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lunes, 11 de octubre de 2010

Milenio de Granada

Lo bueno de conservar todas y cada una de las entradas que en más de tres años se han ido vertiendo en esta Alacena, es que pueden ser usadas como una memoria viva de lo que ha ido pasando en el mundo estrecho y escueto que me rodea. Y repasando alguna que otra, vi el otro día aquellas que dediqué con una pasión sin medida al acontecimiento que nos vendieron y que yo compré, único, para mi ciudad: la celebración histórica del Milenio del Reino de Granada que se cumplirá en 2013.

En aquellos días soñé con proyectos de embellecimiento ciudadano y con el cumplimiento de tantas promesas que a lo largo de los años nos han ido realizando para la que es la zona olvidada de una región vagón de cola. Creí en la llegada de unas infraestructuras que lo tenían que haber hecho con efemérides o sin ella, de por medio. Procuré imaginarme una honra definitiva para aquellos personajes que ayudaron a que pudiera crearse una ciudad estado, un conglomerado regional que pervivió intacto desde el año 1013 hasta 1833, sobre razas, credos, pueblos, guerras e intereses. Sopesé ideas de otros y las hice mías y acaricié con pasión una oportunidad única para que Granada pudiese al fin resarcirse de condenas nunca merecidas, ostracismos dictados desde parlamentos centralistas y levantase una cabeza que lleva demasiados lustros encajada a conciencia.

A dos años del inicio del Milenio, no habrá AVE, ni segundo anillo de la Circunvalación, dudo mucho que el metro o el transporte metropolitano esté en funcionamiento al completo, es un espejismo que exista un nudo de carreteras decentes y contemporáneas que conecten Granada con el resto del mundo (A-7 por delante) y el Palacio de la Ópera que llamaron Granatum, no vendrá. Los postulados culturales que necesitamos tampoco. Y malicio con vocación profética que la puesta en valor de las hazañas de unos y los logros colectivos como Reino, dormirán el sueño de los justos. Algo hemos hecho mal desde luego. Seguro que en los Cielos no nos quieren todo lo bien que nosotros queremos a los Cielos, porque sino, mal se entiende esta condena injusta.

No, no habrá un adorno ciudadano consecuente; estético y clasicista en el centro. Rupturista y embriagador en los trazos urbanos contemporáneos. El paquete de grandes proyectos que a dos años vista conocemos, se conforma por ahora por un logo de discutible gusto y que desde luego no representa en nada a Granada. Si bien celebramos la historia de un reino que nació musulmán y debió su esplendor al mundo musulmán, de estos mil años, fue 479 musulmán… Hasta 1.000, el resto, se escribe en clave cristiana, 341 como reino en sí reconocido, y los que quedan, parte de esta efemérides. Lo que nos ha dejado boquiabiertos es su poco grado de empatía, su escaso valor como documento que refleje la realidad de Granada, desde las áreas del saber a las plásticas y arquitectónicas. Sin mencionar que se trata de una garabateada silueta de la que se extrae nada más que un sentido firme: los tres rombos por las tres culturas que lo formaron, que desde luego, no coexistieron.

Sabemos del Milenio que su embajador será Miguel Ríos. Y sabemos que la propuesta estrella por el momento, a falta de tan poco para su arranque, es la celebración de una carrera de bicicletas por Marruecos, que termina en Granada. La “titan desert”, que es así como se llama, para colmo de males fue presentada en Barcelona, que es el rizo rizado de la inoperancia de los que gestionan una oportunidad que fue, y antes de haber empezado, ya sabemos todos que es mentira. Porque ha pasado de ser gestionada por un preclaro intelectual y hombre honrado, como el ex rector David Aguilar, a caer en manos politizadas que sirven a su amo.

El milenio, del que se barruntaron tantos sueños a finales de 2007, tres años después, se ha convertido en la tumba de las promesas; algo usual por desgracia, en este entorno andaluz del Oriente que está cada vez más harto de una Autonomía que no ha hecho más que empeorar las cosas, al menos para las trillizas tontas y pobres de Andalucía: Almería, Granada y Jaén.

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