Visitas

viernes, 3 de diciembre de 2010

Violencia de género


Las leyes pueden ser injustas; es más, no pueden sino que son discriminatorias. El gobierno actual se ha jactado de propugnan leyes que son conocidas como “de discriminación positiva”. Como si yo ahora resalto en esta Alacena que todo socialista es más tonto que otro humano que no lo sea. Y me quedo tan pancho y me acojo a un principio de discriminación positiva.

Para muchos, desde 2004 vivimos el periodo del “feminazismo”. Estamos ante una “coñocracia”. Así de descarnado. Porque no me digan a mí si no es gracioso crear un Ministerio de Igualdad que con su destitución los propios fundadores han reconocido ante toda la sociedad española que no servía para nada, y que ha gastado unas cantidades desorbitadas para que sigan muriendo mujeres a manos de los hombres. Pero he aquí el talón de Aquiles de todo esto. ¿Sabían ustedes que en el año 2007 el Ministerio de Interior prohíbe que se den a conocer los casos de violencia de una mujer contra un hombre? ¿Sabían ustedes que esos datos no salen a la luz pública mediante una inteligente maniobra de maquillado de cifras? Si lo desconocían, me imagino que su indignación habrá alcanzado las mismas cotas que en mi caso. Y es que como algunos bautizaran, hemos pasado de la democracia a la coñocracia en dos segundos.

Maldigo ya no al que levante la mano contra una mujer, sino contra cualquier humano. En mis 30 años no me he visto nunca en la necesidad de entrar en una pelea y jamás hube de levantar mano alguna. Prefiero herir con la palabra, donde en esta Nación, es por norma, chabacana y cateta. Ahí hago daño, como he podido comprobar. Pero no tengo la culpa de medirme a estultos. Ahora bien, como decía, no soy dado a la lesión y jamás he producido maltrato ni físico ni psicológico a pareja alguna. Yo sí he estado al borde del colapso, pero eso es otro tema.

Deploro la violencia. Me repugna la gratuidad lesiva de algunas tertulias televisivas y me parece inconcebible la actitud de algunos jugadores de fútbol a los que admiro y llevan camiseta blanca (a buen entendedor…) No soy santo pero procuro meter la pata lo menos posible; al menos en estas lides. Y ni en los centros educativos ni en otras parcelas de mi vida infantil o adolescente, tuvieron jamás que llamar a casa sorprendidos por mi actitud o comportamiento.

Pero esto raya en lo absurdo y se convierte en una ley fascista e impositiva que choca de frente contra los derechos de una parte de la sociedad que nos llamamos hombres; he sido testigo de cómo un familiar mío se metió en líos por no gustarle una chavalita. Esta, iracunda y perversa, lo denunció por un supuesto acoso sexual. Bastó el resto para que el familiar en cuestión pasara cerca de un año que para él se queda. Su delito, no complacer a una desalmada que sabe que la ley la favorece, mienta o diga la verdad.

Estamos indefensos. Que haya una ley discriminatoria en un país que presume de sus libertades, es de locos. Que haya una norma ministerial que esconda los datos de la mitad de las agresiones “de género”, en una nación seria, significaría que el artífice de esta chaladura andaría ya entre rejas; o rebajado de prebendas y sueldos e inhabilitado para la función pública de por vida.

Los datos para contrastar, están hasta 2006; desde entonces acá, no podemos dar con los mismos. Son los que siguen: 77 muertas y 49 muertos en 2002; 84 muertas y 49 muertos en 2003; 79 muertas y 31 muertos en 2004; 71 muertas y 56 muertos en 2005; y 78 muertas y 37 muertos en 2006. ¿Por qué no se sabe nada de estas 192 muertes por violencia del género femenino en cinco años? Son 389 frente a 192… Aquí los datos no son sólo las muertes producidas por parejas, sino las que afectan al entorno familiar. Es casi el doble de un lado frente al otro… Pero la cifra de 192 muertes de hombres, me espeluzna la mitad que la de mujeres, justo porque es la mitad. Nada más que por eso. Y aquí quería yo llegar: ¿y las medidas, campañas, destinos económicos, ayudas, garantías, protecciones, sensibilizaciones sociales y todo eso hacia el maltrato y la violencia de la mujer frente al hombre?

No sé qué rédito puede sacar un político falseando la verdad, y mucho menos, legislando y gobernando sólo para la mitad de la población y no para todos. Sólo para la mujer, cara a la galería, y no para el hombre y la mujer, para cuantos hacemos la sociedad española. Esto es bochornoso, una muestra infame de la mal entendida progresía. Una vez más así nos la gastan y se la gastan los socialistas. Y yo, como persona que jamás pegó a otra y como hombre, me siento ninguneado. Porque sepan ustedes, que cuando se tensa un muelle, este tenderá con idéntica violencia a recuperar su posición origina. Y los coñocráticos, los feminazis estos, nos están tensando en demasía a los pocos hombres que quedamos, los que siempre nos vestimos por los pies y nos están hartando con tanta chorrada, mientras cinco millones de españoles siguen en paro y los esfuerzos comecocos de “Educación para la ciudadanía” no producen progreso alguno.

No hay comentarios: