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jueves, 16 de septiembre de 2010

Liga Adelante


Granada es la ciudad donde los términos medios no existen. Capaz de lo mejor, de lo peor y casi nunca, de los términos intermedios. Tan propia y particular, que el ADN “granaino” sí que debería vindicarse como extraordinario. Oigan, para todo. A ver dónde si no se puede presumir de una ciudad que ha sido en 3 veces capital musulmana (ziríes, almorávides y nazaríes) y una capital imperial (con don Carlos I de España y ya saben, V de Alemania), que esconde 1.200 edificaciones dignas de incluir en los capítulos patrimoniales o que levanta el emporio de la caradura y la droga, allá por su zona norte.

Granada es especial, tanto que las cosas aquí, o van muy bien, o van muy mal. Nunca marchan regular, medianamente, nunca “van tirando”. En el plano cofrade, o tenemos hermandades que no desentonarían en nada cruzando Campana, que es como la Quinta Avenida universal de esto, o no servirían ni para montar la Semana Santa de “Valdeconejos del Burgo”. Y no me hagan hablar.

¿Por qué en lo deportivo iba a ser distinta mi patria chica (o grande)? Hace unos meses, se estaba recogiendo dinero para erigir una estatua a Fabri González. Un semidiós revestido de entrenador de fútbol que devolvía a un club que en su día fue grande, tras 23 años de peregrinación por las cloacas de este deporte, a una categoría digna, o al menos, más en consonancia con la dignidad de esta ciudad. Hace unos meses, quizás hasta hace un mes, prensa, socios, “navegadores ocultos” por los foros deportivos y granadinos de a pie, soñaron con desmontar el monumento de Benlliure a Colón y la Reina Isabel por otro donde el chándal “rojirri” y el lustroso bigote del lucense, presidiera la confluencia del centro del centro de Granada.

Lo cierto es que no es tiempo de alegrarse, porque en los cinco partidos oficiales de lo que se lleva de temporada, cuatro derrotas nos dejan a los pies de los caballos. De ahí a que, con 39 jornadas por delante, algunos eleven la voz y digan que ellos ya sabían este fracaso, tampoco. En un foro granadinista, he tenido la oportunidad de leer cómo alguno decía que él ya “no veía en 2ª B al entrenador, menos en la Liga Adelante”. Lo cierto es que el anónimo no lo vería, pero repasando comentarios de la pasada temporada, la llegada de Fabri y la marcha del equipo era digna de elogio (generalizado, claro).

No me une más afecto al míster que el del hombre que estuvo cuando se abandonaron los vertederos del fútbol nacional aquel mayo de Alcorcón. Lo que no estoy dispuesto es a pensar que ahora no es una figura válida para el equipo. Quizás hemos pecado de triunfalistas y hemos comprado todo el humo que nos vendió el club y el periodismo deportivo de esta ciudad. Para despistados, alguno que otro no dudó en poner a los pies de los caballos al Granada en pos de un 74. Hoy, el “pedodista” hace bueno eso de que “a quien buen árbol se arrima”…

Mi descrédito hacia los que venden la piel del oso antes de haber cazado el ejemplar no tiene límites. Nunca estuve plenamente convencido que en dos años se ganaría la Europa League, como poco, y creo que en esta ciudad de modas pasajeras, unos años de afianzamiento en la segunda división (hasta que pueda completarse un Estadio en condiciones o que el dinero del club no acabe en los contenedores de basura) no vendría nada mal. Es una oportunidad única para que ese 20 % de afición dudosa, lesiva, mal encarada y que tan flaco favor le hace a la ciudad y a la institución futbolera se aburra.

Con 39 jornadas por delante, matar al emisario es una tontería. A Fabri habrá que renovarle las confianzas de antaño por espacio de otros tres partidos más. Y por supuesto, poner en tela de juicio como a él, al resto de la plantilla. Ni el capataz tiene la culpa de que un paso bote, (o no íntegra), ni es el héroe, el semidiós revestido de poder plenipotenciario que hace y deshace, que conquista y es derrotado.

Mi ciudad es así, no tiene remedio… Impaciente, no conoce los términos medios. No tiene más que dos estaciones y no sabe hacer las cosas regular. Las hace rematadamente mal, o plausiblemente bien.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Correcto hermano. Así es el granaíno con todo. De todas formas, no olvides que acabaremos entre los seis primeros con o sin Fabri al que habrá que agradecerle siempre el trabajo que realizó para conseguir el ascenso.

Un abrazo

PEPE JUNCAL