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viernes, 26 de febrero de 2010

Agrupación Musical María Santísima de la Cabeza de Exfiliana

El próximo domingo 28 de febrero (con toda probabilidad el día más estúpido para una fiesta, pero ese es otro tema que ya trataremos) se presenta en la población donde naciera el insigne Torcuato Ruiz del Peral, el primer trabajo discográfico de la Agrupación Musical María Santísima de la Cabeza.

Exfiliana ha venido a suponer una revolución en todos los aspectos dentro del maltrecho universo de las bandas cofrades provinciales. Si hasta hace unos años, no dejaba de ser una formación dentro de un estilo vilipendiado y sin tirón, con escasa repercusión más allá de su ámbito comarcal, cuando un veterano en estas lides se tomó el espinoso encargo de coger las riendas de la Banda, el panorama es sobrecogedor.

Con 600 habitantes y casi sesenta componentes, de los cuales el 80 % son de la población, las cifras marean. Algo así como una Banda sevillana que (trasladando proporciones) que contase con 70.00 componentes. ¿Se imaginan? Pero no todo consiste en cantidad, es que además han alcanzado lo que agrupaciones de la capital y cinturón metropolitano llevan persiguiendo muchos años sin éxito ni resultados: sonar bien, muy bien.

Tienen un estilo difícil, no apto para músicos sin atrevimientos y que gusten de retos complicados. Subrayan la estética musical de las agrupaciones hispalenses en boga, aflamencados y con marchas de compleja estructura. Componen ilustres de esto, y músicos propios. Una suerte que después de años de silencio, Francisco Víctor González se haya comprometido de nuevo con esto de la composición.

El disco queda conformado por doce marchas, todas propias, dedicadas a los Titulares por donde dejan su esfuerzo y sonido (nada menos que en las capitales malagueña, almeriense, jiennense... entre otras) y todo un corpus musical, una ofrenda, al Barrio del Zaidín de Granada, tan desérticamente abandonado por las Bandas locales.

Su uniforme ya ha sido copiado (y abiertamente reconocido) por otras bandas de la provincia de Córdoba y Jaén. Es exquisito, barroquizante y de una elegancia única. Porque a veces, la banda tiene también que entrar por los ojos. Y ellos lo consiguen revestidos de Almirante de la Real Fuerza marítima Hispana en tiempos nada menos que de don Francisco de Gravina y las batallas navales que España mantuvo contra Inglaterra o Francia.

Es un disco cuidado, hasta con ilustraciones en su libreto extraídas de óleos que han sido pintados ex profeso para la Agrupación. Promete incluso el montaje cara a la Presentación, con la presencia nada menos que de la mismísima Virgen de la Cabeza (Peregrina) Patrona de Exfiliana. Los músicos no la han pedido, es tal el grado de aceptación y el orgullo de toda la población hacia su Banda, que se trata de un ofrecimiento sacerdotal e institucional.

Para colmo, si todo esto no fuera ya atractivo, el enormísimo José Julio Vera Cuder, nada menos que maestro de estos palos de la música cofrade, el gran abanderado de las Tres Caídas de Triana, introducirá el acto. Y servidor, lo presentará y conducirá.

Y aunque ustedes saben que tengo en el corazón a dos bandas, Despojado y Estrella, he quedado ya seducido por la calidad, las formas, las maneras y el empaque de esta Agrupación Musical María Santísima de la Cabeza de Exfiliana, que le ha ganado el pulso a muchas más veteranas y que pisa cuatro capitales (¡y qué cuatro!) pero al parecer, no tiene espacio en Granada. Aquí, como siempre, más retrasados que el resto.

No lo olviden: este domingo 28 de febrero (fiesta, pero no Día de Andalucía, ya se lo explicaré) en el Espacio Escénico de Exfiliana, a partir de las 8 de la tarde, “Madre, Tú eres mi consuelo”, un regalo de calidad y de altura para los que saben apreciar este modelo musical.

jueves, 25 de febrero de 2010

Medios de Comunicación cofrades

Cuestionados por el mundo cofrade, a veces sin que se haya valorado lo suficiente su aportación, en todo caso los Medios de Comunicación informan, forman y difunden lo habitual del mundo cofrade o ese ha sido el propósito de buen número de ellos. Pero he aquí que en estos últimos años vivimos un pertinaz fin de su esplendor, motivados por muchos factores.

