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martes, 21 de septiembre de 2010

Sarkozy

No le tiembla el pulso. Aquí estamos hartos que nos vendan milongas históricas sobre nuestro pasado emigrante. Tengo la enorme suerte de tratar desde hace unos años, con un encantador matrimonio motrileño que estuvo la friolera de 36 años en Alemania, en Munich y en Nuremberg. Cuentan cosas que hiela la sangre. A raíz de sus anécdotas, que no sé si por ella, he conocido a más españolitos que se fueron al fin del mundo a buscarse la vida. La cosa cambia con lo que nos venden los progresistas nuestros.

De primeras, la mejor consigna que oían nuestros compatriotas era la de la adaptación sí o sí. Adaptación de lengua, de credo y de maneras, usos o costumbres. Por supuesto, los mismos derechos que un ciudadano alemán, no disfrutaban; calculan mis amigos motrileños emigrantes, que hacia la mitad de su periplo laboral alemán, tuvieron el miramiento sanitario, educativo y social de cualquier otro alemán.

Al fin, los españoles que emigraban, iban a trabajar. Rara vez a delinquir. No se trata de relacionar emigrante con delito, pero sí de advertir que los asentamientos ilegales, donde no se trabaja, no se produce y no se aporta socialmente nada, tiene aparejado un índice de delincuencia más que contrastado. Pero claro, en Francia, que nos lleva un mundo de historia democrática, que ha sido la nación de los Derechos del Hombre, que además son republicanos y muy solidarios, tienen las ideas claras: el delincuente, sea gitano, ario o negro, es delincuente. Y mira por donde, que el asentamiento ilegal gitano de la madre Francia, se ha demostrado que no beneficia (antes bien, perjudica) a la Francia de los franceses. Y el presidente, que cada vez que un pirata somalí o un fundamentalista islámico lo pone en un aprieto demuestra capacidad de reacción (o tiene que demostrarla hasta para con españoles, viendo que el presidente español no es capaz), ha dicho alto y claro que no le inflamen la zona testicular, porque esto es lo que hay, lo vea quien lo quiera ver mal: Roma, Bruselas o Kuala Lumpur.

Sarkozy, digno representante del afamado dicho que todo pequeñito tiene un buen par de cojones, los ha sacado a relucir mientras el esbelto, aguerrido, apuesto y espigado presidente español, estará pensando ya en cómo traerse a más vagos, maleantes y por ende, futuros votantes del PSOE, a nuestra violada patria española.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo contigo hermano y por supuesto con Sarkozy, me jode tenerle envidia a los franceses, pero por el presidente, se la tengo.
Ahora, lo de pequeñito y con cojones... no hace falta que te vendas tan bien, que yo te compro...

Un abrazo

PEPE JUNCAL

monaguillo dijo...

¿Y a mi que me cae bien el chiquitajo este?. ZP ha hablado con el Rey de Marruecos de la exportación de pinchos morunos y de dátiles... porque lo de la frontera era demasiado delicado para tratarlo con él... mejor dejárselo a Desatinos... digooo a Moratinos.

La madre que nos parió. Y encima se tira a Carla Bruni... si es que hay quien nace con estrella y quien nace estrellao.

Un abrazo, picha.

Anónimo dijo...

Lo que te comenta el matrimonio es la pura realidad, pero pondría unos matices:
- Cuando no se cumplía en el trabajo, fácilmente, cesaba el contrato y de vuelta a tu país.
- Cualquier delito, por leve que sea, cese de contrato y vuelta a tu país.
- Reagrupamiento familiar si iba el cónyuge a trabajar y cuando el primer trabajador (generalmenet el esposo) ya llevaba unos años allí. Además, limitado a cónyuge e hijos, no más allá, ni abuelitos, ni titos, sobrinos o yernos.

Está claro que viendo el comportamiento de los alemanes y, en general, nórdicos en España, no es un tema del carácter de unos y otros, sino de leyes que se hacen cumplir. Por ejemplo, en Munich (como en el resto de Alemania), para subir al cercanías o autobús, podías fichar en la parada. ¿Había picaresca? Sí, pero cuando lo localizaba el revisor, la multa era ejemplar, además de pagar íntegro el coste del desplazamiento de la Policía para atender el servicio, además de tener precedentes para cuestionarse seguir con el contrato.

África, por desgracia, sigue empezando en los Pirineos. Ojo, y no quiero que cambiemos radicalmente nuestra cultura y forma de vida en sociedad, pero algo habrá que hacer.

Por último, la hipocresía política: las guarderías públicas sin plaza para los que cotizamos y las sostenemos; servicios médicos colapsados y que prestan servicio y medicamentos con una gran facilidad (habría que hacer algo, y no tiene que pasar por privatizar la Sanidad), sin contar los médicos del este o Latinoamericanos (con menos luces que un candil la mayoría de ellos)... eso sí, cargos políticos de izquierdas con los niños en los privados-concertados (de órdenes religiosas) y en clínicas privadas (con su Sanitas o lo que encarte), cuando no extranjeros.

Lo dicho, para qué enfadarnos si tampoco va a cambiarse mucho la cosa.

Santi.

Gerardo Martín R. dijo...

Amen hermano. Contigo y con los tres primeros comentario que he visto.

Liberté, égalité, fraternité... Francia fue el adalid de las libertades, dejémosles hacer y sigamos su ejemplo.

Un abrazo.