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viernes, 30 de abril de 2010

El candidato cobarde y su camarilla inmoral

En febrero de 1996 entraba en vigor un decreto arzobispal con rúbrica del entonces Pastor de Granada, don José Méndez Asensio, que iba a regular intrínsecamente las Hermandades y Cofradías de la Diócesis y que ha terminado por recibir el sobrenombre de “Estatuto Marco”. Este, con unos articulados concretos que debían asumir las Reglas de todas y cada una de las Hermandades granadinas, de Penitencia, Gloria, Sacramentales, Patronales o Votivas (todas es todas, claro...), venía a suponer una flagrante oportunidad para restarle carácter democrático a las hermandades, los únicos estamentos que en este país, con y sin dictaduras, con Antiguos y Contemporáneos Regímenes sociopolíticos, habían (y siguen) demostrando una absoluta democracia en el ejercicio de sus actividades y elecciones.

Uno de los puntos debatidos a lo largo de estos 14 años, fue la diferenciación entre hermano activo y asociado... Si la propia Iglesia desavenía el principio de igualdad que nos viene dado por Cristo, poco que decir. Ser hermano activo (con aprobación de la Junta de Gobierno del momento, ojo) o asociado, es una manera de regular quién vota en los Cabildos. Una limpieza encubierta de opositores. Algo que le colaron algunos cofrades a la Curia Metropolitana, de la que ya nos consta, nunca llegó a comprender el alcance de un punto en los estatutos de tamaño despropósito. Si se esfuerzan un poco, nihil novum sub sole, que diría el latino. O lo que es lo mismo, nada nuevo bajo el sol. Y les cuento:

En el año 2001, la Hermandad del Nazareno era suspendida (Estación de Penitencia y funcionamiento ordinario de la misma) un Viernes de Dolores. Un año después, Su Excelencia, entonces Arzobispo de Granada y hoy Cardenal y Primado de España, Antonio Cañizares, venía a reconocer que se sintió engañado y los argumentos que le dieron le parecieron tan sólidos, que al desconocer toda la verdad, obró así, de lo que se arrepentía. Dejémoslo en anécdota, pero nadie me rebata lo que escucharon mis oídos. Así de claro. Bien, la segunda en la frente la hemos vivido hace unos días, con un decreto por el que se impone un Presidente de Federación, creando donde no lo hay, un problema. ¿Alguien se cree que esto obedece a un instinto y decisión del propio arzobispo? El que se lo crea, que vaya enterándose que el “Ratoncito Pérez” no existe. Siento ser así de duro, pero ni existe la voluntad, motu propio, de don Francisco Javier, ni el afamado dispensador de regalos a cambio de dientes de leche. Al Arzobispo, le han colado un gol por toda la escuadra, y seguro que con los años, en otra diócesis o en otros menesteres, Su Excelencia termina por pensar en voz alta, que su obrar sería distinto escuchando todas las partes.

Así, sirven estos ejemplos para mi argumento. Estoy convencido que desde la Calle Ángel (antigua sede de la Federación) y con apoyos de directores espirituales muy vinculados a cofrades de cierto peso en la Granada de 1996, se redactó un “Estatuto Marco” anacrónico e innecesario, que crea más problemas de los que muchos imaginan. Y hete aquí que planteo el verdadero motivo de indignación y de hastío hacia una de las posibilidades que ofrece este Decreto rector: que un hermano de la Cofradía, pueda ser elegido hermano mayor sin necesidad de presentar su candidatura y proceder a la lógica consecución del cargo tras un proceso electoral.

Me parece inmoral, intolerable y repugnante que un cofrade urda tramas de este tipo en el seno de su hermandad. Pero ojo, si alguien está pensando en algún hermano mayor concreto, se equivoca. No, para nada apunto hacia Dionisio Martínez, que, tras muchas tertulias y encuentros, me sigue pareciendo de una intachable honradez, de suerte que si él manifiesta que su elección fue en todo punto fortuita y ajena a sus deseos, así yo lo mantengo, sostengo y creo plenamente.

Retomando... Inmoral. ¿Cómo es posible que sin dar la cara, sin la valentía de exponerse ante otro candidato o simplemente ante el cabildo de hermanos, alguien ose ser Hermano Mayor? El acto, cobarde (y temores debe tener el que lo procure), insolente, conlleva riesgos para la Hermandad. Antes que nada, el que urde la trama (la connivencia de unos pocos que ya tienen promesa de cargo en el Cabildo de Oficiales, es tan deplorable como el del susodicho) no presenta un programa para que todos conozcan cuáles son sus intenciones en los cuatro años que durará el cargo.

Claro, partiendo de la base que no es capaz ni de respetar unas normas básicas que toda democracia contempla, la ruindad de no dar a conocer unas líneas maestras para la Hermandad, queda en anécdota. Algo tienen que esconder los que así proceden. Unos, miedo a que pierdan la votación frente a otro candidato. Otros, peor me lo ponen, sabe Dios qué para no dar la cara. Los falsos, los cobardes, los desleales, no me gustan. Me hace gracia que alguien consienta que un grupo de personas busquen como setas en otoño, votos para su candidatura encubierta y triste. ¿Qué hay que esconder?

Mal comienzo para aquel que opta de este modo a ser Hermano Mayor. No da a conocer su Junta (la saben los que hacen campaña soterrada), ni sus pretensiones, no da la cara... ¿Por qué ha de darla en caso de que la cosa se ponga fea? ¿Si quieren ser Hermano Mayor, qué les impide presentarse? La cobardía y las artimañas por bandera. Madre Mía, qué de “ponecuernos” esconde todo esto. Obviamente, quien ha dado lugar a tamaño despropósito es un Decreto Marco que oscurece y no clarifica, que arrastra y no sopla a favor del mundo de la religiosidad espiritual. Y no, no hablo de suposiciones, porque lo malo de una ciudad recoleta como la nuestra, es que todos sabemos ya qué se cuece y cómo se cuece. Y me parece inmoral. Pero claro, no sé a estas alturas, de qué nos podemos sorprender. A algunos, de moralidad, poco puede se les puede hablar. Con que sepan buscar el término en el diccionario, habrá de sobra. Ah:

QUEDA MUY FEO USAR EX CAPATACES PARA LA CAMPAÑITA OCULTA Y ENCUBIERTA.