De un lado, se perdieron los programas (y las propias cadenas) de Mira Televisión, Telenieve, Localia Televisión (y su variante actual) y la sección cofrade del Diario Opinión de Granada.

En otro capítulo conviene hablar de, si no pérdidas, recortes: restricción y de qué manera, en su espacio (duración) y franja horaria cuidada (hora de emisión) de la programación cofrade de Cadena Ser, Canal 21 Televisión y Canal Sur Radio (esta última, que venía en estos 7 años anteriores empezando tras la festividad de Reyes y pospone de nuevo al Miércoles de Ceniza, así como en horas de retransmisión en directo).

Hemos perdido a Jorge Martínez en la radio. Y lo digo sin disimular que de todos, ha sido con diferencia el que mejor ha entendido esto desde un principio. Recuerdo uno de sus colaboradores que se procuró el lujo de recomendarme más ritmo en la programación que realizábamos, que le aburría. Siempre aconseja quien menos debe. Pero retomando, Jorge es un animal de radio, un comunicador, un cuenta cosas, como a él le gusta definirse. Alguien que tras 22 (o 23, no preciso exactamente) años en esto, es un referente en todos los sentidos. Como Granada Cofrade lo es en cuanto a cantidad de información vertida, además sin copiar a nadie, sin fusilar los textos de otros (¿verdad?).

Del programa de la Radio Pública, poco que apuntar. Me han insistido en que oiga el primero de los del año. Cuando oigo a una redactora de la casa diciéndonos a los cofrades que somos unos retrógrados e incultos que no entendimos la exposición donde decían de Nuestra Madre y Señora que era puta, o de Nuestro Redentor, que era gay (que no sé cómo el colectivo no se ha cagado en las castas del autor por la imagen pérfida que ofrece de la homosexualidad), no doy crédito. Pero si de esta voz podía esperarlo, el acabose partió cuando en la mesa de debate, tras este fantástico comentario de la citada señora, se procedía al debate. Antes, me gustaría dejar claro lo que no entiende la progresía, y es el concepto de libertad de expresión, que acaba en el instante en que uno ofende. Le pongo un ejemplo, señora: yo, en el uso de mi libertad de expresión, puedo ahora mismo proferirle desde mi Alacena algún insulto, y entonces habré perdido dicho derecho, al ofenderla, y como punible que es, usted podría demandarme. Pero oiga, estoy en mi derecho de decir, según el comentario de un programa cofrade de una radio que pagamos todos los andaluces (mayoritariamente católicos, ¿se enteran?) que la madre de todos los colaboradores del programa es... Quieto león.

¿Lo entienden? ¿Yo no puedo ejercer mi derecho a la libertad de expresión? NO, porque no es un derecho reconocido por el Título I de la Constitución, en su artículo 20. Si esta entrada mía ofendiera a algún colaborador dejaría de ser ejercicio de un derecho [*]. Y la exposición, no es una muestra ni una expresión artística, sino una ofensa para dos mil millones de personas, y más del 85 % de los andaluces que le pagan a usted su sueldo, que tras tonterías de este tipo, me parece del todo impropio e injustificado.

Y lo que más me duele es que colaboradores de cierta talla, creo que convencidos como pocos de su fe, no se levantaran ipso facto y dijeran que, para ese viaje no hacen falta alforjas. Que no se puede estar en un sitio en el que desde el lugar donde mandan, te hagan comulgar con ruedas de molino. Que no se puede consentir, y menos alguien con la excepcional capacidad intelectual, la sobrada formación y a mi juicio, la afianzada fe de alguno de esos colaboradores, que te llegue una redactora de la casa, llamada a ser colaboradora de excepción (ya queda menos para que esté toda la familia íntegra) y te diga retrógrado porque no se ha respetado la libertad de expresión de un artista que se mea en la creencia de tantos y tantos. Ustedes disfruten, que como las encuestas tengan razón, se van a ir bien lejos...

De modo que este es el panorama de los medios de comunicación dedicados a lo cofrade en nuestra ciudad. Esta es la altura media de una programación que hace años decidió no ser cultural (primero tienes que tener al colaborador que sepa de esto, la capacidad de inventar estas aportaciones y las ganas de ponerse en ello), para nada informativa, y vivir de polémicas y de hablar de pasos y Cristos y no ser cofrade. DE COJONES.

Hemos perdido en poco tiempo 4 programas y se ha recortado la duración de otros 3. De aquí a poco, saliendo un paso de palio, el que retransmita el asunto puede decir: “y sale a la calle la figura mitológica de una mujer de hace dos mil años que no hay narices de creerse que era Virgen, como para que yo me crea que era Reina y se paseaba por Jerusalén con un manto tan largo y pesado por la calle”. ¿Qué no? Tiempo al tiempo.

Ah, y COPE Granada y su Cruz de Guía, merecen una entrada exclusiva. A veces creo que la gente que coge un micro y se dispone a hablar de Hermandades y Cofradías, son en el fondo infiltrados que pretenden cargarse esto.

[*] La jurisprudencia reconoce límites a la libertad de expresión cuando (cita textual del Tribunal Constitucional) este ejercicio entre en conflicto con otros valores o derechos. Igualmente, se reconoce un límite a la libertad de expresión cuando su ejercicio produzca una desaprobación social. Y este es el caso de la sociedad granadina, mayoritariamente católica. Máxime, en un programa para católicos. Debería dimitir hasta el apuntador...

miércoles, 24 de febrero de 2010

Carrera Oficial


El debate llevaba abierto ya muchos años, dejado y abandonado de la mano de Dios por (lo siento), la inoperancia de aquellos que crearon una Comisión que estudiara y evaluara una nueva Carrera Oficial para nuestra ciudad y sin embargo, llegaron a la conclusión de que no había conclusión. Y ahora, el anuncio del Excelentísimo Ayuntamiento (por cierto, ¿saben que este título lo usan todos los municipios pero sólo lo tienen concedido 12 Ayuntamientos de España, entre ellos Granada?) de ornar la Plaza del Carmen, lleva a plantearse una nueva distribución urbanística del paso de las Hermandades por un recorrido oficial.

Una gran fuente en el centro de la Plaza del Cabildo, obligará de todas todas a no hacer factible el tránsito de los Pasos por ella. Con lo cual, a mi juicio, perdemos el discurrir frente al Edificio que representa el poder civil en Granada, la casa de todos y que tiene más de simbólico que de efectivo. Pero no podemos olvidar, que las Hermandades buscaron siempre la implicación de todos los estamentos en su andadura. Y que el Ayuntamiento sea marco de nuestras Estaciones de Penitencia, otorga un carácter a las mismas. Hacemos partícipes a las Instituciones de la Fiesta (sacra, pero fiesta al fin y al cabo) por excelencia y sin parangón de Granada. Mas no será posible, y de nuevo a mi juicio, ganamos al perder la Calle Navas, que roba más que da, con ese ambiente tabernero rayano en lo maleducado que en estos tiempos ha terminado por convertirse. Sé que no por culpa de los que regentan estos negocios hosteleros, pero me gustaría que fuesen partícipes de una Hermandad de las llamadas de negro cuando atraviesa la Calle Navas. Aunque bien mirado, si es más notorio en las que elegimos el silencio como modo procesional, el ambientes es insano para lo cofrade en cualesquiera de los casos.

Así, el recorrido idóneo será la Calle Ángel Ganivet, que no sólo por los edificios (en general) que la constituyen y acotan ofrece un mejor aspecto (una vez más, legado del mejor alcalde, don Antonio Gallego Burín), sino que ofrece la posibilidad de ampliar la capacidad de asistentes a palcos y sillas del recorrido oficial, demanda ampliamente alargada en el tiempo. Bien es cierto que luego, un curioso número de los que tienen su palco, suelen dejarlo vacío, que es harina de otro costal.

Si Ángel Ganivet otorgará mayor sabor y mejores infraestructuras a la Carrera Oficial, y para llegar a Pasiegas evidentemente es el camino menos malo la Calle Mesones (que diría el enormísimo Rafael Alcalá Valdivieso que “no sirve ni para comprar vaqueros”), nos resta por salvar un escollo que ha sido denunciado con vehemente energía en los últimos años ante quienes competiera.

