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martes, 2 de noviembre de 2010

Reina Sofía

Nos hemos acostumbrado a hablar muy bien de Su Majestad, y puede ser que a veces no caigamos en la cuenta de la trascendental labor que cumplió y cumple la Reina de España, en el seno de su Real Familia, y sin duda como una conspicua ciudadana española, amante de las artes, protectora cultural y de una educación tan sumamente cuidada y refinada que asustaría a toda una concentración ministerial.

Nadie olvide que en efecto, el acertado papel de la monarquía descansa en que sus miembros, son enseñados para el Gobierno y el prudente ejercicio (público y oficial) del mismo, desde la cuna. En Su Majestad la Reina se cumple a la perfección. Por sus venas corre la sangre (en su caso debe ser de un azul inmenso, válgame la prosapia) de las casas reales de Rusia y Dinamarca, de Prusia y Hannover, del Reino Unido y de Grecia. Su familia es una de las más antiguas de Europa, su cultura vasta, su preparación concienzuda, su capacidad de raciocinio, inigualable.

Nuestra Reina manifiesta valores que han venido a hacer mejor la dinastía de los Borbón. Su hijo, a poco que experimente la espontaneidad y cercanía de su padre, y los valores de su madre, será un gran rey. A pesar de la rémora inmensa que supone suceder al que tiene visos de convertirse en uno de los monarcas más aplaudidos de la historia de España. Pero ojo, si don Juan Carlos será así recordado por la más creíble labor histórica, su mujer, nuestra Reina, también.

Me he puesto a repasar las reinas españolas desde Isabel I, la Católica, la inigualable monarca. Tras ella, reinas enfermas como Juana de Castilla, frívolas como Isabel de Portugal, decididamente decorativas como la sucesión de Habsburgo, Borbón o Parma de los “Felipes Austríacos” o del primero de los Borbones. Así hasta llegar a Bárbara de Braganza (consorte de Fernando VI), que sería salvando las distancias, la reina cultural y que realmente sumó a España, a la manera de doña Sofía.

De triste recuerdo, la Farnesio, la de Felipe V, que a punto estuvo de acabar con esta nación. Si ella, o Fernando VII no lo consiguieron, tranquilos, a pesar de Zapatero, saldremos adelante. También valoro a doña Victoria Eugenia de Battenberg, la abuela del rey. Pero su valoración es cuasi pueril. La oposición franquista de izquierdas la aplaudió precisamente por opositora a Franco, y el antifranquismo de corte conservador, por ser reina. Tal vez cuente que se separó de su marido y una vez fuera de España, al margen de todo, dejó bien claro qué fue y qué hizo el rey. Y los dramas de las mujeres despechadas gustan.

María de las Mercedes es inmortal por su belleza y su muerte tan prematura. El cancionero, Carmen Sevilla y el ambiente edulcorado y bobalicón del momento hicieron el resto. Su gran labor, dejar viudo a don Alfonso XII.

Y así, desde los Trastámara a los Austria, terminando en los borbones, tras 536 años de recorrido histórico, no nos queda otra que reconocer que doña Sofía de Grecia, la Reina Sofía, es, junto a Isabel la Católica y Bárbara de Braganza, una de las tres mejores reinas de la historia de España (diría que la segunda, tras la de Castilla) y sin lugar a dudas, artífice destacada de la buena imagen de la corona y el buen tino desarrollado en muchas ocasiones por el Jefe de Estado. Su legado seguro que permanece intacto y recordado, en el hoy Príncipe de Asturias. Su labor no puede pasar desapercibido ni el trabajo plausible en pos de España. Por eso, hoy que cumple 72 años, Majestad, felicidades… Pero sobre todo, GRACIAS.

1 comentario:

J. Carlos Medina dijo...

Obviamente no he sido coetáneo de las reinas que por esta España han ido dejando su muesca en la historia pero en cualquier caso me alegro de que me toque en suerte a su Majestad la Reina Doña Sofía. Ciertamente toda una señora, una dama, una mujer culta y digna de ser recordada como una de las grandes de España. Esta dejando el listón tan alto que dudo mucho que alguien pueda arrebatarle el lugar que día a día está labrándose en la historia de este país. Me sumo a tus felicitaciones y a tu agradecimiento. Felicidades y gracias Majestad.