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jueves, 7 de octubre de 2010

Nacionalismos


Según Will Kymlicka, politólogo y profesor de la Universidad de Queen en Canadá, "todos los grupos nacionales son extremadamente partidarios de reivindicar y, siempre que sea posible, construir un sistema de protecciones externas (de las que la más desarrollada es el Estado-nación) que garantice su existencia y su identidad específica frente a las posibles influencias debilitadoras de la misma procedentes de las sociedades con las que se relacionan o en las que están necesariamente englobadas. Sin embargo, estos mismos grupos nacionales no suelen ser tan sensibles ante la existencia en su seno de pertenencias o identidades distintas de la nacional hegemónica, pero igualmente necesitadas de reconocimiento. Frente a la demanda de protecciones externas que estos subgrupos realizan, la respuesta del grupo nacional dominante suele ser la imposición de restricciones internas en nombre de la solidaridad grupal".

La reflexión no se hace esperar. ¿Quién no tiene un nacionalista dentro? Yo propongo otra: el nacionalismo es tal cuando se convierte en excluyente, cuando aprovecha su natural interés por reclamar unas señas propias de identidad para acabar con otras que no están llamadas a pugnar entre sí, antes bien, a coexistir. Esto sucede hoy en España. El nacionalismo español ha existido y existe. Pero como todo en la vida, se puede pesar su buena o mala conducta en relación a otros nacionalismos dentro del marco español. Que dicho de otra manera es como plantearle a uno cuánto de bueno es: comparado con la Madre Teresa de Calcuta, o con el violador del Ensanche. Así, el nacionalismo español saldría bien parado.

En diciembre de 2007, el jugador de fútbol, hoy en el Valencia, Aduriz, firmó un comunicado para jugar con la selección del País Vasco bajo el nombre de "Euskal Herria". Casi tres años después, recibe la llamada de Del Bosque y el delantero del Valencia no ha dudado en enfundarse la camiseta de la selección nacional de España.

Por otro lado, ya estamos conociendo que al igual que ocurrió en el Reino Unido, distintos grupos están llamando a un boicot al Papa durante su próxima visita a nuestro país. Los boicoteadores de Barcelona se declaran católicos. Promueve la “hazana” Església Plural, un grupo progesista catalán formado sobre todo por laicos y que tiene cierta influencia en el pontificado del Cardenal Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona.

El nacionalismo es trasnochado. El españolismo supera esos conceptos de reclusión en grupúsculos porque está inmerso en un marco de adecuación y de construcción de algo conocido como Europa, que en clave de “Unión”, ha creado cientos de miles de puestos de trabajo en España (País Vasco, Galicia, Cataluña o Baleares incluido) y nos ha dejado una suerte de lotería en forma de cientos de millones de euros. Los movimientos regionalistas elevados a la reivindicación de instituirse como entidad nacional dentro de España, carecen de fundamento. Más aún cuando se han convertido en represores y niegan la posibilidad de coexistencia de lo español y lo nacionalista. Cataluña, en claro y flagrante ejemplo de imposición, es un ejemplo. En un mundo cada vez más interdependiente entre sí, más globalizado e interrelacionado, la construcción de microcosmos de este tipo huele más a herencia decimonónica que a sociedad del siglo XXI. Más en un país como el nuestro, donde no hay restricción ni privación alguna al uso de costumbres, lengua, muestras de señas de identidad, uso de colores e insignias… Y que deja que lo español sea pisado por lo que no lo es. Vivimos en un raro lugar. Tan raro, que un jugador de fútbol es capaz de comulgar con ruedas de molino si le llama la Campeona Mundial, o donde un Cardenal, un Príncipe de la Iglesia, juega a político en vez de preocuparse por las cuestiones de fe que le corresponden…

7 comentarios:

J. Carlos Medina dijo...

No sé si será una visión demasiado pesimista o el augurio de una futura realidad.
La cuestión es que el independentismo esgrimido por los nacionalistas tenía en su momento un carácter reivindicativo basado en su cultura, historia, idioma, etc. que curiosamente no tenía, por ejemplo en el caso de Cataluña, una aceptación de más del 15% de la sociedad catalana.
Esta situación está cambiando y curiosamente los ciudadanos catalanes que preferirían la independencia de esta comunidad autónoma ha subido ya hasta casi un 50 %. Lo curioso es que la base reivindicativa ya no son los motivos primitivos sino que la primera causa que confiere esta tendencia es la económica.
El concierto económico vasco así como las últimas transferencias realizadas en materia de desempleo (políticas activas de empleo) que traducidas a euros supone un trasvase de más de 400 millones de euros anuales, para los pocos que son, ha supuesto el pistoletazo de salida para que otras comunidades exijan para si el mismo trato con la consigna de rapiñarle al estado central todo lo que se pueda y más.
Por tanto considero que, esta España que cada vez reconozco menos como tal por el desvirtuamiento al que está siendo sometida, se asemeja mucho a un animal moribundo por el que sobrevuelan una serie de aves de carroña esperando poder hincarle el diente y así descuartizarla. Lo que me jode básicamente es que precisamente las comunidades más ricas sean las que se sienten más agraviadas por el estado central cuando precisamente son las que menos deberían sentirse así. Lo que ocurre es que ante la ambición económica no hay ni idioma ni cultura que se resista. Tiempo al tiempo y ya veremos cómo queda y lo que queda de España.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Yo siento mucho que el único comentarista fiel que tengo, se lleve casi siempre mis puyas, aunque sean respetuosas y con el ánimo de darnos uno al otro opiniones que generen debate y susciten controversia... Y dicho esto, he aquí el argumento:

Carlos, es muy propio del socialismo. Cuando menor estabilidad española ha tenido la Nación nuestra, interna y especialmente, externamente, ha sido a manos de un Gobierno socialista.

Sus acciones dubitativas acerca de una idea de España identitaria y reforzada son enormes. Quizás porque se han tirado tres décadas diciéndole a sus votantes que España y los que hagan uso de los símbolos de España son el enemigo, que terminaron por convencerse ellos mismos y en efecto, sostienen como mantra repetido una y otra vez esta jaculatoria que les hace ser torpes y pazguatos a la hora de reivindicar la Constitución y la inquebrantabilidad española.

Si a eso sumamos que los Gobiernos se bajan los pantalones ante sus socios nacionalistas, mal asunto.

Propondría una reforma de la ley electoral. Nada de proporciones, un votante, un voto. Todos valen lo mismo. Y cuando se hiciera el cómputo y se supieran los escaños a elegir, el que más hubiera sacado pero no alcanzado la mayoría, automáticamente pasaba a tener 176. Pero alto... se me está ocurriendo para una nueva entrada...

Anónimo dijo...

"Iglesia plural" es un movimiento "progre" encamado con el nacionalismo que niegan su propia identificación: ni son Iglesia (por sus opiniones contrarias, y hasta infudamentadas, con todo lo que viene de Roma, hasta el Santo Padre, por lo que si no están en la barca de Pedro...); ni son plurales, pues son uniformes en la única vía que entienden, el nazi-onalismo.
Por suerte, estos grupos son cada vez más minoritarios, pues la propia biología (los años pasan y no dan frutos) pasa factura... Parecidos a la Juan XXIII y similares grupos de teólogos y seglares en la frontera.
Un aggiornamiento que ha terminado en la nada, los jesuítas abandonan Cádiz, desaparece Loyola en una única provincia de España... y tantos y tantos.
Ni el futuro son los Kikos, el Opus... pero está claro que algunos tendrán que cambiar el rumbo si quieren que ordenes con siglos a las espaldas sigan vivas. Tus queridos agustinos también andas reagrupándose por falta de demografía...