Me refiero a la distribución de palcos en la Plaza de Pasiegas. Un laberinto nada alienado, un universo de entrantes y salientes que pareciera haber trazado Rompetechos y que desaprovecha el espacio y pone a prueba la pericia de ciertos capataces (cuyos nombres he borrado de mi memoria, no así sus capacidades de mando).

¿No sería más lógico trazar dos líneas perfectamente simétricas desde las jambas de la Puerta catedralicia de la Encarnación al acerado de Calle Marqués de Gerona y alienar la forma de palcos, a fin de sacar alguno más? O simplemente por dotar de una estética algo más ordenada a esta Segunda Tribuna Oficial. O si lo prefieren, para que algunos capataces no queden en entredicho. Y al fin, y cuya opción elijo, porque ganaría la cordura a la improvisación de quienes en su día definieron las estructuras de sostén de esta Tribuna, de esos palcos, ciertamente muy mejorables.

Tal vez 2011 nos sorprenda con un nuevo recorrido que satisfaga con mayor ímpetu a todos, solucione el verdadero problema de una Calle, la de las Navas, que es heredera de aquel embrollo que supuso la Plaza de Birrambla, otorgue más espacio (que de cubrirlo, supone más ingresos) y embellezca una de las Carreras Oficiales de entre las ciudades (y entrecomillo) “grandes en lo cofrade”, que sin duda es más parca, modesta y poco ornada. Que el debate, en términos no cofrades, será si la decisión municipal de la fuente en Carmen, es o no acertada. Y yo sostengo que no...

martes, 23 de febrero de 2010

Primeras Levantás

Ya he manifestado en varias ocasiones la repulsa hacia este tipo de actos que no he terminado de ver nunca, porque siempre me han parecido anacrónicos y fuera de lugar. No obstante, me cuentan costaleros que se iniciaron bajo nuestros pasos entre 1978 y 1982, que aquello obedecía a una necesidad que dio sus frutos, y me explico.

En una Semana Santa por entonces que era vivida por los mismos cofrades solo durante la Semana de Pasión; cuando no contábamos con costaleros (mucho menos hermanos) y para rizar el rizo, en los primeros compases de la creación de unas cuadrillas que vinieron a sustituir a profesionales que cobraban por efectuar su labor costalera, las primeras levantás significaron un intento por dignificar el estamento costalero, por darle un rango de oficialidad con este acto y una excusa para que se juntaran los que iban a compartir (obligatoriamente y no por gusto) muchas horas juntos bajo varios pasos a lo largo de una semana.

En estos tiempos, donde el costalero pulula durante todo un año por buena parte de la geografía andaluza, con varias “Glorias” que ocupan el tiempo huero de hermandades de penitencia, con foros, con chat dentro de los propios blogs, estos en un considerable número... ¿Hace falta juntarse para hacer cuadrilla, para hacer piña, para fomentar el sentimiento de unidad? Definitivamente no.

En estos tiempos, reitero, en los que el costalero se pasa todo un año disfrutando de su pasión y placer, que se reúne con ahínco en bares y tabernas, sea agosto o no, que organiza encuentros veraniegos (“Chiringuitazo” dixit) y dispone de herramientas capaces de mantenerlo en contacto hasta con costaleros de Teruel, si fuera necesario, el argumento propiciado de la unión se cae. Como el de otorgarle el rango de oficialidad y nutrir al estamento costalero de un preponderante papel, cuando somos testigos de la importancia, a veces desconsiderada, de la figura del costalero.

Así las cosas, me resulta de un absoluto anacronismo, un acto sin interés y sin justificación, organizar una Primera Levantá donde capataz, o Junta de Gobierno, reserva su cuantía de amiguismo para que ese día goce de un minuto de gloria quien sin duda, en la mayoría de las ocasiones, no aporta nada ni a cuadrilla ni al trabajo costalero. A eso, sumo el dotar de una importancia mayor a un grupo de cofrades que se organizan bajo la premisa del anonimato. ¿Se imaginan ustedes hacer un acto similar con otros colectivos cofrades?