NO MAIS, PLEASE. QUE TODO ESTO, HUELE MUCHA PESTE...

jueves, 29 de abril de 2010

Esto es para lo que sirve un sindicato en España

Untados, callados y necios. Mientras, España, casualidad de las filtraciones, camino de los 5 millones de parados. Pero el síndico hispano, respira tranquilo... Eso, no va con ellos.

martes, 27 de abril de 2010

Tiempo de Balance (epílogo)

Justo hoy era Domingo de Ramos, hace un mes. Y en este mes, poco a poco, he pretendido gestar un amplio balance de una Semana Santa en Granada, o según Granada, que tanto monta, lo más veraz e imparcial posible. No sé si el propósito se habrá alcanzado. La Alacena de los que quieren que sea suya, porque sin los que la leen el que escribe haría el tonto, se abre a las sugerencias, a la participación y a las “ideas”. Cómo no, si lo lleva en su nombre.

Insisto, como lo vengo haciendo, sino me falla la memoria, desde 2000, que esto va a más. En todo. Años mejores y otros más retrotraídos, pero a más. Eso en parte es de todos. El progreso se hará evidente sólo insistiendo en la formación de los cofrades. Hay que contagiar de algo de cultura a los hermanos y a los que sin serlo, nos ven. No podemos repetir escenas ante hermandades que eligen un tránsito serio y severo. Ni se puede aplaudir todo ni disculpar todo.

La Semana Santa es política; ni es nuevo ni debe pillar a nadie de nuevas. Hacemos políticas oficiales y oficiosas. Los costaleros participan de ello. Algunos, valoran por ciertos blogs unos avances de cuadrillas en las que tomaron partido. Otros, hacen lo propio en sus espacios. Los resultados son dramáticos. Encumbramos nombres de capataces y de “peones”. No puedo evitarlo, siempre que oigo el término de cuño importado y construcción reciente, me entran ganas de apostillar: “camineros”.


Los vestidores son nuestra mejor arma hoy día. Pero muchos de ellos tienen muy poca vergüenza. Otros, se rodean de peligrosas camarillas. Y otros, llevan hasta el paroxismo lo que terminaba siendo natural. El exceso de protagonismo se paga, al tiempo. En el lado contrario, nuestros artistas de otras disciplinas. Es hora de explotar a José Manuel Hurtado, que tan buena labor ha hecho en sayas para Esperanza y Salud. Reputados talleres tienen en un pedestal a Rafael Moreno. Con diseño y seguimiento, el maestro podía haber alcanzado estrados soberbios. A Ángel Asenjo, las camarillas del “corte y tendencia” idéntica a la de los vestidores, procuraron que cayera en desgracia. He visto las nuevas obras de Alberto Fernández Barrilao, y ojo, que en su etapa inicial se nos revela como todo un candidato al elogio.

De nadie se debe prescindir y a la vez, nadie es imprescindible. El que no entienda esto, mal asunto. Al respecto, nos despacharemos en otras ocasiones dentro de esta Alacena. Y hay que ser obedientes. Poseídas por el espíritu de la Jenni y la Debo (Morancos facit), cuando una cuadrilla de costaleras y un capataz echan pulsos, lo mejor de un Diputado Mayor de Gobierno es señalarle a las susodichas por donde pueden introducirse el palermo. Si el Diputado se equivoca, el de Oficiales y luego el General tiene el derecho y deber de enmendar la plana. En la calle, a la vista está que nos falta mili y respeto. Será culpa de hogares descafeinados y faltos de un poco de mano izquierda. Así salen los niños, delicados y desobedientes. El tiempo pone a cada uno en su sitio, y las Jennis de hoy serán las Jennifer del mañana. Pega ahora decir como Juan Manzorro en los Carnavales de Cádiz: ya te cogeré en mi barrio, malandrín...

Nos falta valentía. Y nos sobra Federación. ¿Que no? Al tiempo. Hermandades como las que muchos tenéis en mente no son las que merece y necesita Granada. Y tiempo han tenido. El Nazareno tiene pocos años y un cortejo estético como pocos. San Agustín lo ha hecho en 18 años. Estudiantes ha nacido de la nada y pasando por encima de muchas. Despojado siempre ha sido buen espejo donde mirarse. Por ahí van los tiros. Como en el texto bíblico, el que tenga oídos, que oiga. Y al fin, bajo estas líneas, por qué si llueve no se debe salir. Pasos que reviran (o varían, o giran o lo que quiera, lector mío) como Alonso en Indianápolis y dorados que se mojan. Y eso, no sienta muy bien, se lo digo yo que algo de culturilla al respecto me habrá dejado la carrera. Sin desperdicio algunos comentarios:




Y a fin de cuentas, a quienes se han dejado bajo el sabio comportamiento del anonimato el trabajo y su resuello para con las Hermandades que hacen esta Semana Santa, mis más agradecidas y encendidas felicitaciones. Lo bueno es que seguiremos a más, limando lo mucho malo que queda, y acercándonos poco a poco a lo bueno. Abajo les dejo qué puede ser lo bueno: Córdoba, parecida en habitantes, y su número de nazarenos. A años luz estamos, no digo otras ciudades. Ese debe ser nuestro empeño en 2011.

Tiempo de Balance (La respuesta ante la lluvia)


Cierto al más no poder. Nunca llueve al gusto de todos. Es más, la lluvia en las hermandades, brinda oportunidades sorprendentes de comprobar qué interesa según qué Hermandades cuando llueve. La cosa es muy sencilla. Siempre apelamos a que la decisión es altamente arriesgada y que a nadie nos gustaría estar en la piel del que forma parte de ese Cabildo de donde emanará la respuesta de la Hermandad ante la meteorología. Pues dejémonos de tonterías...

En una tertulia de balance, hermanos de una Cofradía del Lunes Santo no entendían la postura de la de San Agustín. En otros espacios de debate público, los comentarios nos dejan atónitos. No, no me refiero a los hermanos del Santo Crucifijo, que andamos enfrascados en otros cometidos más interesantes, sino a quienes nos tenemos por medianamente cofrades e incluso, por capacitados para hablar y que no se nos caiga la baba a la vez. Sin desperdicio, oiga, en serio se lo digo.

Ocho y media de la tarde. Está lloviendo. En San Antón está lloviendo. Ciertamente, no a las nueve menos veinte. Cuatro pronósticos vía INTERNET. Los manejamos todos, los hermanos oficiales y los que no. Yo, los copié de la caché de la página, no vaya a venir el listo de turno a contarnos milongas. El caso es que los cuatro, daban agua, entre las doce y media y la una y media. Así fue. A eso de las una y diez, y según trazado de regreso que recorre la Hermandad, nos hubiera sorprendido hasta las una y media. A decir verdad, no sé por qué me justifico, pero queden las cosas claras, el chocolate espeso y los tontos de capirote, contentos con su salida, que nosotros no estamos apesadumbrados por nuestra no salida.

