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jueves, 2 de septiembre de 2010

Septiembre

Estoy convencido que habría que formular la propuesta con el convencimiento absoluto y en el lugar apropiado. Pero hacerla, y ya, porque en ella reside toda la verdad... Asiento y afirmo que los años no empiezan un primero de enero, sino en el mes de septiembre. Los cursos académicos, universitarios, judiciales... (la lista interminable que podríamos adjuntar dejaría tiritando la capacidad de blogspot) así lo afirman.
Nos hicimos desde niños a la idea de que con el mes noveno, nacía un nuevo curso. Un nuevo paso a una madurez que buscamos insistentemente y de la que algunos, hoy, querríamos salir. Cada curso nuevo fue y es motivo de nuevos sueños y mejores proyectos. Atrás quedaba un verano "olímpico" y con salitre aún regresábamos a una naturalidad mucho menos afectiva que la de los meses de la canícula.
Septiembre marca el comienzo, irremediablemente. Cuenta uno sus "veranos", o recordaremos con el sarcasmo elegante propio de Álvaro Barea, "las dolamas" particulares. Nos reencontraremos con lo cofrade; este año no será un 14 de septiembre, renovando las gracias comprometidas con el Cristo de San Agustín, sino en el arranque (3 de septiembre) del XXV Aniversario de Resurrección. Y aguardaremos la tarde del 15 de septiembre, y empezaremos a oler, sin necesidad de efluvio alguno, a los frutos de un otoño presentido, por la Carrera. Y nos haremos propósitos, unos laborales, otros académicos... Y brindaremos con agua de mayo la bajada de temperaturas y muchos, querremos verle ya las barbas blancas a Sierra Nevada y en mi eterno romance con mi vecino Genil, soñaré con sus caudales generosos, como los de este año que termina, justo, justo y precisamente, cuando ya es septiembre.

Feliz año nuevo.

4 comentarios:

monaguillo dijo...

Con mi elegante sarcasmo propio te digo que te has escapado sin echar una cerveza veraniega conmigo... y eso que nos vimos en la puerta de los Manueles, cuando tu pelazo largo y tu integral moreno motrileño te hacía confundir con el de enmedio de los Chichos.

A ver si quisiera la Virgen de las Angustias que no pasara del otoño la cita ¿no?. Deja de escaquearte... y comprate un movil. jajjaja

Anónimo dijo...

Además de verdad,¿quién dijo que el año empieza en enero?? Si todos hablamos de otro año, cuando se acaba el calor.

Seguro que serán reminiscencias del recuerdo escolar, pero yo creo que mentalente, no se van a superar en toda la vida.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

No querrá Dios que me compre un móvil, Álvaro... Que tengo uno y no lo uso, figúrate... ¿Para qué? Se vive mejor sin él; ahora, lo de la cerveza pre-otoñal, hecho.

Granaíllo dijo...

Pues con Alvaro ya somos dos porque a mí tambien me debes una visita. Ten cuidao con los mantecaos.