¿Se imaginan la Primera puesta de capirote? Yo sí. Los doscientos nazarenos de la Hermandad (ja, ja, ja...) en el interior de la Iglesia. En ese momento, el cartón, desnudo, sin antifaz, levantado al unísono. Y todos, con su cartonera o macho en la cabeza, abrazándose jubilosos porque ha empezado el primero de los momentos mágicos, oficiales e instituidos, que marca el que será el día de la Estación de Penitencia; y al igual, la Primera colocación de la peina: ciento cincuenta mujeres (Madre de Dios, qué gracioso estoy hoy...) en los salones de la Casa de Hermandad, y al grito vehemente de la Camarera Mayor, acompañadas cada una por una asistente, se enfundan en recogido (vamos, el moño) en el carey falso de la peina, mientras por sus bellas mejillas andaluzas (algunas, que otras...) corre un reguero de lágrimas que abotarga el sentimiento contenido por tan emocionante momento.

Pues igual. Igual de ilusionante y de sinsentido es este acto. Un conjunto de hermanos, citados la mañana de un domingo (que no habrá días, digo yo), bajo un armazón de hierros y maderas, a la espera de interminables discursos, lucimientos de Hermanos Mayores, bendiciones sacerdotales, el protagonista del asunto enfundado en sus mejores galas, una cohorte de mujeres, novias y familiares con móviles última generación inmortalizando el tan emotivo e importante acto, y una levantá, para más “INRI”, que como pilla en frío, se hace mariquita, suavona y a pulso aliviao, mientras se desgañitan y rompen las palmas de las manos los asistentes, y a lo peor, hasta toca una Banda. Para mearse.

lunes, 22 de febrero de 2010

Pregones Oficiales

Fin de semana de pregones oficiales en la provincia. Tarde de sábado en Motril, con el cofrade, diácono y esperado sacerdote Javier Sabio Sánchez, y mañana de domingo y de pregón en Granada con el crítico, músico y cofrade José Antonio Lacárcel.

Javier enlazó un texto de hondo mensaje espiritual y reflexivo contenido cofrade que inició a los pies de la Virgen de la Cabeza Patrona de Motril y del Cristo de San Agustín de Granada. Buenos poemas de arranque y una declamación correcta, que se extendió a lo largo de casi cincuenta minutos, con una fusión entre su voz y la música de un trío de capilla.

Soberbio, sencillo e impactante escenario, con una dolorosa de Israel Cornejo a los pies de una cruz. Y los severos blandones del Templo Mayor a sus plantas. Pregón que evidentemente, se acercó mucho al concepto de homilía. Porque al cofrade, le venció su vocación, aunque no quepa duda, muy por encima del común de los pregones motrileños.

Y Granada y sus 90 minutos de texto. Verán, sé perfectamente que resumir la Semana Santa de Granada en un pregón es imposible. Si te encargan el pregón de una Hermandad (solo una, no un oficial, solo una hermandad) también cuesta en treinta minutos escasos, reducir todo el contenido histórico y devocional. Recuerdo que pregoné una vez un IV Centenario. Pues eso, ¿cómo resumir 400 años en 30 minutos? Y este es el comienzo de mi reflexión: ¿hace falta, realmente, que un pregón oficial se marche a duraciones habituales en los últimos años como esta de hora y media?

A los cuarenta minutos, o el texto y su declamación son buenos, o la gente queda invadida por ese aviso de aburrimiento, de desconexión, que se llama tos. No sé por qué, pero en cuanto uno se aburre, tose. Y producido el primer tosido, la garganta se resiente y la tos ya se exhala sin necesidad de estar aburrido. Es contagiosa, en serio. Muy contagiosa. Y tosen más, y más. Y al final, aquello parece la sala de espera de un consultorio, en pleno proceso vírico de la gripe.