A ver, que empieza el parvulario cofrade... Las hermandades se fundan con la expresa finalidad de procesionar, con la única finalidad, durante siglos, de procesionar con carácter evangélico, catequético y otros, a raíz del final del Concilio de Trento, por mandato papal ex profeso (en un intento por combatir la Reforma Protestante) de Pío IV, hacia 1564. Hubo Hermandades de Penitencia antes, sí, pero ahora tienen motivos obligados para echarse a la calle. Segundo punto: Se echan a la calle, con un lenguaje concreto, esto es, unos ritmos (no me imagino yo a toda prisa un paso, no sería ni serio ni lógico), unas maneras estéticas y un discurso plástico, que busca revestir de poder, de decoro, el misterio pasional a representar, a fin de que cale con facilidad entre los devotos y espectadores. Y así, ya hemos dejado claro origen y modos centenarios de tan trascendental fiesta religiosa.

¿Me explican entonces, en caso de lluvia, si un cortejo no acelera extraordinariamente su marcha? ¿Si no preserva su patrimonio, empezando por sus Sagradas Imágenes, con plásticos? ¿Si no es cierto que se multiplica exacerbadamente el nerviosismo y la pérdida de compostura habitual entre los hermanos? ¿Que se corre el riesgo de que el cortejo se mutile, se mermen sus filas, y se exponga innecesariamente a hermanos con particularidades concretas como los más niños o las hermanas de mantilla? A todas estas preguntas retóricas, les siguen unas afirmaciones tenaces. Que tapada, una Imagen, no sé para qué procesiona. Que poner en riesgo un patrimonio, es cuando menos injustificable. Que exponer toda una Hermandad a que se pierdan las buenas formas que en definitiva son las que atraen, por sus cualidades de rigor y compostura al devoto y espectador, no es otra cosa que contravenir las indicaciones de los que nos hicieron nacer, en el Trento del siglo XVI. Y que si salen a relucir los paraguas, porque salen, se jodió el invento y a ver quién ve algo, mientras procura que la abuela de delante no le salte un ojo con la varilla combada de su paraguas de propaganda, y la niña de al lado que lo está haciendo virar tan aprisa, que centrifuga el agua. Por no mentar que hay abiertos unos cien más que ocupan unas trescientas veces más el campo visual que es propio en Semana Santa, con lo que el trono de la Esperanza de Málaga, en la Calle Colcha, pasaría inadvertido ante tanto instrumento “para el agua”.

Seamos un poco serios. Sólo un poco. Algunos se creen que a ciertas hermandades les disgusta salir. O que nos creemos más maduros si suspendemos nuestra Estación de Penitencia. Los hay que apuestan para averiguar cuando se comunicó la suspensión (“que sí, que me lo ha dicho mi primo que es amigo de la novia del cuñado de uno de la Junta que no sé quién es.... Juan Carlos de Borbón, creo... Bueno, pues eso, que a las doce del día ya sabían que no iban a salir”) y los que creen que cuatro gotas no son perjudiciales. Y es aquí cuando yo siempre me pregunto lo mismo: ¿por qué cuando llueve no veo a nadie moviendo el cabecero de su cama o la cómoda del dormitorio o la tele de plasma y poniéndola debajo de la ventana o sacándola al portal, para que le caiga una agüita fresca, si a un dorado, un bordado sobre terciopelo de seda o a una policromía con casi 500 años, le sienta tan bien?

Ha quedado usted con alguien. Una hora antes de la cita, se pone a llover. Mira el tiempo y ve que puede seguir lloviendo a lo largo del tiempo que cree que va a proseguir la cita mencionada. Entonces, es cuando usted dice: llamo a mi amigo, y le digo que en vez de vernos en la Fuente de las Batallas, con los perniles del pantalón con más lamparones que la camisa de un pies negros, se venga a casa, tapeamos tranquilos, y ya si acaso, lo acerco en coche, después, porque está lloviendo. ¿No? Pues las hermandades igual: van a correr más, se juegan el tipo a sabiendas que en estas ocasiones, pueden perderse los nervios con cierta facilidad, y asumen innecesariamente el riesgo de ver mermado el cortejo y por supuesto, desempeñar el teatro sacro para el que están llamados en un incorrecto escenario y con un grueso de espectadores incómodos (recuerden, cientos de paraguas abiertos).

Sé que habrá quienes sigan insistiendo que les merece más la pena. Yo, a las nueve menos dos minutos, me di cuenta que no tenemos túnicas de terciopelo, ni palios donde no se distingue el color de la bambalina, que llevamos 18 años con este y aún no hemos podido concluir el paso de Cristo y que no jugamos en la división honorífica que Granada reserva a las Hermandades de barrio... Pero tengo una enorme suerte: y es que mis hermanos son tan sumamente maduros, tan coherentes, tan capacitados y reflexivos, que me enseñaron qué es hacer estación de penitencia y de qué manera, cuando llueve, se le abren las puertas de la casa al amigo (al que decía yo de la cita), se le atiende, se le sirve, y no se moja nadie innecesariamente. No, no me gusta eso del patrimonio humano, me parece cursi y rebuscado. Pero es que en San Agustín, a falta de tantos recursos plásticos que sí tienen otras, de coronaciones, habidas o por haber y de tantas otras cosas, tenemos que cuidar lo mejor que tenemos: nuestros hermanos, a los que jamás podríamos pagar que con su ejemplar comportamiento y saber hacer, una lluvia no empañe nuestra propia estación de penitencia, y jamás osaremos (a las doce de la mañana del miércoles de ceniza o a las mismas nueve la noche del Lunes Santo) poner en riesgo nuestro mejor bien, el que nos distingue: nuestro patrimonio humano.

Hermanos, especialmente hermanos nazarenos: GRACIAS POR HACER SAN AGUSTÍN.

viernes, 23 de abril de 2010

Granada entre Chester

Lo mejor que he podido ver desde que conocí hace ahora tres años el mundo de los blogs o como quiera el Señor que se diga esto. Sólo de la cabeza armada, sana y saludable de estos cuatro, podría haber salido un espacio tan genial.

El que aún no haya tenido la santa oportunidad de entrar en este blog, no pierda más tiempo. La lección de humor y de fina ironía que dan, no tiene precio. Aquí pillamos todos, pero siempre con dos reglas fundamentales: que lo hacen desde el cariño, y que no hay ninguna regla.

