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lunes, 25 de octubre de 2010

La Guerra de la Independencia en Granada

Entre el 28 de enero de 1810 y el 17 de septiembre de 1812, Granada está tomada por las tropas francesas al mando del general Horacio Sebastiani. Como saben la Guerra de la Independencia es uno de los más traumáticos y costosos episodios de la historia de España. Entre 1808 y 1814, nuestra Nación resiste a la invasión mandada por Napoleón, que llega a enviar un total de medio millón de soldados. La Guerra de la Independencia se salda con más de 300.000 muertos (España entonces era habitada por unos 10 millones), la ruina económica del país, cientos de miles de heridos y mutilados, la destrucción de nuestro sistema económico y el principio del fin de una España imperial, colonial y grande, pues auspicia la pérdida de América. Esta Guerra fue la tumba de Napoleón, hasta entonces invencible. Si bien es cierto que viene a significar la absoluta ruina nacional, nos retrata como bravos, valientes y tenaces en la lucha contra el invasor, hasta el punto de infringir la primera derrota a los franceses. Luego, el resto de Europa haría lo propio, pero fue en Bailén donde España (como el mismo Napoleón reconocería) abre la tumba de los intentos conquistadores napoleónicos.

Granada no se defendió. Hubo incursiones y guerrillas, sí, pero fueron los ciudadanos, bastante dóciles a los nuevos “dueños”. Algunos granadinos aprovecharon para abrazar el afrancesamiento sin pudor. Se convirtieron en sanguinarios represores de aquellos buenos españoles que jamás aceptaron la invasión de la Patria ni juraron fidelidad al impuesto rey francés, hermano de Napoleón. Es el caso de Antonio Falces (no confundir con el Marqués de Falces), que no ahorró en tropelías. Aunque también dimos a héroes como el Marqués de Gerona, Mariano Álvarez de Castro (1749-1810), o al coronel José Miguel Villalobos y Cabrera (nacido en Rubite en 1772). Y sin bien en una ciudad entonces de 80.000 habitantes, las incidencias de la Guerra no fueron tan cruentas como en otras partes de la nación, lo cierto es que los franceses en Granada se cebaron con nuestro patrimonio. Antes de marcharse, a lo largo de la jornada de aquel 16 de septiembre de 1812, pusieron cargas a lo largo de la Alhambra, con el fin de acabar con los palacios, alcazaba y edificaciones de la realeza nazarita. De no ser por la intervención del cuerpo de inválidos del ejército español, hoy no tendríamos una de las primeras referencias artísticas del mundo.

Si la Guerra Civil no dejó una sola huella en el patrimonio granadino, los franceses se encargaron de hacernos perder importantes muestras artísticas. Especialmente desolador en cuanto a los bienes muebles. No pocas piezas de orfebrería, bordado, esmaltes y pinturas desaparecieron. De otras, hay constancia que se exponen hoy día en museos franceses. Sobre la custodia procesional granadina corre la leyenda de varios elementos perdidos, o lo que es lo mismo, robados por los franceses. En la Comunidad dominica hicieron estragos, usurpando y destruyendo notorias piezas del ajuar de la Virgen del Rosario. De la ignominia de las tropas de Napoleón da cuenta la profanación de los restos del Gran Capitán. El que por dos veces venció al rey francés Francisco I y dos veces le perdonó la vida, despertaba los celos y rencores de los soldados invasores, que abrieron su sepultura y esparcieron sus restos por el monasterio donde descansaban y descansan. Serán los religiosos los que peor parte se lleven. Franciscanos, capuchinos, trinitarios, dominicos, agustinos, carmelitas, mínimos, jerónimos, hospitalarios y cartujos, son expulsados, perdiendo todos los bienes que durante siglos, habían creado para sus fines religiosos y benéficos. Y como resultado de todo, se calcula la pérdida de un millar de piezas artísticas, y la destrucción, parcial o total, de 46 monumentos, entre ellos, la Alhambra, el Monasterio de San Jerónimo, el de la Cartuja, la Puerta de Elvira… Esto es lo que vamos a ir recogiendo en una serie de entradas, con el objeto de recopilar los desmanes y destrozos de los franceses, ahora (y hasta 2012) que estamos inmersos en la celebración del Bicentenario de la Guerra contra los franceses.

PORQUE SI QUEREMOS RECLAMAR MEMORIA HISTÓRICA, ESTA LO ES TANTO COMO LA DE LA ÚLTIMA GUERRA EN ESPAÑA.

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