¿No? Si un texto llano, nada innovador, sencillo, con resultados obvios, perfectamente adivinable desde antes de ser leído, dura 90 minutos, es para pedir la devolución a corrales. Para no volver. Y de hecho, algo tiene que hacerse mal, cuando en Motril, 120 personas acudieron a Pregón Oficial de 2010 y en Granada, hubo notorios huecos en el Teatro Isabel la Católica, seguro que con una asistencia en torno a las 500 personas. A lo mejor, nos estamos cansando de pregones. A lo mejor, la gente acude por compromiso y sin remedio. A lo mejor, buscamos otra cosa. A lo mejor, porque seas muy amigo mío, buena persona y entrado en años, no debes ser nombrado pregonero oficial. A lo mejor... Y como diría Selu: ¡o no!

viernes, 19 de febrero de 2010

Amargura

Que los cabildos son soberanos y las decisiones que emanan de ellos tres cuartos de lo mismo, no hace falta que lo diga yo hoy. Que mi opinión es simplemente la de un cofrade de Granada con excepcionales relaciones en esta Hermandad y que se siente atraído por la capacidad estética de la Virgen de la Amargura, igualmente.

Todo esto viene a colación de lo que hace unos días sucedía en el seno de la Hermandad de Santiago, que se disponía a dilucidar sobre si la Sagrada Imagen Mariana debiera llevar las manos originales de época, tal y como le hemos podido ver en otras ocasiones, o por el contrario, si en esta próxima Estación de Penitencia mantenía las que le ha acompañado estos 60 últimos años. Y la diferencia abrumadora de hermanos que se han decantado por las manos separadas, habla por sí sola.

Por ello, aquí acabaría esta entrada; pero me seduce poderosamente cómo se ha desenvuelto la misma. Primero, me resulta extraño que se vote para la Estación de Penitencia. ¿Quiere esto decir que en otro momento puede lucir sus auténticas y mejores manos la Dolorosa de Comendadoras? Por otro lado, ¿se le concede más importancia a la Estación de Penitencia que a los Solemnes Cultos y Besamanos del pasado 15 de septiembre donde fue expuesta con las manos juntas? ¿No es contradictorio que, sobre el paso, ante casi 80 cirios, sobre flor, elementos de orfebrería, de noche... la Virgen preserve la estética de estos últimos 60 años pero sin embargo en Capilla, mucho más visible, no?

Me da y espero no llevar razón, que esto obedece a algo más, que la Hermandad ha hecho una propuesta que a tenor de los comentarios oídos, ha rectificado y como en su día sin Cabildo alguno, decidió presentarnos a la Virgen con sus manos juntas, hace lo contrario. Veamos:

Corre la opinión de que esta Virgen, con manos juntas, cobra un carácter muy distinto, más solemne, sobrio, lacerante y que entronca más con el tipo de dolorosa de Hermandad de centro, de cola si quieren. No es un asunto baladí, no es ninguna tontería, y además, tiene fundadas razones. No hay más que ver lo bien que le quedaban, y el concepto distinto de dolor y seriedad que le aportaban. Si me apuran, un aire regio que choca visceralmente con el de carácter de barrio. A eso, sumen que su palio ha sido diseñado y se está ejecutando con un estilo diametralmente opuesto al corte juanmanuelino de una Hermandad que provenga del Realejo. O dicho de otra manera, que es un palio diferente al en boga por Victoria, Rosario o Misericordia (por citar el resto de palios del barrio) y más propio del que pudiera acompañar a hermandades como Rescate. Que eso, no está mal, pero que es una realidad tan clara como la leche de vaca.

Me dirán algunos que donde está eso escrito. Pues oiga, de la misma manera que no está escrito en ningún lado que a una boda se vaya con traje (y no con camisa, y me voy a callar) y ninguno osa replicar por ello. Ni tampoco está escrito en ningún lado que a un entierro no pueda ir uno de amarillo y verde, por decir algo, y sin embargo, solemos oscurecer por deferencia nuestro color de vestimenta. Pues igual.

No está escrito en ningún lado, pero un cornisón como remate, una bambalina más en la línea del palio dieciochesco, un bordado de rocalla y cardina y corbatas, no son de palio de barrio. Y es que desde que la definición estética de la Semana Santa se configurara definitivamente hacia la década de los cuarenta del pasado siglo, y en Sevilla, que inventó todo, absolutamente todo, decirle a lo negro blanco y al tocino lechuga, no tiene sentido. Si los creadores y exportadores modelo, de la artesanía y de los artesanos, han configurado un tipo concreto de concepto cofrade, no podemos adaptarlo a nuestro antojo. O mejor dicho, sí, pero aceptando lo que hacemos.