Llevo riéndome de mí mismo toda mi vida, y permitiendo que se rían de mí, muchos años, mucha gente. Alguien desde luego, más que nadie. Por eso considero que el ejercicio satirón y garboso de estos cuatro hermanos, de estos cuatro grandes de esto que se llama la saludable camaradería, el sentido de la risa y la fraternidad cofrade, hacía falta.

Algunos somos muy pesados. Vamos, somos un verdadero coñazo, con textos interminables. A veces contamos, Perico Segura dixit, "folletás de la Carlota". Otras, nos pasamos de cultistas. Los blogs están hechos para que los lean, sino, no tienen sentido. Pero ojo, los hacen una serie de personas, y son sus partos, es lo que hay. Y este que yo les traigo, que les ruego a quien ose andar por este mundo sin conocer la soberbia manera de hacer risa elegantemente, que no pierda más el tiempo, que se calienta la gamba, carajo (esta vez, Aragón dixit).

Yo os doy las gracias a los cuatro. Sois unos monstruos. Me ponéis cada día los "wellos" como escarpias, de verdad que sí Cambil. Es como abrir una diario donde te enteras que a partir de ahora, hay que ir por la acera y fijándose mucho en quien conduce el coche que se acerca (te quiero, Rafael). Donde las fotos, los móviles, y otros instrumentos malditos, te pueden pasar factura (grande, mu grande mi Doctor). Y que Pablo, el enorme Pablo, tiene un parecido muuuu feo. Qué le vamos a hacer, no te lo cambio por mi altura ni de coña. Al que le toca, le toca.

Esto es la Cena en estado puro. A mí ya me dejó de preocupar que se ande bien o no (a quien interese, que mire la mesa de Victoria... Lo digo para que ponga las flores en los altares correctos) y aunque me duele la carestía de nazarenos, insisto en que es la Cena en estado puro, sin más. Ese espíritu de hermandad pequeña y rezagada que se lo pasa muy bien compartiendo cualquier cosa entre los suyos y los que quieran compartir esos momentos.

No, no voy a citar a nadie. Que sois muchos y mu pesaos. Y además, que me he ido de madre... Que esto es para que la gente conozca el mejor blog de los últimos 47 años, como poco. Y eso es lo que hay. Pinchando aquí:

miércoles, 21 de abril de 2010

Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada

El propio Arzobispo ha considerado que no es menester acudir a ningún proceso electoral y que basta con su decisión para que tengamos, desde hace unas horas, nuevo Presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Granada. A priori, muchos estarán pensando si esta forma de proceder es la correcta. Antes que nada, manifiesto mi sorpresa, que no otra cosa, ante esta decisión que no deja lugar al ejercicio de la democracia. Valga recordar que hasta cuando en este país ha habido sistemas dictatoriales, las hermandades se enfrascaban en procesos democráticos para la elección de sus hermanos mayores y en algunos casos, de mayordomos o priostes (así rezan antiguas reglas de Cofradías granadinas).

Pero igualmente, poco pueden decir los hermanos mayores, que se deben con completa obediencia al Ordinario del lugar. Y dicho esto, no seré yo el que critique la actuación arzobispal, pero sí el que advierta de las contrariedades que con el tiempo, traiga esta “sui generis medida”. Porque de primeras, la cuestión versa en torno a la personalidad de un ente que considero, tiene más de civil que de religioso. Siempre he sostenido que una Federación (o Agrupación o Consejo), aún a sabiendas que debe emanar de un espíritu católico, no es una Hermandad. No es una asociación pública ni privada de la Iglesia (o no la reconozco como tal) sino un ente creado para la mejor administración de las Hermandades, sirviéndoles de portavoz y de organismo que vele por sus intereses. Sus intenciones desde la misma fundación de estos Órganos, así como sus fines, les restan carácter religioso. Pero he aquí el primero de los problemas con el que nos encontramos: la Federación ha venido en los últimos años deslizándose peligrosamente por la senda de una Hermandad y he aquí las consecuencias; cuando un ente de este tipo organiza cultos, charlas de formación y otros, estamos sin duda ante un colectivo con fines muy distintos a los que debe perseguir una Agrupación, o Federación, o Consejo, y al fin de cuentas, con ese carácter religioso los entiende un Arzobispo.

Ojo, y quede esto claro. Que tenga un carácter civil y unas funciones eminentemente civiles (burocráticas, permisos y notificaciones al Ayuntamiento, una partida presupuestaria de carácter civil, una necesidad de mantener relaciones muchas veces políticas... ¿sigo?) no quiere decir que no sea una parte de la Iglesia, pues al servicio de ella está. Pero esta curiosa interrelación, la va a dejar en muy mal lugar.

Bien, pues he aquí la madre de los problemas. Si con unos candidatos que han manifestado la intención de auspiciarse como Presidentes, un Arzobispo omite ese derecho y esa cualidad que no es otra que salir refrendado por unas urnas, ¿quién nos dice que mañana no pudiera hacerlo en una Hermandad? Y en una Hermandad, a fin de cuentas, tiene toda la potestad, a pesar de contrariar las Reglas de la misma, mas como responsable de la religiosidad de su diócesis, debemos a su cátedra respeto absoluto. Y hete aquí el segundo de los duelos en ciernes: la decisión del Arzobispo, pues, es legal, pero no sé hasta qué punto legítima. Que dicho de otra manera, viene a decir que las decisiones que tomó un gobierno dictatorial en el país que ustedes elijan, eran legales, pero nunca legítimas, al no contar con el respaldo de la legitimidad moral que sí aporta un proceso democrático.

Así las cosas, el que iba a ser candidato y se encuentra como Presidente de facto, don Antonio Martín Sánchez (que quiero antes que nada exonerarlo de todo tipo de crítica y asegurar que en nada tiene que ver esto con él), se encuentra ante algo que puede ser tenido como de extrema gravedad: si la Federación tiene sentido como el órgano hábil mediante la reunión de todos y cada uno de los hermanos mayores, (en nombre de todas las hermandades y por tanto de todos los cofrades de Granada) y estos hacen que tenga sentido su existencia, ¿por qué son ninguneados y no vale nada la que debe ser la única voz autorizada en este aspecto? A mi juicio, el Presidente se sienta en un sillón para el que no ha sido votado, y desde esta perspectiva, queda muy cuestionada su actuación futura. Buena o mala, pues no emana de la natural elección libre y reflexiva, sino de una atribución canónica del Ordinario del lugar.

