Visitas

miércoles, 23 de febrero de 2011

Cofrades de hoy


Debo pertenecer a las antípodas de lo cofrade, porque yo no entiendo el ingreso en una Hermandad si no es por devoción. Y si esto se impone por una lógica aplastante, mira tú por dónde que año tras años muchos, muchísimos, se han ido encargando de demostrarme que a las hermandades no se llega por el impacto ferviente que produzca uno (o todos los Titulares) de la Corporación, sino por múltiples cuestiones cada una en el polo opuesto de la fe y de la devoción. Es una realidad que al menos a mí me espanta.

Hace muchos años decidí ingresar en el Cristo de San Agustín. Lo hice porque venció mi concepto espiritual la Imagen de un crucificado que puede pasar por lo que quiera la gente menos por la indiferencia. Además, llevaba el nombre de un Santo y su Orden que me han marcado hasta hoy en cada paso de mi vida. Luego, encontré allí muchos y buenos amigos y al tiempo, tengo casa en su casa. Por supuesto que he recibido un trato digno de elogios en Resurrección, en Rosario, en la Cena o en la Esperanza. Allí también tengo casa, lo sé de buena tinta. Pero mi devoción está en la Calle San Antón, y aunque mis manos estén donde se las requiera, hay algo ungido de un sabor especial que no puedo negarme.

Ayer mismo tuve la desagradable oportunidad de saber que un miembro de una Junta de Gobierno, no cree en los curas. Y como no cree en los curas, no participa de los Cultos o de la Formación de su Hermandad. La desgracia es que el 2 % de los sacerdotes, meten en el pozo negro de la mala prensa a toda una Iglesia que para no enrollarse mucho, está haciendo que día a día, coman en España unas 900.000 personas. Pero a nosotros nos interesa más relatar los abusos sexuales de una panda de desgraciados, que no sólo sacerdotes, y a lo mejor no vemos los ejemplos de rectitud de ministros de la Iglesia que pasan ante nuestros ojos. Pero en el fondo no se trata de criticar al estamento católico porque sí. Lo que de verdad molesta a esta gente, es que alguien le diga que tiene que ser bueno, que hay que practicar la caridad y que si un día dijo “sí quiero”, advertido de que era para toda la vida, el fallo no es de la Iglesia. Seguro que tampoco suyo, pero al final paga el Arzobispo y el Cardenal… ¡Manda narices!

En el fondo, lo que nos molesta es que cuando vamos a la imposición de medallas de nuestra hermandad, pisando la Iglesia por segunda vez en el año, el cura, cargado de razón nos diga que esta no es la actitud correcta. Lo que nos molesta es que no nos dejen estar hasta las cuatro de la mañana en la sede canónica montando un palio o atendiendo a una vestimenta, y cuando el cura nos pide ayuda para mover un banco o se necesita ayudar a Cáritas, nos hagamos los tontos (y del higo, por si no está claro); luego, obvio, las llaves de la sede canónica se retiran y ya no puede uno estar hasta las 4 de la mañana montando un palio. ¡Lógico también!

Nos molesta que nos hablen de caridad y siempre decimos que serán ellos los que deban predicar con el ejemplo. Pero en el fondo no nos ponemos a pensar si la Iglesia ha dado nada menos que 54.000 millones de euros en el pasado año (sí, lo han leído bien… Entre hospitales, centros de educación, asilos… Sí, sí. La burrada de 6 billones de las antiguas pesetas); lo que esgrimimos aprendido de la calle, es que “empiecen a dar ejemplo vendiendo los tesoros que tienen en el Vaticano”. Entonces se limpia automáticamente nuestra conciencia, porque pensamos que la Piedad de Miguel Ángel (que ahora vale un pico, pero que cuando se adquirió, nanai de la China) puede acabar con el hambre en el mundo. Claro, es muy optimista que el que hace una reflexión como esa, entienda que la Piedad ingresa miles y miles de euros por sí sola al año, euros destinados a la Obra Asistencial Pontificia, por ejemplo. Es muy optimista pensar que el que reflexiona de esa manera, entenderá que vendiéndola una vez, se saca mucha pasta. Pero siendo visitada un año tras otro, y así durante décadas (por decir algo), está generando más dinero y siempre queda en manos de quien de verdad no la tratará como una obra de arte a secas, sino como la Madre de Dios en mármol. Ahora bien: ¿y tú? ¿Qué das tú? ¿Diciendo que dé la Iglesia ya has hecho algo por los demás? ¡Ay!

Lo que nos molesta es todo esto. Porque en esta sociedad, nadie quiere que un tercero le diga qué debe hacer. Y por eso nos despegamos de la Iglesia. Que por otro lado, es de risa. Como dijo el Obispo de Guadix, si a Cristo lo conocemos por la Iglesia (los Evangelistas y sus Evangelios, y así durante 2.000 años), ¿cómo te crees lo que te interesa de lo que dice la Iglesia y lo que no te interesa no lo coges? ¿Cómo puedes decir que crees en Cristo pero no en la Iglesia? Y así los cofrades, hemos convertido nuestras hermandades en colectivos civiles, asociaciones culturales y cortijos para la vanidad, y no en armas de la fe. Así de rotundo. ¡Porque es desolador que a los Cultos de una hermandad, fallen hasta principalísimos miembros de la Junta de Gobierno! Es todavía más arrebatador que uno vaya buscando la Hermandad donde le van a dar coba. Es mucho más triste y perturbador, que un cofrade ingrese por moda (porque la Hermandad es puntera, por su patrimonio, porque tiene más facilidad de formar parte de su Junta de Gobierno que en la suya propia) en una segunda Cofradía, donde las devociones es lo que menos prima.

