Visitas

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La Inquisición


Nos cuesta digerir a los católicos una de las herramientas más iracundas de nuestra fe. En España, los tribunales inquisitoriales más allá de defender los credos de la Iglesia, actuaron en pos del poder que los nutrió y que cobraron sus favores ampliamente. Algunos casos no dejan de sorprender; la mayoría de los procesos, enerva. La Inquisición española (porque hay que distinguir entre la española y la que hubo en España) nace en 1478 por voluntad de los Reyes Católicos. Las Cortes de Cádiz la suprimen en 1808; el rey Fernando VII la recupera a su regreso en 1814, y fue definitivamente extirpada de nuestra sociedad en 1834. 350 años por tanto de horrores y de vergüenzas para la fe.

Corren leyendas de todo tipo. La que últimamente se está extendiendo, por culpa de una de las peores películas que hayamos podido ver en los últimos tiempos, “El Greco”, viene a recalcar que el genial pintor nacido en Creta sufrió en sus propias carnes la experiencia del Tribunal, al parecer, porque pintaba unas descomunales alas en sus ángeles que no se atenían a las reglas dictadas por la Iglesia. Sepan ustedes que es rotundamente falso. El Greco tuvo como mecenas al Cardenal Niño de Guevara, que fuera arzobispo de Sevilla y máximo valedor de la Inquisición durante años. De este pinta un retrato. Y además, en este tema no se había pronunciado Trento, que a partir de 1570 fija los criterios estéticos del arte religioso contrarreformista. De modo que no crean todos los bulos que corren por Internet.

Quien sí estuvo próximo a sufrir tales tratos fue Goya. La primera de las consecuencias de la persecución religiosa le vendrá dada al descubrirse sus célebres “Majas”, por encargo de Godoy. Cuando el Motín popular asalta el palacio del valido, y se descubre este conjunto, horroriza que un autor haya sido capaz de representar la desnudez femenina de manera tan directa. Es el primer desnudo en el que el modelo no encarna la divinidad antigua, sino que retrata per se un cuerpo femenino por el mero placer de su contemplación. Pero Goya además tiene sus más y sus menos con la familia Real. A María Luisa de Parma no le hace gracia que el pintor de cámara sea tan “evidente” con su físico, y no finja la falta de dentadura de la reina. A eso contribuyen su carpeta de grabados: “Los caprichos” son vistos amorales, tenebrosos y lesivos. La tirada de 46, son adquiridos nada menos que por el mismo rey ahorrando así cualquier tipo de problema con la Inquisición al que sin duda es el más grande de los pintores españoles (con permiso de Velázquez) y el más adelantado de los artistas que ha dado este mundo.

La lista de personajes famosos que la Inquisición persiguió asusta. Entre ellos, nada menos que Fray Luís de León, que fue encarcelado durante cuatro años por haber cometido el sacrílego error de traducir al castellano el Cantar de los Cantares. ¡Increíble!

Pero la buena de Santa Teresa de Ávila va a tener que rendir cuentas ante el Tribunal en 1575; y después de un nada grato proceso, sale absuelta. El motivo de su persecución, unas calumnias de una monja de su comunidad que sale del Convento. Y tener obras prohibidas en su biblioteca: obras de personas tan “malas” (nótese el concepto irónico) como Fray Luís de Granada, del que se destruyeron algunos escritos.

Hoy, siguiendo ese lexema no patentado que viene a decir que la historia es cíclica, la Iglesia, primero perseguida, luego persecutora, ha vuelto a ser incendiada. La clase política de este país no está de acuerdo. Abomina las palabras de Su Santidad y las toma como propias de un orate. La verdad duele. Los católicos por el contrario hemos aprendido que sólo reconociendo nuestros fallos podemos no volver a reproducirlos. Y si pedimos y pediremos perdón por este periodo negro y condenable de la historia de la Inquisición española, también conviene recordar que hay otro dicho popular que dice: “todas las modas vuelven”. Ah, qué bueno es estar precavido…

3 comentarios:

monaguillo dijo...

Pues si volviera, cuidaito con lo que se dice bajo el dintel de Santo Domingo... jajajajja

EL ESPERANZO dijo...

Querido amigo: te remito unas breves lineas para darte la enhorabuena, una vez más, por tu fantástico blog. Me parece, de largo, uno de los más interesantes y libres que se pueden visitar en los tiempos que corren.
Gracias y un abrazo.

J. Carlos Medina dijo...

Obviamente la inquisición fue la etapa más oscura de nuestra religión pero sin que sirva de consuelo yo me pregunto: ¿Y qué actividad humana, en cualquiera de sus vertientes, por muy loable que sea, no la ha tenido o la tiene? Denostar todo aquello que en esencia es bueno pero por culpa del hombre se convierte en una buena "herramienta" mal utilizada solo nos debe llevar a la reflexión pero el anti-todo lo que tenga que ver con la religión católica es tan perjudicial como esta etapa oscura que aquí bien detallas.