Antes que nada, acaban de hacer bueno el pensamiento desde años sostenidos: es una Federación que se somete servilmente a los dictámenes (acertados y no, ojo) de la Curia Metropolitana y atada pues de pies y manos. Porque creo que se ha llegado bastante lejos ante esta actitud. Pero más allá de esto, lo que es incomprensible es que en la Federación se permita que atribuciones canónicas (así de literal) puedan condicionar sus elecciones. Lo siguiente puede ser acuerdos, presupuestos, calendario de actos y actividades... Al tiempo.

No termina de convencernos mucho que, en palabras de don Manuel Reyes, Vicario General, el arzobispo haya pensado en don Antonio Martín Sánchez, por la línea de continuidad que va a suponer respecto a la gestión presidida por Gerardo Sabador Medina. Nada que objetar (en el discurso de esta entrada, se sobreentiende) a este pensamiento arzobispal, pero desde luego, refrenda lo que ya he argumentado y pensamos tantos y tantos: la Curia quiere a alguien cómodo, servil, que no les diga que el protocolo catedralicio es necesario modificarlo, ni que la Federación no debe ser una Hermandad que organice cultos, formación espiritual ni cuanto debe reservarse al ámbito de la Cofradía. Que esto, ya nos viene por nuestras respectivas hermandades. Si yo me quiero imponer la ceniza el correspondiente Miércoles, será ante mis Sagrados Titulares. Una vez al mes, las charlas organizadas por mi hermandad son las que idóneamente me formarán como cristiano, y la Santa Misa, la escucho ante mis devociones, a la par que el Triduo Cuaresmal al que nos convoca Federación, queda en paños con respecto a los Quinarios que en Cuaresma, celebramos casi todas las hermandades, y las que no, un Triduo.

No obstante, algo debe suscitar un cierto recelo. Hace ya cuatro años fue el propio Arzobispo el que pidió y forzó a Gerardo Sabador a que este continuara otros 4 años más al frente de Federación. Ahora, es el Arzobispo el que sienta a dedo a un presidente. Insisto en que moralmente, el que hasta hace unas horas era candidato, seguro que si acepta el cargo, debe ya rumiar que en el primero de los Plenos de Hermanos Mayores, estos tienen todo el derecho de recelar de alguien que no ha surgido del uso de las urnas.

En todo caso, me preocupa lo que en la tarde noche del martes 20 de abril de 2010 se ha producido en el mundo cofrade granadino. Como católico, presto y prestaré absoluto respeto a las decisiones de mi pastor, aunque estas sean tan impropias como la que nos ocupa. Si don Antonio Martín Sánchez, hasta ahora Vicepresidente y candidato a la presidencia (e insisto, al que exonero de toda responsabilidad y reitero además que este texto no lo rechaza ni lo cuestiona como un capaz presidente, habiendo demostrado ser ya un conspicuo cofrade) acepta, lo será legal, pero nunca legítimamente, y eso, supone desde la perspectiva moral y personal un mal comienzo. Que además, esta Federación debe preocuparse más de las necesidades económicas y de los lazos de unión con Administraciones e Instituciones públicas, que argumenten su sustento y que faciliten a sus “federadas” las hermandades, las cosas. Porque para la formación y el espíritu cristiano que debe tener y procurarse a todo cofrade, ya están las propias Hermandades con sus directores espirituales a la cabeza. Y al fin, si acepta usted don Antonio, le recomiendo y casi que encarecidamente le ruego, no sea continuista. Necesitamos un viraje en esta Federación. Mas en todo caso, deje a Eugenio Almohalla en su Junta de Gobierno, que es de lo más competente que se pasea por la sede de la Plaza de los Lobos.

martes, 20 de abril de 2010

Tiempo de Balance (¿Resucitados por la mañana o por la tarde?)

Este año una de las novedades venía a consecuencia de la salida por la mañana de una de las hermandades de Resurrección de nuestra ciudad, la de Regina, cumpliendo así el anhelo manifestado por los hermanos del Señor Resucitado y la Virgen de la Alegría. Y no ha sido más que la confirmación de lo que muchos supusimos desde el principio, a tenor de lo que sucede en otras ciudades que de largo, tienen mayor peso cofrade que Granada, obviamente, la tierra de Giralda y Maestranza.

Los de Regina tuvieron gente sí, pero la que en pos de Los Facundillos, aprovecharon que el Pisuerga pasaba por Valladolid, y vieron el discurrir de la Hermandad. Es una realidad innegable, que vimos y contemplamos todos. Pero creo que lo interesante aquí está en debatir sobre la idoneidad o no de la salida de este tipo de hermandades por la mañana, o bien, como creo que acertadamente ha hecho Resurrección, adelantando lo máximo posible su salida y buscando entrar de nuevo a la hora más prontana. Y francamente, viendo como estaba la Calle Primavera, siendo casi las doce de la noche, en la frontera con Pascua, me parece que el resultado para los de Vergeles ha sido óptimo y fructífero. Empecemos con los datos.

Salida de Regina Mundi: 10:30. Entrada de Regina Mundi: 16:45= 6:15 horas

Salida de Resurrección: 16:00. Entrada de Resurrección: 23:45= 7:45 horas

Lo que nos da como resultado, que una hermandad con más hermanos en filas (sí, pocas más, pero más), dos pasos en vez de uno y mucho más camino, tardó tan sólo, una hora y media más. ¿Por qué? En primer lugar porque con lo que nadie contó y muchos barruntamos, es que al buscar Catedral los de Regina en torno a la Misa de 13 horas de la Catedral, esta, previsiblemente (como así fue), tratándose de un Pontifical de este tipo, se retrasaría de manera amplia. En segundo lugar, porque el cortejo infantil de Facundillos, queramos o no, condicionará la maniobrabilidad de las hermandades que quieran compartir espacio horario con estos. Ojo, lógico.

En todo caso, muchos cofrades se empeñan en que por la mañana es mejor. Lo ven desde la óptica del espectador, nunca del hermano. Si en esta Alacena, los análisis fueran dirigidos a cubrir las necesidades y prestar mejor apoyo al que suscribe, les aseguro que ni muchas hermandades de Jueves Santo saldrían en Jueves Santo, ni exornos, acompañamientos o patrimonio, serían los que hemos analizado. ¡No! No se puede buscar la comodidad del espectador sino la razón del que es cofrade y máxime si participa en un cortejo determinado. Y dicho esto, expongamos la situación.