Nadie entra en una Hermandad ya porque las Sagradas Tallas Titulares, gracias a su incontestable plástica, conmuevan y ayuden al acercamiento espiritual y a la función sacra. No. Pobres; debería ser yo más comprensivo y entender que la misa es aburrida y la formación espiritual, infumable. Pero tres horas de tertulia sobre encajes de Bruselas o sobre chicotás de costero a costero, hacen a uno mejor persona. Es que en el fondo, el equivocado soy yo, que pretendo que las Hermandades recuperen su labor evangélica y que en efecto, sean instrumentos del y para el credo católico, cuando lo que deben ser es espacios con tabernas amplias donde discutir lo mal que iguala el capataz equis, y lo torpe que es la otra Junta de Gobierno, que aún no ha dorado el misterio.

Soy el primero, por afición y por formación profesional y académica, que asiste (e imparte) conferencias sobre patrimonio. Me enzarzo en sesudas tertulias sobre bordados y tallas, y me fascina que una cuadrilla ande por derecho. Pero el domingo, si no en mi Hermandad en la que deba estar ese día, me lleno con algo más importante, algo que le dé sentido a tantas horas destinadas a lo cofrade, tanto dinero invertido (porque a mí me cuesta esto dinero, y no sé si mucho o poco, pero el que tengo), tanto esfuerzo empleado… El domingo y las visitas frecuentes a la Calle San Antón (o la de los viernes a las seis de la tarde a Santa Ana), me recuerdan que esto de la Semana Santa no es lo mismo que una peña deportiva, que una fundación cultural o que una comunidad de vecinos. Los domingos y cuando corresponde, le encuentro sentido a lo cofrade, porque si no, la verdad, me resulta de absolutos tontos del culo, aquellos que se dejan la piel en una Hermandad sin devoción y sin piedad. Podían haber escogido una colla fallera; de todas maneras, la Imagen de Cristo o el Ninot indultado, para ellos, viene a ser un trozo de madera (o cartón piedra) sin más trascendencia… ME DÁIS PENA.

5 comentarios:

Juan Luis dijo...

Se puede decir más alto pero no más claro. ¡Enhorabuena!

Anónimo dijo...

Las Hermandades y Cofradías son asociaciones (públicas) de FIELES de la Santa IGLESIA Católica, Apostólica y Romana.
Secundariamente, tienen un contenido cultural e histórico. Y ésto, es incontestable, aunque algunos eleven lo secundario a la verdad absoluta.

Las posturas de sus miembros en temas políticos pueden variar, no lo discuto, pero la mayoritaria, por desgracia, desafección hacia lo que son Papa, Obispos y Sacerdotes raya, en muchos, una esquizofrenia que se la deberían hacer mirar. Y, por eso, no extraña Arzobispos (como el de Sevilla) que canten "las verdades del barquero" y a los cofrades, ciertos sectores, les parezcan la encarnación del Mal, pues algo que no sea pasos, altares (no para la Misa, sino para competir en originalidad y estética) y besa-algo, bandas, fajas... no les interesa.

Estarás conmigo en que nos resultaría difícil encajar en un grupo scout cuyo principal objetivo es levantarse un sábdo o domingo antes del alba y salir a andar por los cerros y que prohiba a sus miembros llevarse una litrona fresquita... porque sería incompatible con nuestros valores, intereses... por mucho que nos guste ir de corto y con la pañoleta de color. Pues lo mismo cuando alguien VOLUNTARIAMENTE ingresa en una Hermandad.

Por cierto, fenomenal la foto de la Santa Misa por la Forma Extraordinaria...

Un abrazo, Santi.

PS: Echo en falta seguir con las entradas de los Reyes de Expaña.
PS2: Me tienes que comentar lo del pregún y el copieteo... uno que's torpe.

Alfredito dijo...

Hermano como siempre dejas la huella de un cofrade ejemplar, todas las hermandades deberian contar con alguien como tu, aoque por desgracia no sea así. Por el bien de todos nosotros espero que esto no se quede en una mera prosa y cale por lo menos en el tuetano de uno de tantos insensibles de los que hablas. gracias y enhorabuena

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Los reyes vendrán. Te lo aseguro... Sobre el plagio, a ver cuando Santi jr. nos deja un rato para una cerveza y te cuento.

Un abrazo Santi.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Y una última cosa, y el que lo tiene que entender lo hará:

Don Antonio, gracias por las palabras del pasado sábado. Ojalá el presbiteriado hispánico contara con más "don Antonios".