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martes, 28 de septiembre de 2010

Huelga General, 29 de septiembre de 2010

Los sindicatos tienen el agua al cuello y viven suy peor momento; la credibilidad de la que gozan se esfuma día a día, los españoles son conscientes que se han vendido a los suculentos montantes económicos que reciben, y todos tienen más y más ejemplos que contar, sobre la eficacia o no de los sindicalistas en un siglo XXI donde los conceptos trasnochados que esgrimen algunos líderes sindicales suenan a tiempos inverosímiles ya. O ayuda en nada saber que Cándido Méndez come en restaurantes de lujo, o que las vacaciones de Toxo son cruceros inalcanzables para casi todos los españoles, cuanto menos para los cinco millones de españoles en paro.

Fue el propio Ignacio Fernández Toxo, en el mes de mayo, antes incluso de la huelga de funcionarios, quien afirmaba que “lo que menos se necesita ahora es una huelga general”. Pero había que cambiar el discurso, mientras se les exigen el número total de liberados sindicales y el coste que ello conlleva (si lo pagamos entre todos, desconozco por qué no podemos saber a cuánto asciende lo que nos está tocando pagar), o sale a relucir los cientos de millones de euros que reciben los sindicatos mayoritarios, al punto que ya el ciudadano de a pie no se calla y dice: el que quiera sindicato, que se lo pague. En efecto, el que quiera algo que lo costee, como una peña de fútbol, una hermandad o el hobby más rebuscado que quieran argumentarme.

Viviendo una crisis como la que vivimos, hace falta unas medidas de ajuste. Sin duda las más lógicas no son las propuestas por el Gobierno del ya peor presidente de la historia, a la altura de Fernando VII o a punto de desbancarlo, no… Pero hacen falta. A sabiendas que necesitamos mayor flexibilidad laboral y que en efecto, nos jubilamos muy pronto para el sistema demográfico tan negativo que tenemos, paralizar un país no va a mejorar nada.

Ahora bien, recuerden: el derecho a la huelga no puede anteponerse al derecho a trabajar. No hagan como en la de 2002, cuando sus “piquetes informativos” destrozaron sin pudor. Recuerdo a la perfección la huelga de 1994, quizás porque fue la primera que con plena lucidez viví. Nos rogaron desde el propio centro, que no acudiéramos a clase, por miedo a que les ocurriera algo a los que entonces no disfrutaban del transporte escolar. Mi madre se negó en rotundo a que pisara la calle. Era algo lógico: siempre se le ha tenido miedo a una huelga, porque se ha actuado lesivamente, porque como en la II República o en los comienzos de la Guerra, estos son los herederos de aquellos que quemaban Iglesias y Palacios, entre tantos… Pues eso, que los piquetes sean informativos, porque puedo asegurar que las coacciones y las armas blancas, ya se están esgrimiendo. Así, después, este país no le tiene ningún respeto a un sindicato vendido y untado que no ha hecho nada por un país con la tasa de paro más alta de la historia, la situación más complicada y que convoca sin sentido, huelgas que no beneficiarán en nada y que son inoportunas, coercitivas, y esperemos que no, pero les persigue la historia: vandálicas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te comento que los anarcosindicalistas (¡que existen!) de la CGT anoche intentaron bloquear el paso a una empresa, liándose a pedradas con el autobús del turno. Pues resulta que cuando el autobús paró y tuvieron que echar a andar los trabajadores, se los volvieron a encontrar en las puertas que no les dejaban pasar... terminando en un rifirrafe donde los piqueteros se han ido con los morros calentitos, y esta mañana, se acabó el informar a los trabajadores.

Han probado su propia medicina, ahora sí, ésto no sale en ningún periódico ni TV, porque cómo quedarían los sindicatos si después de apedrear y amedrentar a unos trabajadores éstos en bloque los echan a patadas de su centro de trabajo.

Salud y anarkia! :D :D :D

Un abrazo, Santi.

J. Carlos Medina dijo...

Hablar de herederos de una época convulsa de este país no conviene porque de la madre España, esta que tanto queremos y nos quiere, todos heredamos. Yo que me empeño una y otra vez en decir que la derecha es democrática no quisiera que por herencia se le equiparara a los vándalos que quemaron las iglesias. Dicho esto y ya en el ámbito de la huelga tengo que decir que efectivamente podrán cerrar muchos comercios, mas fabricas y otro tanto de transportes pero la única victoria, el auténtico laureado y merecedor de llamarse ganador en esta jornada solo es el miedo.

Tanto para esta huelga como para todas las pasadas y las venideras la ley del miedo es la imperante y la que manda. Pequeños comercios que amenazan a sus empleados y organizaciones subvencionadas con el dinero de todos amenazan a un país entero bajo el cínico título de “piquetes informativos”.
Dice el proverbio que hasta el ladrón se siente honrado cuando no tiene nada que robar. Hoy le toca a los sindicatos ser los villanos de esta historia porque en tiempos de honra aluden constantemente a la democracia y a los derechos conseguidos por el sufrimiento de tantos y tantos sindicalistas pero a la mínima que se ven con poder campan a sus anchas como cuadrilla de perros con rabia pasándose la democracia por el forro de sus partes pudendas. Han perdido moralmente porque el empeño de trabajar de muchos es la forma que tenemos, por lo menos la mía, de decirle a un sindicato que se ha equivocado al haberse convertido en el mamporrero de un gobierno incapaz de sacarnos de la crisis. La lucha de clases de los sindicatos no tiene sentido cuando sus máximos exponentes viven y ganan cual empresario de éxito. No tienen sentido de estado y su amoral connivencia con el poder inoperante les ha convertido en cómplices de la debacle nacional. Con haber convocado manifestaciones en todo el estado un día festivo me hubiese bastado para reconocerles el mérito que ahora no tienen y que han perdido de una forma cobarde. Los sindicatos se han convertido en una buena herramienta mal empleada. Tan mal empleada es que solo sirve para provocar accidentes laborales a la economía de este país. Sigo creyendo en el instrumento sindical. Mis padres sufrieron abusos laborales cuando no existía pero ahora los abusos vienen de quienes ostenta el poder y este radica en los sindicatos mal entendidos. Que pena de idiotas con dinero!