Imaginemos que los de Vergeles pueden cumplimentar su Estación de Penitencia en 7 horas tan solo. No es ningún logro, pero ya he quitado casi una hora al tiempo que en sí, ellos han conseguido en 2010 rebajar. Recuerden que no ha mucho, la hermandad consumía las 9 horas largas en su Estación de Penitencia, y yo, argumentando para poner facilidades a los que prefieren la mañana, les he recortado tiempo, y bastante. Pero sigamos... Si en siete horas pueden hacer su recorrido, tengamos en cuenta otra cosa más, y es que, con cortejos mayoritariamente infantiles (no en esta, en cualquier Hermandad), y la problemática de salir por la mañana, todo lo que suponga entrar después de la hora del almuerzo, restringirá el número de espectadores y lo peor, el cortejo en sí. No nos llevemos las manos a la cabeza, es una realidad absoluta.

No obstante, dejo la entrada en la generosa hora de las cuatro de la tarde. Que a ver quién está a las cuatro, viendo entrar un palio, con las zonas de bares y la gusa tras la oreja. Pero bueno. Así las cosas, si se quiere entrar a más tardar a las cuatro de la tarde, hay que salir (recuerden, siete horas de recorrido) a las nueve de la mañana. Lo normal es que el defensor de la salida de hermandades por la mañana, te diga que se despierta a una hora prudencial, y que a eso de las doce, pilla la hermandad en el sitio por el que discurra y la ve. Pero ay amigo, eso, de nuevo, es pensar en espectador y no en los que integran el cortejo. Para que este pueda ponerse en la calle a las nueve, como muy poco, hay que citar a los hermanos a las ocho de la mañana (la cosa se recrudece, ¿verdad?). Para poder llegar a San Miguel a las ocho de la mañana, como muy poco, el hermano ha de levantarse a las siete. Algunos ya empiezan a entender esto. Domingo, niños, una semana de por medio que ha sido agotadora... Y la Hermandad obliga a levantarse a las siete... Mal... Ya estoy viendo algunas caras (¿o no Salva, Santi, Alfredo, Juan...?) Todo esto, siendo muy generoso, porque todos somos conscientes que hoy día, por desgracia, una gran parte de los granadinos viven en el Área Metropolitana, que los niños no es fácil levantarlos y acicalarlos en tan corto espacio, y que organizar una Hermandad que ha expedido unas 400 papeletas de sitio (costaleros incluidos) en una hora, es todo un reto para cualquier Diputado Mayor de Gobierno. Pero bueno, todo sea para que el argumento, favorezca las intenciones de aquellos que buscan la mañana para estas hermandades.

Así las cosas, me parece impropio una Salida diurna. ¿Quién se levanta a las ocho, al menos, para contemplar la salida en Calle Primavera? Porque deduzco, que tan importante es el arropo a la entrada, como a la salida. Recuerdo la Extraordinaria de Salesianos del pasado mayo (finales por cierto, casi junio) de 2009 con el palio de Salud. A la salida, pasadas las nueve de la mañana, poco más que estábamos los integrantes del cortejo y yo. Y casi en junio, las mañanitas de Granada, dan un interesante respiro que no dan en marzo o abril, donde la rasca puede ser de consideración. Es fácil pensar que a las doce, buscando una taberna de confianza, vamos a ver la Hermandad. Lo que es más complicado acompañarla desde su Salida o procurar, en un ejercicio egoísta, que esta salga a las nueve, sortee la peligrosa franja horaria del almuerzo (porque no es entrar a las cuatro de la tarde y ponerse a almorzar. Este, en los hermanos, puede llegar a las cinco sin problemas) y además, contando que, con mucha generosidad, el nazareno, la mantilla o el costalero, se ha tenido que levantar, en domingo, tras el ritmo de toda una Semana Santa a cuestas, a las siete de la madrugada (porque eso no es mañana, es madrugada).

El experimento, supongo que por la novedad, no ha funcionado en Regina como era de esperar. Pero ojo, que su recorrido este año era de chiste, en comparación al de Vergeles o al que tendrá que hacer cuando regrese a su Sede Canónica toda vez que lo permitan las obras del Metro. Entonces, si emplean casi siete horas en tan escueto camino, las cuentas se me disparan. ¿A qué hora saldrán? La cosa cambia. Una Hermandad con el Misterio de menor entidad artística de Granada, con poco tirón devocional, con un barrio de respaldo cofrade relativo, un almendro en el paso (viva la ironía, pero es que sigo sin pillarlo) y otros condicionantes, cambiando de hora (no nos engañemos, porque está Facundillos, sino, no cambia ni el Tato), le auguro una difícil etapa. Por lo que, con cuentas en la mano, generosidad a raudales para los que defienden la mañana, y mucha dosis de reposo y reflexión, la mañana de la Resurrección, es sin duda inviable y perniciosa. Con mis cuentas, saliendo a las tres y media desde Vergeles, regresando a las diez y media (si este año casi a las doce se rozaba el lleno total, imaginen) y con la marcha estética que tienen por San Miguel Arcángel, nadie pondrá en duda de ahora en adelante, que las mañanas, son para dormir, siendo festivo.

lunes, 19 de abril de 2010

Las cosas de los cofrades de Motril

Hace justo una semana, los cofrades de Motril recibieron el documento más trascendental desde que Vaticano II se diera por concluido. O eso, o que la cal del agua de Motril tiene cada vez mayor presencia en el líquido elemento y los está volviendo a todos medio inútiles.

Para aquellos que no sepan de qué va la historia, un anónimo decide escribir un documento de poco más de un folio, que pone a caer de un burro a un conocidísimo ex-hermano mayor motrileño. Hasta aquí la anécdota. Porque no deja de serlo. Se podrá estar o no de acuerdo con el contenido, que como ha sido revelado a los demás mediante el envío de un correo electrónico donde se adjuntaba el documento en cuestión, correo electrónico falso y creado ex profeso para el único cometido de darle bombo al asunto, se queda, insisto, en anécdota.

Ni el vilipendiado en cuestión puede hacer nada, pues no se le nombra ni sería fácil (ni necesario) rastrear al escribiente, ni me parece que tenga este Motril Cofrade nuestro, más neurona que la justa. Desde entonces, por una carta que sin nombrar lesa la imagen y honor de un cofrade, en los blogs, foro, medios de comunicación y en la envoltura de los churros de los bares de los Agustinos, todos han querido aportar su grano de arena. Está muy claro que con el firme y honroso propósito de sacar peces del agua revuelta. Unos, porque saben que todos los dedos apuntan a un presunto autor, y si pueden probarlo y que se lleve un rapapolvos, tan felices, y otros, porque al parecer, la Semana Santa motrileña ha sido tan soberbiamente buena, que no es necesario balance alguno y este tema, requiere todas las atenciones del colectivo cofrade.

