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viernes, 8 de octubre de 2010

Sergio Ramos

Nadie a estas alturas niega la cooficialidad de lenguas en España y el derecho, e incluso el deber de los que dominen una lengua tan vernácula como la española, a usarla y a sentirse identificados con ella. Cuántas veces no he dicho en voz alta que me gustaría conocer otra lengua y expresarme en ella con soltura. Pero lo que sucedía el jueves pasado, 7 de septiembre, era de risa.

En medio de una rueda de prensa, con dos jugadores de la Selección Española, catalán y andaluz, al defensa catalán le hace una pregunta un redactor de la cadena pública (y autonómica) catalana TV3 en castellano, para pedirle si podía contestar en catalán. Al término de la respuesta, Sergio Ramos, el jugador andaluz, tira de ironía, de ingenio sevillano, y apostilla que también puede ahora responder en andaluz…

No ha sentado bien en Cataluña; no le ha sentado bien a la prensa deportiva catalana. Algunos creen que Sergio Ramos se sobrepasó, que no demostró ningún respeto hacia la lengua catalana. No lo vemos muchos (pero muchos) así.

La cooficialidad de lenguas no quiere decir más que euskera, gallego, catalán o español (lo del valenciano parece esperar aún) tiene el mismo rango, la misma preeminencia. Lo que también está claro es que si los protagonistas en ese instante son dos jugadores, de los cuales uno no entiende el catalán pero los dos dominan el español, y ante muchos medios de comunicación, donde todos entienden el español y no todos el catalán, no se haga uso de una falta de educación supina. Que se responda en catalán priva a muchos de saber qué ha querido decir Piqué, el defensa que atendía el ruego del redactor de la cadena televisiva autonómica y pública catalana. La misma que pagan castellanoparlantes y catalanoparlantes. La misma que en Cataluña entienden todos pero seguro entienden en mayor número los castellanosparlantes. Y además, hacerlo en Salamanca, en medio de un evento deportivo concitado por la Selección Española y con el protagonismo de los amantes del deporte futbolístico que, de eso no hay dudas, mayoritariamente son españoles.

Sergio Ramos reclama el fin de la imbecilidad, que no se esté intentando arañar de manera chauvinista un filocatalanismo día sí y día también. Que exista un respeto. Que la lengua que es la cuarta más hablada del mundo, la segunda que más se usa en el mundo de las transacciones comerciales y la que más crecimiento y reconocimiento literario está obteniendo (y el último Nobel lo refrenda) no tenga que quedar siempre a los pies de los caballos por mor a una defensa del catalán.

Aquí no se pretende ser irrespetuoso con el catalán. Todo lo contrario. El intento de grabar una respuesta en catalán del jugador Piqué para la televisión autonómica citada, no es otro que seguir las directrices que los políticos marcan. Fuera todo lo que huela a español. Y con esa actitud, tiran por tierra tantos años de lucha y reclamación de catalanes con dos dedos de luces que nos advirtieron a los demás, que durante cuarenta años, hablar catalán fue delito y se “premiaba” con cárcel. Hoy, a tenor de las disposiciones legales (que no legítimas) de la Generalidad de Cataluña, hablar español en tierras catalanas es delito; o conlleva sanción a los comercios que rotulen en la lengua de Cervantes, verbi gratia.

Sergio Ramos se disculpaba después… No veo lesión alguna en sus palabras, en su ironía. Quizás un deportista de élite como él nos ha hecho replantearnos las muchas sandeces que vemos a diario entre la clase dirigente de esta Nación, donde está incluida Cataluña. Es algo parecido a las traducciones en la Cámara Alta. Que haya que pagar intérpretes y acudir a un gasto extraordinario en tiempos difíciles como estos, porque todos nos entendemos en un mismo idioma pero de golpe y porrazo vamos a dejar de comprender qué dicen algunas “señorías”, tiene cuando menos su gracia.

Sergio Ramos ha sido inteligente, sin pretenderlo quizás. Ha dicho lo que pensamos decenas de millones de españoles, una cifra que supera la fobia a lo español que alimentan con decisiones cuestionables desde Cataluña, algunos políticos. Ha venido a dejar claro que si todos podemos hablar en una lengua que nos permite una comunicación fluida, es insulso, estulto y un verdadero dislate embarrar un acontecimiento deportivo con requerimientos como este: ¿puede contestar en catalán?

