haya aceptado el pasado judaico, es por la Ley de Moisés por la que Cristo es tenido como hereje y digno de su muerte. Quizás por aquí pueda venir esa esperadísima renovación de lo cofrade y una innovación fruto de la clarividencia de nuestros diseñadores. Ni que decir tiene, se acompaña de varas.

Una de las insignias que viene a continuación es la Bandera Penitencial. Hunde sus raíces en las banderas catedralicias que se recogían en señal de duelo durante el Triduo Pascual. Suelen acompañarse de los colores litúrgicos destinados a la ocasión, entendiendo que su superficie ha de ser negra y el color rojo atravesar la misma. Cabría precisar que el morado es el color de los días que van del Lunes al Jueves Santo inclusive, de modo que ese tono es el indicado en el caso de Hermandades que procesionen en estas jornadas, y el rojo para las de Domingo de Ramos y Viernes Santo. Ahora bien: ¿qué hacer en el caso de hermandades como la Entrada en Jerusalén o la Santa Cena, o la Resurrección? Que hacen Estación de Penitencia no lo cuestiona nadie; que se incluyen en la nómina de este tipo de hermandades por su honda significación, igual. Pero que pueden hacer uso de la bandera penitencial (que en ningún caso debe entenderse como bandera para las hermandades que hacen penitencia, sino que recuerdan la Pasión y Muerte de Cristo) es algo más discutible. Yo abogaría por no usarlas.

Se ha convertido en habitual que las hermandades añadan a su prolífico conjunto de elementos y símbolos las llamadas Banderas de Tramo que hacen alusión a los colores de túnica, antifaz y capa de la hermandad, y que si esta presentara distintos para los tramos del Señor y del Palio, portaría dos banderas de este tipo. Nunca comprendí su verdadera significación más que repetir una variante tonal que ya vemos en los nazarenos. ¿Tiene sentido ondear una gama de colores con las que ya tiñe la Cofradía mediante sus hermanos de luz y/o penitentes las calles? Con todo, insisto en que de llevarla, exista un acompañamiento. Las varas de escolta, normalmente toman su función de los bastones de dignidad que los cabildos municipales usaban y han usado en España desde la Edad Media y hasta el siglo XIX, y residualmente en procesiones cívicas como las de Granada en Corpus, Día de la Toma… Estas varas coadyuvan a la separación de tramos (recuerden que una de las funciones, junto a la didáctico-catequética de las insignias) y señalan la trascendencia del enser ubicado en el centro del cortejo. Por ello, conviene que lo que se saque, tenga una lógica y una adecuación litúrgica.

En esta andadura, la siguiente pieza (aún no hemos abandonado los tramos que preceden al paso de Cristo o Misterio) varía según las propias hermandades. Es el turno de la inclusión de banderolas que hagan referencia a la prosapia y dignidad de la Hermandad: las banderas que signifiquen que un rey ha otorgado la dignidad real a la Cofradía, o la que señale esto mismo pero en el caso del Papa… Bien, lo interesante aquí es hacer una precisión: si una Cofradía centra su devoción y alcanza estos méritos gracias a un Titular concreto (a nadie se le escapa que la Hermandad Macarena pone su centro devocional en la Imagen Mariana, o que la Esperanza de Granada se fundó para dar culto y procesionar a dicha Dolorosa, llegando casi 40 años después una Imagen de Cristo), debe entenderse que por este Titular concreto se alcanzó la dignidad y privilegio Real, Pontificio, Insigne, Ilustre (con sus variantes de Muy Ilustre…) y otros. De modo que no será coherente que la bandera pontifica, por ejemplo, en el caso de la Hermandad de la Esperanza si disfrutara de dicho Título y lo que ello comporta, adquirido gracias al predicamento devocional de la Soberbia Imagen de Risueño, fuese en los tramos del Señor del Gran Poder. Pero desafortunadamente, las hermandades prefieren utilizar estas insignias para equilibrar el cortejo, rellenar algunas partes de este y colocar número parecido de nazarenos ante el Señor que ante la Virgen. En estos segundos tramos, vienen otras preseas que iremos viendo y dejarían con poca equidad a la Hermandad. He ahí que debe entrar la lógica y el ingenio de los hermanos. ¿Otras insignias que palien tramos? ¡Por qué no!

Y así, podemos apelar a piezas como la Bandera de la Juventud. Ahora bien, sigo insistiendo. En algunas hermandades como San Agustín, está claro que el Titular con mayor peso devocional y que ha promovido la fundación y la existencia en definitiva de la Cofradía ha sido uno concreto. Si tomamos el ejemplo que pongo, el Santo Crucifijo, por cuanta devoción, y ojalá en crecimiento, adquiera la Virgen de Consolación. ¿Qué la bandera de la juventud de la hermandad vaya en tramos del palio? No tendría mucho sentido que la que aglutina referencialmente a los más jóvenes, que responden a un criterio claro y a una intencionalidad medida, se adscriba a un espacio del cortejo sin el sentido que puede tener en otro. Esto debe ser estudiado igualmente. Y más si me permiten, la inclusión de todo este tipo de banderas que hacen referencia a un conjunto determinado de hermanos: los jóvenes, los costaleros, las camareras… Me parece incongruente que uno sea costalero un día al año y los otros 364 días, un hermano más al servicio de la Corporación y quiera distinguirse con un elemento concreto a este colectivo. Pero respeto su inclusión si ayuda a la vertebración del cortejo y enriquece patrimonialmente a la Semana Santa granadina. Ahora bien, téngase en cuenta que algunas hermandades que hacen uso de estas insignias, con unos 200 nazarenos, terminan presentando tramos de 8 hermanos de luz, ridículos, embebidos y atropelladas una tras otra las insignias… Tan importante es que no dé la sensación de exhibición de telas bordadas, como antagónicamente, una hermandad preste una visión desangelada o carente de símbolos. ¡Recuerden que el cortejo tiene un sentido catequético, didáctico, evangélico y alusivo a la historia particular y propia de la hermandad que veamos!

He aquí cuando la Hermandad debe y puede hacer uso de su historia e idiosincrasia para incluir preseas que le sean propias. He aquí donde un guión particularísimo podría llevar San Agustín: “uno que hiciera referencia al Voto de la Ciudad”. He aquí donde la característica de una Cofradía debe salir a relucir. Y en el caso del Rescate, sería plausible el Guión Trinitario, en referencia a la Orden Religiosa que extendió y reverenció la iconografía del Cautivo (y para el Despojado, pero siguiendo el discurso anterior, con Dulce Nombre). O banderas con los emblemas y colores de Órdenes como la Dominica para Cena y Cañilla (la del Rosario debería llevarlo en los tramos del palio como hemos discutido antes), de los franciscanos para Cautivo (igualmente, la Concepción habría de incorporarlo entre los nazarenos de la Virgen) o San Agustín (pero en este caso sin olvidar la de la Orden Agustina) y la de Jesús Nazareno, la que hiciera referencia a los carmelitas (anótese una “Servita” para los Dolores, una jesuita para los Ferroviarios por la advocación del Señor, una jerónima para la Soledad…)
Y para hacer algo más distendida la lectura, conviene dividir en entregas este asunto…

4 comentarios:

Lemar dijo...

a ver hermano estoy probando esto a ver si funciona

Anónimo dijo...

David,

Me alegra que sigas predicando en el desierto... para que se tome conciencia.

Discrepo en tu valoración del Senatus pues a priori podría pensarse en el planteamiento que tú haces... sin embargo, creo que hay que entroncarlo con la doble naturaleza de Cristo. Más aún hoy en día, donde hasta por muchos católicos se separa el Jesús histórico del Cristo de la fé como de dos figuras separadas, como si una de sus naturalezas (la divina) fuera "prescindible", evitándose incluso la palabra "Cristo" en sus discursos, dando una imagen más próxima a Gandhi o a cualquier líder espiritual/político pacifista que a la real (lo que acompaña al desapego de sacramentos como la penitencia, origen de nuestras corporaciones). Hilando más fino, conlleva a devaluar la Resurrección como algo "secundario" y que, contradiciendo a San Pablo (si Cristo no resucitó vana es nuestra fe), se pone más peso en su actuación como hombre, eludiendo algunos pasajes evangélicos porque no encajan en unos planteamientos de partida que "se los quieren imponer" a Jesús. Por tanto, "derribada" la Resurrección (con lo cual uno se queda el domingo en el sofá de su casa), derribadas otras barreras... y camino de la protestantización...
Ésto, hasta en homilías se puede encontrar, puede crear notable confusión sobre todo en personas menos formadas, pues por mucha buena voluntad, donde no se puede construir, al menos no se destruya la fe...

