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lunes, 13 de septiembre de 2010

Fragmento de la Presentación del Cartel del XXV Aniversario de Resurrección y Triunfo

Llevo Señor ya tres décadas

(para muchos casi nada

para mí toda una vida)

tras esa verdad intacta

que no sé si es verdad

o mentira de las malas.

Me creí a pie juntillas

que vivo en la vida estabas.

Creí con todas mis fuerzas

y mi mayor esperanza

que al engañar a la muerte,

y triunfar sobre las parcas

ibas a asir con tus manos

el timón que nos guiara,

capitaneando un mundo

que zozobra en su desgracia.

Creí Señor porque quise

hilando cada parábola

que tu mensaje era claro

y tus leyes eran llanas,

accesibles, comprensivas,

factibles y meridianas.

Pero en estos dos mil años,

las Escrituras Sagradas

duermen en la somnolencia

de las manos que acunaran

el balancín del olvido

de tu mensaje de calma.

Te estoy buscando Señor

(puede que con pistas falsas)

pero el Templo que en tres días

sobre otro Tú edificaras,

ya perdió su solidez,

su firmeza y su prestancia.

Hemos hecho de tu ejemplo,

de todas tus enseñanzas,

un conjunto de leyendas

pervertidas y violadas.

Te estoy buscando Señor

porque en verdad me haces alta.

Pero se empeñas este mundo

en devolverme aumentada,

la imagen del extravío,

la miseria codiciada:

¿Quién puso sobre tu mundo

las fronteras, las murallas,

aranceles del dinero

que disgregan y separan

y distinguen altaneros

las gracias de las desgracias?

¿Quién llamó a la independencia

bañera en la que se baña

con su sangre todo un pueblo

que en sus nucas se desangra?

¿Quién se inventó las banderas,

las hoces, martillos, águilas

y torció los mismos brazos

de tu cruz, la vera y santa

y bautizó con sus odios

a nuestras cruces gamadas?

¿Quién fue el obrero vendido

con chaqueta y con corbata

que gritó: -la libertad

siempre es buena y nunca mala…

y en los vientres de las niñas

esas vidas se coartan?

¿Quién bendijo los cañones?

¿Quién ganó tanto con armas?

¿Quién le disparó a su hermano?

¿Quién abandonó a África?

¿Quién condenó a su vecino

por amar a quien amara

y tachó su condición

si el corazón es quien manda?

¿Quién comerció con un cuerpo?

¿Quién luchó sin la palabra?

¿Quién tiró los desperdicios

con los que otros se sacian?

¿Quién se lavó la conciencia

con tres monedas escasas?

¿Y quién condenó el divorcio

mientras tanto comulgaba

un dictador asesino

con su pecho de medallas?

¿Quién supo decir primero

la maldecida palabra

“hambre”, mas sin embargo,

los dientes se cepillaba

mientras el hambre se esconde

felina, y se agazapa

a la vuelta de la esquina

de la puerta de mi casa.

Treinta años llevo Señor

dándole al Mundo la espalda

y el Mundo nos lleva dados

dos mil años de ignorancia.

Tú estás Vivo, no nos dejes,

ver al diablo cara a cara.

Ya no creo en los diarios

ni en esas hueras pantallas

donde el hombre solo vale

lo que su cartera valga.

Y a pesar de todo sé,

aunque las dudas me atrapan,

que estás Vivo, entre nosotros,

y tu amor es el que manda.

Aumenta ya nuestra fe;

que tu voluntad se haga;

déjate ver, por tus hechos

y vive en quienes te llaman.

Santificaré el Domingo

porque Vivo te encontrara

en tu Calle Primavera

¡Vivo y Triunfal en tus andas!

Que por otros veinticinco

años tus hermanos hagan

de tu vida y testimonio

la norma que no se acaba;

y no nos dejes perdidos.

¡Que brote nuestra esperanza!

¡Porque Dios, te necesita

esta ciudad de Granada!

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