Me explico cual libro abierto: la Amargura tiene un palio severo en contradicción con el que le correspondería por su carácter de barrio (que por otro lado siempre ha tenido la Hermandad) y cuando se ha pretendido, con mucho acierto, que la Virgen luzca sus manos originales, donde cobra todo sentido la Imagen, donde se gana en calidad y donde se recupera una estampa estética nuestra, propia y más plausible, algunos han dicho jocosamente: pues váyanse olvidando de Campanilleros y de marchas de ese tipo, porque hemos creado un palio magnífico, bellísimo, cuidado, novedoso, pero que casa más en San Agustín, en Rescate, en Silencio, en Vía Crucis, que en el Realejo. Y cuando entonces algunos han dicho, pues sin Campanilleros, nada de nada, se ha terminado votando NO a las MANOS ORIGINALES.

Verán, el Palio de Amargura, creado por Mariano Sánchez y dibujado por Juan Díaz, tiene un sabor, empaque y originalidad únicos. Pero yo tampoco lo veo en esa Hermandad. Lo malo es cuando la música, o a lo peor, la dictadura de un grupo costalero, termina por definir la Hermandad, que ha apostado (nada más que ver sus estrenos de enseres como el Simpecado, manto de vistas...) por un estilo y un lenguaje que, repito, es opuesto al bordado, orfebrería y estética de barrio.

He de reconocer que me gusta todo lo que ha sacado la Hermandad, y añado que me gusta mucho más que el típico bordado de palio guerrillero, que el típico simpecado que no sabe uno si es rociero o no. Ahora, consideraba que este viraje rotundo de la estética de la Hermandad, era concienzudo. Como la presentación de la Amargura con sus manos originales, nada menos que como cierre de un Aniversario y como fasto de la Festividad de la Titular, ahí es nada. Pero, si lo que no quieren los hermanos es perder Campanilleros y el repertorio de “bimbasos” musicales o se dirige por caprichos costaleros, apaga y vámonos.

Y es que cuando ya habíamos creído en la victoria del buen gusto, de la razón sobre la pasión (Una Virgen tiene que salir a la calle como fue concebida, y no a cachitos, a retales) y de la coherencia patrimonial, se pone a llover. Aunque sea legítima la lluvia, y emane nada menos que de un Cabildo General.

jueves, 18 de febrero de 2010

Creatividad cofrade

No corren buenos tiempos para la originalidad del cofrade, y buena muestra de ello, es la absurda e ininteligible repetición de actos que cada Cuaresma trae nuestra ciudad. Tendremos tiempo de analizar a lo largo de estos días el género del pregón, pero parece que este goza de una paupérrimamente buena salud que lo viene asfixiando irremediablemente.

Hace unos días, la juventud cofrade del barrio del Zaidín convocaba a su 1er Pregón de la Juventud zaidinera. Convendría explicar que el barrio cuenta con un activo, prolífico e incansable Grupo Joven (sin desmerecer ningún otro) en el seno de la Hermandad de Resurrección y Triunfo, de una envidiable capacidad de generar actos y ocupar a sus integrantes. Pero la convocatoria me parece un tanto fuera de lugar.

Con casi 30 años de antigüedad cuenta el Pregón de la Juventud de Granada, que ideó, organizó y sigue convocando la hermandad que junto a la Entrada en Jerusalén, más le corresponde sin dudas: la Cañilla. Pregón que a lo sumo, ha pronunciado algún chaval de no más de 17 años. Resulta raro que un pregón pensado para asegurar una cantera de oradores, tal vez para conceder una importancia pasajera a un joven, en el otro lado del río, lo pronuncie un cofrade que lleva muchos años demostrando su buen hacer en el seno de Salesianos y que supera los veinte. Que dicho sea de paso, tengo un excelente concepto de Sergio Rosillo, pero al igual que yo di un Pregón de la Juventud con 13 años, la edad de darlo, me pareció incongruente encontrarme al bueno de Sergio en estas lides, toda vez que ya sabe lo que es encaramarse a "atriles adultos".