Fermín Anguita, que es más listo y tiene ocupaciones mayores, mientras, nos trae en sus "Crónicas pajareras" la noticia más trascendental para todo aquel que se llame motrileño: la Iglesia Mayor, va a recibir al fin una inyección restauradora y conservacionista, dentro de sus 500 años que se cumplen este de su erección. O se empeña en su "Judea" en recordarnos instantes de una historia reciente y fotos con sabor. Lo tiene más claro. O no tiene nada qué ganar ni que perder en esto.

Soy amigo del señalado como escribiente, y bajo ningún concepto considero que pueda él ser el autor. No sólo lo exonero, sino que creo que a estas alturas, su talante debe ir en otra dirección. Al difamado ex-hermano mayor, lo he tratado en infinidad de veces con la seguridad de estar ante alguien grande, o al menos, eso me ha hecho ver en tantos años de relación mantenida entre ambos. No seré yo el que pida la reconciliación ni el que abogue por la necesaria capacidad de entendimiento, como se han hecho desde otros blogs. Tal vez si fuera Padre Mercedario, andaría por esos caminos esta Alacena.

Esta entrada denuncia directamente al universo cofrade motrileño que al parecer, no tiene otra cosa más importante que enfrascarse en mamarrachadas de este tipo. Como todas las hermandades han crecido en número de nazarenos, se han asentado las bases de su participación pública y colectiva, saneado sus economías, fundamentado sus principios y mejorado su patrimonio, ya está todo hecho. No hace falta más que, otro año de nuevo, felicitarse por tan excelente Semana Santa.

Lo que pasa es que no cuela. El mundo cofrade motrileño pasa una de sus etapas más oscuras, porque pierde hermandades, pierde cofrades, motivaciones, y le falta sustentarse en algo crucial: una cultura que no llega y a este paso, no llegará. Si las principales personas llamadas a realizar una transición entre el estamento cofrade actual y el que queremos todos (o eso creo) siguen perdiendo tiempo en una carta de folio y poco, a ver qué ganancia sacan de esto, no me extraña que poblaciones de menor entidad como Motril, tengan una Semana Santa más saludable, estética y preciosista que la de la "capital costera del chirimoyo y la cartita".

De veras que no entiendo a veces cómo se puede ser tan torpe. Por eso prefiero a veces perderme en zaguanes más memoriosos y memorables.

viernes, 16 de abril de 2010

Tiempo de Balance (de cortejos y carestías en filas)

Es muy raro que una Hermandad en 2010, después de haber celebrado más de veinte tertulias-conferencias al respecto y de haberse publicado hasta en los abanicos que regalan en el Ferial, coloque mal sus insignias en el cortejo procesional, pero las excepciones de siempre nos siguen llamando poderosamente la atención.

A mí al menos una me ha consternado. La de Resurrección, máxime cuando en dos ocasiones hice un completo estudio al respecto e indicara a su Junta cómo debieran llevar los enseres del día. Pude además ojear a posteriori el que hiciera otro hermano oficial, José Enrique, desde su labor en la priostía. Acertado este, sirvió como los míos... Para nada.

Pero en nuestros cortejos, la tónica general no es ya esa, a Dios gracias, sino la falta de nazarenos, peligrosa falta de nazarenos que encuentra varias respuestas al respecto: de un lado, falta de tradición. A ello sumo algo fundamental, la educación de las familias cofrades. Al niño le enseñamos desde pequeño que debe seguir los pasos heroicos de un padre que es costalero. Conozco a muchos hijos de amigos que jamás vistieron la túnica. Primero los disfrazan de acólitos sin servicio alguno. Si fuésemos un poco más inteligentes, sabríamos que el lugar de un niño pequeño puede que no esté en el cortejo, y que cuando llegue el momento, el niño debe vestir la túnica de la hermandad. Pero no, en cuanto el niño se desprende del roquete y la canastita con los caramelos (que se comen ellos mismos, porque no he visto jamás que nadie ofrezca ese caramelo a otro hermano del cortejo, y espero que tampoco hagan a la murciana, y los vayan entregando entre el público) lo volvemos a disfrazar, pero esta vez de algo que sí me produce sorna.

El niño entonces, ansioso de emular a los mayores, se coloca sudadera, pantalón, calzado y costal, y acaba al lado de una de las patas del paso. No entenderé jamás que alguien que puede cumplimentar con el total de la Estación de Penitencia, en una ciudad de verdaderas carestías en filas, no lo haga bajo indicación paterna donde más lo necesita su Hermandad, porque al igual que un joven puede tener deseos de conducir y ningún padre en su razonable uso de conciencia lo pone al frente de un volante, tampoco creo que un chaval, pre adolescente, o del antaño llamado grupo de los “CE” (once, doce, trece, catorce y quince...) esté en condiciones de meterse bajo un paso y por ende, de disfrazarse de lo que no es, de que llegue antes de tiempo lo deseado. Me parece absurdo.

A eso, sigamos sumando deficiencias importantes. Nuestras hermandades no andan. Abusan del recorrido. Hacen interminables los regresos. Desde hace unos años Resurrección es la única que procura dar las menores vueltas posibles, pero en un Zaidín donde sus hermanos se quejan prodigiosamente de lo mucho que andan (que a veces te dan ganas de decirles que para no pintar nada en Granada, siempre bajo sus expresiones, que no vengan y se ahorran tal sufrimiento), cuando tornan al barrio, parecen trompos buscando calles estrechas y recogidas. ¡Almas de Dios! ¿No se han dado cuenta que fueron fundadas en el urbanismo más contemporáneo de Granada y que eso, no es fácil? Que digo yo que si quieren recolección en la trama urbana, el Albaicín, cada vez más despoblado y con unas pocas iglesias cerradas, es un sitio idóneo para ello. ¡Lo que yo digo, no sabemos lo que queremos, como el chiste famoso que cuenta tan bien Perico Segura!

Esas horas innecesarias que supone regresos a altas horas de la mañana, restan hermanos en filas. No puede ser que Resurrección tarde en completar su estación de penitencia ocho horas menos diez minutos, y la hermandad de la Concepción, que evidentemente tiene menos recorrido, ocho horas y cuarto. Con el handicap de entrar en su Monasterio a las cinco menos cuarto de la mañana. Máxime, siendo Jueves Santo y sin impedimentos para salir antes y procurar que la madrugada, coja a los hermanos en casa.

Como tampoco que los relevos duren tanto. Se eternizan. Uno para el paso y hay veces que hasta que no suena de nuevo el llamador, puede haber transcurrido perfectamente más de diez minutos. Y pruebas de ello hay. Como cuando una hermandad decide retrasar hasta una hora su salida por riesgo de lluvia, y luego es capaz de recuperarla. Entonces es cuando hay que decirle a la Hermandad en cuestión que si han sido capaces de andar con esa premura, llevan años engañando.

Estoy haciendo las cuentas, y pocas hermandades tardan menos al regresar que de Catedral a su Templo, que e que emplean de ir de su Templo a Catedral. En algunos casos, con idénticos recorridos. En otros, levemente más largos. Y en otros, artificiosamente más complicados. No lo entiendo, si además son luego estas hermandades las que se quejan de sus muchas horas en la calle, o sus costaleros los que enarbolan la bandera de la virilidad y suelen espetarte en la cara: ¡claro, si yo estuviera seis horas, hacía pompas de aburrimiento! Que te dan ganas de decirle: “pues si tan molesto es estar diez en la calle, apúntate a ajedrez, o a un club de realidad virtual, porque no entiendo que estemos todos llorando por pasar el mayor tiempo posible bajo un paso, y tú lastimoso, quejándote por esa situación”.

De la misma manera que la tardanza en relevos, lo tarde y lento de las entradas y las múltiples paradas y excesos de alargamiento del recorrido pasan factura, van desanimando al nazareno a vestir al año siguiente la túnica. Luego, no nos engañemos, somos proclives a considerar una heroicidad la costalería, sobrevalorada en exceso en estos últimos años. Soy costalero y defenderé la poética del costalero, pero creo que es hora de apoyar con más ímpetu al nazareno. Nuestras Juntas de Gobierno tiene que emular a aquellas de los primeros tiempos, que se deshacían en elogios y cuidados a sus cuadrillas costaleras (entonces balbucientes) y cuidar al nazareno. Miren una cosa está clara: sin costaleros, aunque restando estética y arte, pueden salir los pasos. Pero cuando una hermandad no pueda defender su discurso plástico mediante los nazarenos, entonces no se podrá salir. Si uno no lleva todo un mensaje alegórico a través de insignias y separa por tramos, y distancia uno de otro paso con la longitud necesaria para que no se mezclen sonidos y músicas, entonces esto tocará a rebato y morirá el sentido e incluso la existencia de las Hermandades en la calle.

No podemos engañar como hacen algunas hermandades. No quiero dar más nombres, pero distanciar ¡hasta en treinta metros! una mantilla de otra, es cuando menos, de risa. Ojalá tuviéramos aquí la posibilidad de apilar nazareno con nazareno (bueno sí, lo vimos en Rosario, y según la Diputación Mayor de Gobierno de San Agustín, lo íbamos a ver el Lunes Santo), pero como otra Hermandad del Miércoles Santo, no podemos hacer: cada nazareno se llevaba con respecto al que lo antecedía, espacio suficiente para aparcar una berlina de las grandes, tipo Mercedes Clase E (ea, publicidad gratuita, generoso que es uno).

Nos falta un poco de seriedad en esto. No cuesta nada, mandar una carta de agradecimiento, especialmente dirigida a los nazarenos. Los pequeños gestos calan y gustan. Porque no hablo de mantillas, que a la vista un año más, se sostienen por un modismo estético que tiene más que ver, en reglas generales, con la posibilidad de ser vistas que con el ejercicio de la penitencia como integrante de un cortejo. Sí, sé que me dirán algunos que su mujer, su novia, su madre, su hermana o su prima la coja, va por devoción. Lástima no tener fotos que comprueben dónde, mayoritariamente, residía la devoción de algunas. O hacer la prueba y en vez de colocarlas en el privilegiado lugar que antecede el paso de palio (que debiera ir reservado a los nazarenos más antiguos), se colocaran en otro sitio. Eso ya pasó en algunas hermandades y se comprobó el alarmante deceso de hermanas camareras en la Estación de Penitencia de otro año. A lo mejor es que uno es muy mal pensado.

Pero no nos engañemos. Yo, en un relevo, puedo fumar. Yo, en un relevo, puedo ir al servicio. No estoy atado bajo el paso a la limitación de la compostura que me obliga la túnica y los diputados de tramo. Puedo en un relevo comer, beber, cantar... No tengo ni sufro la soledad incesante de un nazareno que deja de comunicarse con el resto del mundo, desde que se coloca el antifaz hasta que no se lo retira. Y si además es un hermano de veras, irá y regresará con él puesto, alargando la penitencia de la jornada.

El costalero y la mantilla, en cuanto se despojen de sus avíos respectivos, saldrán de la Iglesia con el aire de la importancia de haber visto y haber sido visto. Los costaleros llegamos a las acumulaciones de gente, cuando esperamos nuestro lugar de relevo, con la suficiencia de ser alguien fundamental, la pieza engrasada de toda esa maquinaria de teatro (sacro, pero teatro) que llamamos Semana Santa. El nazareno, y lo pude ver el Lunes Santo, llega, obedece, calla, medita, y se marcha, con el anonimato por bandera. Y ay amigos, esa es mucha más penitencia que ir mal igualado debajo de un paso. A la vista está, que ya casi somos más costaleros (¿1.500? ¿Tal vez 1.800?) que nazarenos (una generosa media de 70, teniendo en cuenta la que llega o supera los 200 y la que no tiene más que veinte o treinta) y porque algunos, no tienen por exceso o defecto, edad para estar bajo un paso.

Necesitamos incentivar la figura. Tal vez con el ánimo. Reduciendo el coste de la papeleta de sitio (en algunas hermandades, sino en la mayoría, es más caro ser nazareno que costalero, cuando ser costalero implica una posición de privilegio que habría que costear), felicitando por carta a quienes han cumplimentado con el antifaz la estación de penitencia, u organizando un pregón del nazareno. ¿Por qué no? Me imagino que no a pocos le chocaría hace 31 años conocer que se iba a dar el Pregón del Costalero. Y si en Málaga está el de la mantilla, no veo un dislate tal convocatoria. Total, con la cantidad que nos sobra, una más, puede ser más beneficiosa que muchas que existen.

De veras, tenemos el mayor de los problemas. Tal vez porque cuando ha empezado a resurgir como principalísima ciudad cofrade esta Granada nuestra (hacia 1995, antes no), teníamos que ocuparnos de la grave deficiencia patrimonial que teníamos. Ahora, que hemos andado un mundo entero si miramos atrás 15 años, tendrá que llegar la hora de preocuparnos por los hermanos, en vez de sangrarlos económicamente. El tan manido (e hipócrita) término del patrimonio humano, va a tener que llevarse a restaurar, de aquí a muy poco, o nos quedamos sin él.