¿Qué puedes esperar de alguien que critica sin argumentos al Santo Padre? Nada. Y en el campo teológico, como los "descuartizaría" en dos segundos... a usar la caricatura del Papa.
Unos lamentables que, gracias a medios de comunicación que atacan a la Iglesia, malviven ladrando su rencor por las esquinas, porque después de una vida defendiendo unos ideales ven al desastre que conducen, no debe ser plato de buen gusto...

Saludos, Santi.

PS: esperaré a que el "listo de turno" diga lo de los Legionarios...

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Yo comprendo que deba haber un discurso crítico y que la infabilidad papal no sea siempre y en todo momento, pero como tú, Santi, opino que posicionarse de esta forma no busca desde luego hacer más saludable la Iglesia.

Procuran que el sacerdocio pueda ser femenino y propugnan una Iglesia Local, que contraviene con el propio sentido de la Católica, que bien sabemos, es Universal. Así las cosas, se meten en unos asuntos farragosos.

Entre estos y Opus Dei, lo tengo claro. De hecho, Opus, con la salvedad de las muchas calumnias que vierten en sus espaldas, pocas pegas le veo.

Sobre la reagrupación agustina, vuelves a errar, como en el maculismo de la Orden. Te dejas llevar por los datos de OSA, no de OAR... La nuestra es la descalzez, la reforma. Y esta gana. Poco, pero crece.

Una duda... ¿Qué ha de decirse de los Legionarios? Los últimos escándalos no son propicios, pero algo deben de tener para bendecirlos... Ardo en dudas...

Anónimo dijo...

Lo del fundador y su conducta, los dineritos que parecen manejar... y que al final no los hayan suprimido sino reencauzado.

Perdone usted con los agustinos y mi confusión, me alegra el buen estado de la descalced.

Esta noche espero departir un momento con vosotros, D.m., y si la Casa de Hermandad está abierta.

Un abrazo, Santi.

J. Carlos Medina dijo...

Si las cuentas y wikipedia no me fallan de las 9 legislaturas que llevamos desde la transición española, excluyendo la constituyente, el PSOE ha gobernado en 6 y el PP solo en dos. Ambos partidos han gobernado el 50% de ellas con mayoría absoluta y el otro 50 en simple. Está claro que de los 8 años que estuvo el Sr. Aznar como presidente, cuatro de ellos lo hizo en minoría y por tanto tuvo también que pactar con los nacionalistas. También es obvio decir que el partido que más tiempo ha gobernado es el que más tiempo ha pactado. Lo que sí es cierto y en términos absolutos es que ninguno se ha librado del peso que supone estar en minoría.
En democracia, mientras todo se ajuste a derecho, es aceptable y como tal hay que morderse la lengua en cuanto a los pactos. Estos, los nacionalistas, lo llaman cultura de negociación, yo personalmente lo llamo oportunismo político. Aún así el hecho de que sea democrático no implica que sea justo precisamente por lo que bien comentas sobre la ley electoral. Los nacionalistas se quejan que mientras el gobierno central ostenta mayoría absoluta no hay progreso en los procesos de transferencias pero como buenos arrieros esperan pacientemente en el caminito para verse las caras cuando la oportunidad se presenta y aquí es donde el francés, que también está en el mismo caminito, paga todo el vino que se bebió.
El que la democracia sea la dictadura de las mayorías, me puede fastidiar como ciudadano, pero el que esa mayoría no sea en términos reales sino en base a proporcionalidades que nunca entenderé, a quien fastidia o jode –usted elija- es al conjunto de una sociedad, en este caso la española, que ve como unos pocos mandan sobre unos muchos; y sino que se lo digan al PA que ha visto como a mismo número de votos en Andalucía con respecto a los que pudo obtener CIU en Cataluña, los primeros se quedaron sin representación parlamentaria y los segundos constituyeron una fuerza capaz de aupar a un partido al poder y exprimirlo cuanto pudo y más.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Sí, pero viva Sergio Ramos...