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jueves, 30 de diciembre de 2010

Año Viejo

Por más que quiera no puedo hacer balance porque me niego en rotundo a concederle espacio alguno en esta Alacena al pesimismo. Cierto que atravesamos una de las circunstancias sociales más duras que conocía España desde hace más de 50 años, pero apelo a la capacidad de mi pueblo, del Norte al Sur, para reponerse como en tantas otras ocasiones la historia demuestra que es capaz esta Nación.

Si una es de cal, la otra es de arena. Lo político y económico es absolutamente deplorable, pero lo cofrade para Granada, sigue arrojando motivos para la confianza, para el crecimiento y el progreso, aunque con la influencia monetaria de por medio, tal vez no con los bríos de años pasados. Pero sin decaimiento alguno; y ello a pesar de las voces negativas y proféticas que anunciaron menos nazarenos, menos cofrades, menos apoyos y drástica disminución del empuje de un puñado de locos.

Lo carnavalero es harina de otro costal. Yo reconozco tener la mollera dura, y que soy difícil de convencer. Pero creo que poseo argumentos sólidos para sobreentender que esto fue y es un concurso de letras, y que desde hace una década, las mejores las trae siempre Juan Carlos Aragón. ¿Serán “Los Príncipes” y será 2011 cuando podamos romper la racha politizada del Concurso coplero?

Y al fin, lo deportivo. Loas a España. Triunfos inconmesurables en muchas disciplinas, aplastante dominio en tenis, motociclismo, regreso y casi recuperación automovilística, la caricia del Fútbol a un Mundial, pero, y pero, y pero, para mí, hasta llorar de emoción, la salida de las cloacas del fútbol nacional y el regreso a lo que como merece su historia, trayectoria, su ciudad y su afición, fue el ascenso del Granada Club de Fútbol, que enfrenta 2011 con unos resultados extraordinarios y un juego vistoso y convincente.

Deseos, muchos… Personales sólo que la salud siga residiendo en casa. Lo demás, se verá. Esto se acaba, aunque no suponga nada acostarse el 31 de diciembre y amanecer el 1 de enero. El estreno de año es una continuación natural a menos que haya empeños rectos y firmes, propósitos serios que procuren esos auspiciados cambios. Sí que los deseo para Granada, para España, para los míos. Ahora bien, siento ejercer de adivino y decirles que 2011 pinta de manera muy parecida al viejo que se nos va. Y algunos derrotistas, eso sí, solventes en materia económica, lo pintan peor. Como el castizo, “Virgencita, que me quede como estoy”.

1 comentario:

Canijo dijo...

Ains las noches de bohemia, aún así, el puerto también trajo buenas cositas