¡Qué rollo! En fin, por lo que el Senatus viene a decir aquello de efectivamente, el Jesús que murió en tiempos del Imperio Romano es el Cristo, el Resucitado. Verdadero Dios y verdadero hombre, pues fue igual a nosotros salvo el pecado, y el pecado deshumaniza.

Un abrazo, Santi.

PS: Cofarde, pecadoooorrrr... :D :D :D

David R.Jiménez-Muriel dijo...

No puedo más que subrayar todo lo que has dicho y a la vez, conminarte a que reflexionemos sobre el verdadero origen del Senatus que lo encontramos en la Sevilla de los años 20 del pasado siglo, y que con menos de 80 años a sus espaldas, el sentido bajo el que nació y por el que se procesionó, a parte de las enormes cualidades estéticas de su inventor/ores y la originalidad de su inclusión, es para recordar que en tiempos de Poncio Pilatos (como decimos en el Credo), murió Cristo. Otorgarle valores de la trascendencia de los que tú narras, es desde luego algo muy posterior, un intento de justificación, puesto que en el discurso cofrade de un cortejo nadie pone en duda la doble naturaleza de Cristo y aún con ello, me resulta bastante complicado destacar de esta forma un enser que predica el Poder de Roma haciéndolo instrumento de esta doble naturaleza. No nos engañemos: Sevilla tiene un grandioso "filoromanismo", adora a la figura imperial y sabe que fue una de las ciudades más importantes de la Roma eterna. ¿Tú crees realmente que tiene tanta trascendencia el Senatus? No, mira antes las Columnas hispalenses, el nomenclátor de sus calles y la historia de Hispalis, Itálica y sus emperadores, u te darás cuenta, hasta en los delciados, cuidadísimos y estéticos romanos de sus Misterios, que a Sevilla, la figura de los hijos de Rómulo y Remo, les gusta.

El Senatus no tiene más historia, ni más símbolo. Ojalá. O no... Hay otras piezas del cortejo que pueden perfectamente dar a entender con mayor vehemencia esto que expones.

Con todo, como siempre un gusto leerte.

Anónimo dijo...

¿Trascendencia? Pues no... porque no es "obligatorio" llevarlo.
¿Qué el origen sevillano es por el filorromanismo que comentas? Puede ser... pero "profanamente", remarca una fecha en el calendario con lo cual se "hermana" con la calenda que se recita en la Natividad del Señor:
"Finalmente, durante la olimpiada 94,
el año 752 de la fundación de Roma,
el año 14 del reinado del emperador Augusto,
cuando en el mundo entero reinaba una Paz universal,
hace 1991 años,
en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel,
ocupado entonces por los romanos,
en un pesebre, porque no tenía sitio en la posada,
de María virgen, esposa de José,
de la casa y familia de David,
nació Jesús,
Dios eterno, Hijo del Eterno Padre,
y hombre verdadero,
llamado Mesías y Cristo,
que es el Salvador que los hombres esperaban."

No te discuto que sea una reflexión a posteriori...

Eso sí, nadie en el cortejo pone en duda las Verdades de la Fe (o eso es de esperar), lo que es cierto que el objeto también es mediante la representación plástica catequizar, y en ésto el Senatus cumple una labor de primer orden.

Además, como hombre de letras, y muy secundariamente, la aberración con la pérdida del Latín en el Bachiller/Secundaria/Como le llamen en un futuro al menos sirve para que a un par de generaciones les digamos que el SPQR tiene un significado que, por desgracia, habrá que traducirles.

Un abrazo, Santi. El gusto, siempre es nuestro... y como pesado que soy, los Reyes de Expaña (va por Salva, jejeje) te están esperando...