Y cuando Piqué, a renglón seguido de su respuesta, preguntaba con exquisita educación si repetía lo mismo en español, al jugador andaluz le salió esa fina ironía que le viene de cuna (y de Camas) y espetó aquello que están tergiversando algunas televisiones castellanoparlantes (Cuatro, sin ir más lejos) por intereses que ahora no vienen al caso, en el disfraz progresista que no terminamos de entender, y la prensa catalana. Algo así como: “¿por qué no te responde en gallego? ¿Por qué no en euskera? ¿Los que dominen el bable, se habrán enterado? ¿Hay en la sala algún periodista sueco? Que cuando una lengua es hablada por más de quinientos millones de ciudadanos del mundo, es la segunda de Europa, cuarta del mundo y tan cooficial como la catalana y entendible por todos, no como la catalana, rizar el rizo y subrayar un catalanismo que en ese instante, no venía al caso, es de estultos… Por no decir gilipollas.

Y ojo, no busquen una mala relación entre Sergio Ramos y Piqué. Pregúntense si no les pareció una falta de respeto, un mucho de mala educación, sugerir que se hablara ante uno de los que daban la cara en la rueda de prensa, una lengua que desconoce y no entiende. No hay más. Sergio es un gran jugador de fútbol; y sin licenciaturas en Ciencias Políticas ni un máster en legislación, sin cursos de perfeccionamiento lingüístico ni gavinas de cocheros, ha dicho lo que pensamos muchos… Porque hemos pasado de ningunear el catalán, a que para restañarlo, permitamos que se pise el español. Y eso no es lo que la ley ni la cordura, dice.

5 comentarios:

J. Carlos Medina dijo...

¿Sabes cuánto tiene presupuestado, el senado, gastarse en el 2011 para traducciones y trascripciones de documentos a los distintos idiomas?
Nada más y nada menos que 350.000 €.

La imbecilidad es inversamente proporcional al sentido pragmático de algunos de nuestros políticos. En este caso, honestamente, el PP se salva.

costalero gruñón dijo...

la verdad es de una falta de respeto descomunal, es algo que si no lo vemos no lo creemos, pero es así...de puertas hacia fuera de Cataluña todo lo español apesta, y todo lo andaluz revienta, a lo mejor es porque, gracias a los andaluces, ellos tienen Cataluña. Como diría el sabio carnaval de Cádiz: "Serrat no le quita ni un sólo clavo a su nazareno, si Machado no pone la escalerita para subir".

Un abrazo David

EL ESPERANZO dijo...

Convendrás conmigo en que la culpa la tiene la Real Academia de la Lengua, que es una intransigente y no evoluciona... El castellano es una lengua muerta que sólo usan los derechistas como Vargas Llosa. No como la LLingua Catalana, en permanente modernización.
La solución estriba en que términos locales como "nipollaabe" y "pollaenvinagre" se vayan incorporando al diccionario hasta hacer del castellano una lengua viva....

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Manuel, que no había cohones (mira, otro término para actualizar y dinamizar el castellano u/o español) de publicar este comentario. Se había agarrado más que un mejillón en el Pantalán de Motril...

Mil disculpas. Y no, no lleváis ninguno de los tres razón... Sois unos fachas de mil pares de narices. ¡Qué os costará entender el catalán! Claro, como vuestro idioma lo hablan más de 500 millones de habitantes en el mundo y el catalán ni 5 millones, en una concentración de españoles, todos tienen que hablar español aunque lo sepan... ¡Intransigentes, que es lo que sois! Aprended de mí, que ya estoy estudiando lenguas de futuro, como el bable, el motrileño (algún día conquistará las Academias) y el saidinero, aeh...

Anónimo dijo...

Yo soy española, y además, catalana. No entiendo a qué es debida tanta exageración; ¿de verdad creéis que todos los catalanes despreciamos el castellano? Yo me siento catalana y española por igual, tal y como se siente un gaditano o un extremeño. Hablo ambos idiomas fluidamente y entiendo a la perfección la postura de la televisión catalana TV3. El reportero preguntó si podía contestar en la lengua principal de esta cadena; si el jugador la conoce, ¿por qué no contestar en la lengua que le pide? Como si le pide que hable en holandés, si Piqué sabe holandés contestará en ese idioma, ¿o no? Creo que le habéis dado demasiada importancia a una memez.

Y el comentario de Sergio Ramos yo lo encuentro divertido. Entiendo que no esté de acuerdo con que Gerard conteste en un idioma que no entiende, pero si su "amigo" ha preguntado expresamente si quieren que ahora conteste en castellano... ¿es necesario el comentario? Creo que no, pero ya lo he dicho: tanto Sergio como su comentario me parecen divertidos.