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martes, 1 de febrero de 2011

Si caminito del Falla

Como aquella vieja noria que Machado traía puntual, cíclica, ansiada; para rebuscar una y otra vez en la memoria y acudir a las sensaciones más íntimas y personales. Puntual, de nuevo, un año entero esperado. Viene febrero y todo lo que eso significa. Noches donde la mejor compañía es la soledad. Donde el oído se hace a fuerza de entonarlo. Donde el transistor (y no el mp4 ni toda la legión moderna de cacharros de hoy) es más que un amigo. Donde cada descanso sirve para echarse sobre el alfeizar de la ventana y llamar a otro que como tú, no ha perdido comba de la jornada.

Viene febrero con paseos por el río, solitarios por las horas, mientras que la perra husmea por los pretiles del Genil y tú sonríes o asientes al golpe de sonido del auricular. El mes donde escudriñas en la geografía de Granada Campos del Sur y barrios de Loreto, y buscas caletas y casetones antiguos con olor a Victoria. Y adivinas aguas atlánticas en los cursos tranquilos de tus ríos y comparas “perdices” con papelones de fritura.

Viene febrero con apuestas, predicciones que no han de cumplirse, anhelos que se te quedaron dentro el año anterior. Viene dejándote sueño y fatiga cada mañana, y un día por delante donde sólo esperas que den las nueve de la noche. Visitas a páginas y bitácoras y especulaciones y foros. Vienen noches de esas que te hielan y que aplaudes y sientes. Te haces a letras y cuartetas que se te meten en los tuétanos mismos del alma. Porque digo yo, que en febrero hasta el alma es más humana y más inmortal.

Viene febrero como entraban y salían los cangilones de la noria de Machado, con tertulias y pasodobles mientras te haces una ropa de arpillera en un ensayo cualquiera. Y te coge silbando estribillos en la puerta misma de la Iglesia de tus cultos, y te inspira textos de pregones, y te transporta a una ciudad que al menos durante un mes, aunque un mes tan sólo sea, haces tuya. Y te preguntas como el bueno de Abuín, si no habrás nacido por allí y tú aún no lo sabes, aunque a Mamá Granada no la cambies por todos los barcos con oro que atracaron en sus muelles.

Viene febrero con diarios y con clasificaciones que apruebas y te derrotan. Con llamadas a los tuyos, con recuerdos de otros febreros que fueron. Y te ves en un millar de escenarios, camino del sur del sur, o cogido de la mano mientras susurras “canciones de cuna”. Y haces tuyas las emociones que un día parieron otros, con esos acentos de una Baja Andalucía con puertas a tierra y rosarios de ostiones. Y te hubiera gustado un bautismo en Santa María y una entrada en el paraíso, porque el paraíso no es un gallinero sobre las butacas de un templo de ladrillos coloraos, sino el mes entero.

Viene febrero con una bandera hecha de papelillos y un escudo sobre el corazón de una guitarra. Y cantas los himnos propios: un tanguillo bien medido, un cuplé enrabietado y dos tonos por encima que lo tuyo no es ser ni postulante. Pero da igual porque has cantado las coplas de la tierra tuya, y no sabes qué te depara el mes, porque ya te has llenado los bolsillos de una ilusión que no igualarán ni las 30 noches de Reyes anteriores.

Viene febrero y es como si lo hiciera la Tierra prometida. Como cuando el último brazo de la noria machadiana venciera las aguas mansas del poema y ya no pudieras aguantar más. Y te dices entonces que es imposible que hayas aguantado tanto. Y tienes ganas de que se abra ese telón, con ganas, con todas las ganas por aprenderte la presentación primera, y con las expectativas puestas en la fiesta de las fiestas.

Viene febrero. Y yo os deseo que viváis lo que nos queda, con los mismos sueños que este, que ya no podía esperar más tiempo…

2 comentarios:

Pitu dijo...

Por supuesto que lo viviremos, y lo disfrutaremos, y lo debatiremos, y lo sonreiremos, y porqué no, lo lloraremos.
Y este año, como hace ya alguno, volveré a escuchar la primera noche bohemia de carnaval contigo, aunque solo sea un pedacito, y volveremos a contagiarnos con ese veneno tan artista y canalla que en el fondo nunca hemos perdido.
Solo nos queda aprovecharlo y vivir todo un año de este mes que ahora nos saluda.
Un fuerte abrazo.

Lemar dijo...

Ole, ole y ole y el que no diga ole............................
Hermano ya lo tenemos ahí, un año más.