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jueves, 3 de febrero de 2011

COAC 2011

A las puertas de un nuevo concurso afloran en el seguidor los mismos dioses y demonios que años atrás han venido perfilándose inequívocamente; esperamos grupos de siempre renovados que sean capaces de estar a la altura de ediciones pasadas, al tiempo que recordamos como mantra machacante, que 150 agrupaciones son demasiadas y penaliza la calidad de las primeras sesiones. Esta afirmación no debe ser más que crítica y de las que se acuñan con sentido positivista y constructor. ¿De veras el Concurso debe permitir que todo el que lo desee suba a las tablas del Falla? ¿Es este un símbolo libertario y festivo o convendría tener un poco en cuenta el carácter de profesionalización del mismo, en el sentido menos estricto pero sí coherente del término? O dicho de otra manera: ¿gana algo Cádiz y su Carnaval de escenario y teatro permitiendo que se oigan coplas y músicas que no están a la altura, o sería más conveniente una criba sesuda y correcta? Entre otros, porque me parece que 17 días de preliminares de los cuales 14 presentan a diario 9 agrupaciones y tres jornadas serán de 8, es mucho, Muchísimo. Este es el epílogo de mi planteamiento: ¿calidad o cantidad?

No estaría de más que este año brotara un nuevo concepto entre los aficionados, los mismos capaces de sacarse los ojos entre sí por preferencias de autores. Nunca entenderé que si el Carnaval es fiesta que lleva al hombro esa bandera roída pero siempre pregonada de la libertad, y el autor y el grupo tiene la libertad de decir lo que quiere, como quiere y en el lugar que lo dice, yo como aficionado sin galón no puedo hacer la misma crítica. La letra del pasado año de Taca, valió más de un revuelo. Y no entiendo que “todo valga durante un mes de coplas en el Falla”. ¿Se imaginan que a los jueces, o a la policía, les dieran dos días al año de libertad plena para decir y escenificar lo que creyeran conveniente? Hay autores de exquisita fineza que son capaces de decir alto, claro y formidablemente lo mismo, sin necesidad de abusar de un léxico que contraviene un derecho tan importante (o más) al de la libertad de expresión. Por eso me fascina cómo algunos autores (que los hay) rebuscan lo que se ha dicho de ellos en bitácoras, diarios, páginas y foros. Y se molestan porque un aficionado, con los argumentos meridianos que ha escogido (los mismos que avalan al autor), consideran que lo oído y visto sobre escena, no le gusta. ¿Dónde repartieron la diadema de la divinidad a algunos? ¿Hay oposiciones a eso? He tenido que ver en algún blog, a un reputado letrista poseído por los espíritus del Hades al saber qué se dice de él y de su obra. La libertad que pregonan pasodoble a pasodoble, con algún que otro cuplé soez y que nos meten en esos popurrís hilarantes que chirrían (y no digo nombres), es tan del que crea como del que accede a participar como espectador en este juego del Carnaval.

El Carnaval se ha vuelto populista y facilón. O a lo peor, lo ha sido siempre y me ha pillado la mayor parte de las veces escuchando coplas con miga, con sustancia. ¡Quizás sea eso! Los letristas buscan el recurso fácil, el aplauso por el camino más corto y mentiroso. Me imagino la Caleta en el mes de septiembre, y me da miedo. Tiene que estar como una playa china cuando les apriete el calor a los chinos, que no sé si es en agosto o el Miércoles de Ceniza. Y los foráneos recurren al pasodoble meloso y acaramelado, de novio empalagoso, para decir lo bonita que es Cádiz. Algunos del lugar, del universo sagrado de Cádiz, se atreven a la iracunda bordería en el cuplé o a tocar los temas más espinosos decantándose, como Vicente, que va donde va la gente, por el populismo. Como está de moda darle un buen bofetón poético (perdóneme la poesía) a la fe (católica, claro) se suben al carro. Luego, llegan aquellos dotados de una especial sensibilidad y dicen lo mismo, pero con las armas de la inteligencia y la creatividad. Sí, me refiero a Juan Carlos y el pasodoble de “Las noches de bohemia”. En el lado rastrero del ejemplo, un comparsista de los que necesitan puertas más grandes para el Olimpo.