Pero la reflexión no es otra que la falta de capacidad, de ingenio, de seducción, que está pululando por nuestra Semana Santa. No entiendo como en una ciudad donde se inventó y se pronunció el primer Pregón del Costalero del mundo, con 31 ediciones a sus espaldas, exista el Pregón del Costalero del Zaidín, el de los costaleros de la Hermandad de los Gitanos, el de los costaleros de la Hermandad del Huerto, el de los costaleros de la Comunidad de Propietarios del Serrallo, el de...

Cuatro pregones del costalero, dos de la Juventud. Lo siguiente, ¿qué será? Porque cada barrio saca su Cartel, y además, cada Hermandad que ya asistió a la presentación del Cartel de su Barrio, presenta a su vez el suyo. Sin duda, lo siguiente, será la Presentación del Cartel del cuerpo de camareras de determinada Cofradía. O a lo mejor, en vez de hacer una única 1ª Levantá (que esa es otra), haremos la de la cuarta trabajadera, y los cinco (o siete o nueve) de ese palo concreto, se juntarán en la Casa de Hermandad con dos bombonas de butano atravesadas, su trabajadera, eso sí, asida a los metálicos y anaranjados elementos, y tendrán su momento de gloria retratada por los pocos medios que en tareas cofrades nos quedan.

Que a propósito de medios y de naranjas, lo del Cartel que acaba de editar uno de ellos, poco menos que merecería denuncia ante la Fundación Toulouse-Lautrec... ¿Un cartel con el que una emisora pretende anunciar la Semana Santa, que recoge unos enseres en la vitrina de una Casa de Hermandad? Para el año que viene, propongo que saquen las manos (sólo las manos) del florista que pone el calvario del Cristo de la Misericorida, o que hagan una fotografía de estudio de la correa que llevará como capataz, por ejemplo, Agustín Ortega delante del Señor de la Amargura (que cito a mi hermano Agustín por su clarividente buen gusto), reposando sobre un lecho de 22 fajas ortopédicas (tantas como años cumplirían) de los costaleros de la cuadrilla de Regina Mundi, por decir.

Y como de creatividad va la entrada, lo de Regina Mundi sí que ha sido creativo; tanto que ni el creativo en cuestión está convencido.

Malicio que la intención de Hermandades y Barrios por tener sus propios pregones de costaleros y carteles, y pregones de juventud y reiterar una y mil veces actos que se celebran desde antaño, obedece a un impulso protagonista, a una reclamación de una identidad distinta que no es tal, en una ciudad donde ese concepto está de más. Luego, algún capataz se le ocurre arengar a los suyos al grito de: "¡vámonos pal barrio que aquí no pintamos nada!" Y a veces no le falta razón, que nadie llama a nadie, ¿estamos?

Al conjunto de Grupos Jóvenes Zaidineros les animaría a editar una concienzuda publicación (o una buena página web, o unas jornadas culturales bianuales, o un ciclo de conferencias, o una exposición itinerante por las sedes del barrio...) que seguro resulta más interesante que un pregón más, para colmo, reiteración de al menos dos que ya existen (el primitivo y único de la Juventud y el del Barrio); como a los costaleros gitanos, comendadores, zaidineros... a escuchar el Pregón de pregones, el del Costalero, el de siempre, por donde han pasado los más acreditados cofrades en esto de los atriles, al punto de convertirlo en el de toda Granada (punto uno) y en el de más prestigio (visto el Oficial).

Hay mucho por hacer, muchísimo. Faltos como estamos de buenas ideas, de nuevas propuestas como la que hace 7 años nació en el Huerto con las impecables y enriquecedoras Jornadas de Cultura, convocar a un pregón me parece una salida fácil sin sentido. Que cada año tengamos más de 40 convocatorias a declamaciones lírico-poéticas termina siendo contraproducente para el género pregonero. Recuerdo aún el tiempo que mantuve una relación con una valenciana, que a duras penas distinguía un palio de una caja de tomates. Me acompañó dispuesta a estrenarse en estas lides, a un pregón que hube de cubrir para una radio. Cuando terminó este, que estuvo en la línea de los pregones que solemos oír en Granada (malo de solemnidad), empezó el fin de lo nuestro. Ahora ella está con un carnavalero y yo sigo oyendo malos pregones... ¡Cachis! No sabe uno escoger...