Visitas

sábado, 29 de enero de 2011

Alex de la Iglesia

La precariedad económica a las que nos ha empujado el gobierno socialista es sentido de manera extraordinaria por nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad; en concreto, se ha sabido no ha mucho que el material de protección necesario para cada Funcionario Policial se compone de unas botas tácticas que tienen un coste de 60 €, unos guantes anti corte fijados en 25 € el par, y qué decir de un chaleco antibalas y anti cuchillo que en ningún caso baja de los 500 €. En la mayoría de los países de la Unión Europea, estas son dotaciones lógicas que los Gobiernos de los respectivos Estados se encargan de hacer llegar a sus policías. Sin embargo, elementos absolutamente primordiales para la realización de la labor policial, que en España, como han visto, asciende a la nada desdeñable cantidad de 585 €, tiene que ser sufragada por los propios polícias y Guardias Civiles. Tan inadmisiblemente injusto como que a un profesor le obliguen a comprar las tizas que va a usar en clase, o que un médico tenga que pagarse sus guantes y mascarillas. No es de recibo bajo ningún concepto. Pero tranquilos, sigamos…

Estos precios son de mercado, con lo cual, a la Administración le costaría bastante menos, pero bueno, vamos a tirar por lo alto, que invita la casa. Si consideramos que hay 54.000 Policías Nacionales y 75.000 Guardias Civiles, las cuentas derivadas de multiplicar un total de 129.000 efectivos por 585 euros cada uno, arrojan la cifra total de 75,465 millones de euros. Muchos estarán diciendo: ¿por qué no se ha contado a las policías autonómicas o a las policías locales? Bien, para que las cuentas sean reales, no ofrezcan manipulación. Sólo se tiene en cuenta aquí la cuota de participación a cargo de los Presupuestos Generales, no las competencias de las administraciones autonómicas o locales.

Y ahora viene lo fuerte: el Fondo de Protección a la Cinematografía, ha supuesto en estos años y desde 2009, nada menos que 88 millones de euros, es decir, 12,535 millones de euros más que lo que costaría tener protegida a unos funcionarios que desempeñan una labor imprescindible para la población española. En este mismo instante, se me vienen muchas cosas a la cabeza, pero antes de esputar incontroladamente, me he puesto a pensar que el material de protección del que hemos hablado, y hace en la mayoría de las ocasiones inviable (de no existir) el trabajo de la Policía y la Guardia Civil, o si me permiten, asegura que no mueran algunos de estos funcionarios que se ganan sobradamente el sueldo, se cambia cada CINCO AÑOS, y sin embargo el fondo de la cinematografía se reparte anualmente, por lo que desde 2009 aquí, contando estos tres años tan sólo, serán casi 270 millones de euros, que suponen una diferencia económica cercana a los 200 millones de euros si se destinara a la protección policial. No sé si me siguen.

La reflexión no se puede hacer esperar. Si una empresa, digamos de jamones, no es viable, los empresarios e inversores, pierden una suma cuantiosa. Pongan ustedes mismos cuantos ejemplos quieran. Pero en España, antes que proteger a nuestra Policía, antes que garantizar el funcionamiento, integridad y corrección profesional de las personas que se encargarán de hacer cumplir la ley y salvaguardarnos, se prefiere costear al cine. Y yo entiendo que el cine, si quiere ser rentable, deberá empezar por ser bueno. Si el presidente de la Academia ha decidido irse, hace muy bien. Protesta por la Ley Sinde, pero es que en este país, estamos hasta el gorro de que todo sea más importante que lo verdaderamente importante. No podemos aguantar más; el cine se tiene que costear en las taquillas y no a cuenta del bolsillo de los españoles; y menos si no va a parar a lo que realmente importa en esta Nación.

Si quieren algo más, tal vez no sepan que botas, guantes, chaleco antibalas… tienen que costearlo de su propio bolsillo los Policías Nacionales y los Guardias Civiles de este País. No creo que haya que añadir nada más, Entre todos, pagamos un cine que no es para todos, sino para los de ideología progresista. Pero lo pagamos todos. Un cine que suele abusar de críticas poco fundadas en la Iglesia y que suele ser muy parcial. Un cine malo de solemnidad, sin rigor, con forzadas actuaciones y banalidades de seguido. Un cine apesebrado, adocenado, servil. Un cine malo con cojones que nos obligan a costear. ¿Por qué no hacemos un referéndum, que es algo tan progresista y les damos a elegir a los ciudadanos si prefieren tener a los que se dejan el pellejo por protegerlos, equipados convenientemente o pagando a personajes de la inquina y mezquindad de los filibusteros, corsarios con patente de la muy mala pantalla grande española? Se iban a llevar más de una sorpresa.

¿Hay alguien a quien todo esto no le parece una indecencia?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Entiendo que el cine, como la pintura, escultura, poesía, etc. debe tener una partida presupuestaria, pues es cultura y no debe entenderse del todo como un "empresa" al uso.

No obstante, si tiramos del hilo, seguro que las mayores subvenciones se dedican a producciones de personas del cine que destacaron en el "no a la guerra" y que ahora les toca cobrar los favores prestados al régimen socialista. Claro ejemplo está Hypatía, sectaria y que ha sido un rotundo fracaso... debiendo en Italia hasta hacerla pasar por una de caídas del Imperio Romano (y ni por esas).

El problema, David. será que si el PP entra en el Gobierno, al final, no terminará con esta calaña de pesebreros, porque al final, subvención aquí y allá y que no me critiquen, y si no... tiempo al tiempo.

Un abrazo, Santi.

Gerardo Martín R. dijo...

Amen hermano.
Pero la cuestión no debe ser equipamiento policial o cine, si no el cine que se costée sólo, si puede.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

El que se pierda en los términos de la macro economía, que aplique la lógica más aplastante, la de las catedráticas de llegar a fin de mes: ¿qué debe ser si no una economía estatal más que saber gestionar los recursos y gastar en relación a los ingresos? Y una vez entendido y aplicado esto, como en un hogar cualquiera, el Estado debe priorizar sus gastos: me parece en todo caso más relevante que nuestros policías tengan los medios correctos, apropiados y debidos para combatir los delitos, que como bien dices, Santi, haya un conjunto de oportunistas que con el dinero de todos (TODOS) satisfagan ideológicamente a unos pocos.

¿Es tan difícil?