En definitiva, no vale con un nombre. No vale llamarse Selu, porque ya vimos que en 2009 escogieron para formar el jurado a los socios fundadores de la Asociación Europea de sordos, porque si no no se explica uno que “Los enteraos” no ganaran. Como tampoco que otras chirigotas no estuvieran en la final en 2010, porque “Los que no se enteran” deben ser los que se sientan en el palco del Jurado. Me da que procuraron contrarrestar el error del año anterior. Y no, ya digo que no vale con un nombre. La chirigota debe ser bálsamo de la realidad y resumir el espíritu de ese gaditano que es exponente de cómo hay que vivir la vida. Y la comparsa, la Ópera con mayúsculas que nació hace más de medio siglo. Y el coro rezumar gaditanismo, y la letra ser comprometida, pero currada, con esa elaboración que descansa en atinar con el carácter social de la misma pero dicho todo con el tacto del que es inteligente. Así entiendo el Carnaval y así lo busco desde hace 19 concursos, entre otras cosas porque pudiendo estar equivocado, de lo que sí estoy convencido es que voy a ejercer ese reclamado derecho de libertad que el autor pide. ¡O todos moros o todos cristianos!

Y aunque me fascine el tipo, aunque el forillo tenga horas de ingeniería detrás, siempre, me quedaré con la letra, cómo está cantada y cuál es la música en la que se envuelve y cobra sentido. Los aderezos teatrales están muy bien en el Covent Garden, en la Scala o en el Real. Pero si uno va a ver una obra de Puccini, ya sabe que la cosa promete. Si el tenor es Plácido, ahora que Luciano le canta al cielo, el éxito está firmado. Así vaya en chándal y tenga detrás cuatro cartones viejos y no un montaje de categoría. El carnaval también es eso. Una letra y una música en las voces curtidas de un grupo que defiende un carácter, una personalidad y una idea. Ojalá en 2011 los premios no se los lleven los arrimados a la conveniencia ni a los mafiosos. Y si no, en 2012 volveremos a soñar estos imposibles. O como diría el Selu: ¡o no!

2 comentarios:

Lemar dijo...

Pues no esperes eso hermano, porque esto es como la vida misma, el arrimao, el alzacolas, y el que le baila el aire, al que decide o manda, es el que triunfa.
Y el que habla alto y claro y dice verdades como puños, de manera más o menos elegante, es el instigador, el alborotador, y en definitiva el malo.
Y por desgracia en todos los colectivos y aspectos de la vida; sigue ganando la hipocresía.
Un abrazo.

Paco Tinoco dijo...

Bueno, por partes, lo de ke haya mas grupos y mas dias, no puedo pensar otra cosa ke no sea poderoso caballero es don dinero, porque hay agrupaciones ke son, perdon por la expresion, para escupirles, pero ke pasa, ke te ponen 9 agrupaciones, de las cuales una es puntera, y si tienes suerte, ves un par de ellas medio en condiciones de pasar a cuartos, yo mismo el año pasado, me kede un poco fastidiado, pues vi una de las mejores preliminares, con Remolino y Morera ke se salieron, merecio la pena, pero es ke resulta ke otra de las agrupaciones ke me encanto fue la de Santoña, por muy de cantabria ke sea, tenian mas arte ke muchas agrupaciones ke yo pudiera haber visto sobre las tablas del falla, y no les dieron ni el beneficio de darles otra oportunidad en cuartos, asi ni te expandes, ni te abres a otras comarcas ni nada, y muy amantes del carnaval de cadiz son estos chicos de Santoña, pues este año creo ke vuelven con otro repertorio...

Por otra parte te comento ke ultimamente el carnaval de Cadiz en el Coac se ha convertido en el renovarse o morir, y si tienes muy buena letra, como tengas mal "atrezzo" no te comes un mojon...me pongo a pensar y me imagino ke seria de esos borrachos del selu en estos tiempos ke corren hoy..........

Y por ultima, y aunke parezca un coñazo y se ke soy pesao David (no me lo tomes como una venganza jajaja) si has hablado del sentimiento gaditano a traves de una letra y una modalidad, me gustaria saber ke piensa el pueblo gaditanso a traves del cuarteto jejeje...ahi va eso...un abrazo amigo