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lunes, 2 de agosto de 2010

Orígenes de Nuestra Señora de la Cabeza Coronada

Aventurándonos en una datación certera que deberíamos fijar entre 1485 y 1510, y teniendo en cuenta que en Ella no se advierte elementos del tardogótico, al tiempo que se separa abismalmente de la tipología de Virgen de esta época que trajo consigo la Corona de Castilla y depositó en las tierras conquistadas del Reino de Granada (las vírgenes de la Antigua o de la Justicia de la Capital), esas que son erróneamente conocidas como isabelinas, por tratarse de donaciones de la Reina Isabel la Católica, la filiación de esta obra motrileña se antoja complicada.

Al no tratarse de una obra del periodo predicho, hemos de señalarla como pieza renacentista. Adviértase que a principios del siglo XVI, el estilo de los humanistas apenas si había tenido penetración en España, de modo que inequívocamente es una pieza que procede del exterior. Como quiera que las Vírgenes que hemos venido a definir de “guerras” o de “batallas”, como parte de la expedición militar de los cristianos, son todas de la escuela centro europea, y las diferencias entre la producción borgoña, flamenca o alemana dista mucho de parecerse a las características formales a las que obedece la Virgen de la Cabeza, cobra cada vez más fuerza la veracidad de la leyenda, a pesar de que esta haya podido ser tergiversada, de suerte que podamos descartar la procedencia de la Obra como un legado de las tropas de los Reyes Católicos, y aseverar que unos marineros comerciantes oriundos de Portugal, la dejaran en estas tierras.

A ello, contribuye una idea fundamental, la propia historia de Motril, que complica y de qué manera la presencia de cualquier Imagen del culto católico en los primeros años una vez la entonces villa es absorbida por la Corona de Castilla. Además, sabemos de la existencia de una ruta comercial marítima que pasa ante nuestras costas, que protagonizan los marinos portugueses Pedro Espira y Leonardo Spínola, establecida entre las Islas de Madeira y Quíos (Grecia). Corinto, que siempre se ha señalado como el lugar de procedencia de la Virgen de la Cabeza, forma parte del territorio peninsular griego, y su prosperidad e interés comercial por lo que atraería igualmente a los marineros, ávidos de una interesante transacción comercial.

Téngase en cuenta además que en 1459, Corinto, como el resto de Grecia, cae en manos de los otomanos, lo que quiere decir, bien que una familia cristiana depositaria de la obra procura su protección dándosela a los marineros, o que estos encuentran abandonada la misma, por la nueva religión imperante impuesta por los otomanos en la zona. No nos parece muy coherente que tras un dominio de 30 años bajo yugo islámico, la Imagen hubiera escapado a una destrucción más que probable; tampoco cabe fechar la Obra antes de 1459, pues las comparaciones estéticas y las casaciones de la escultura de la zona, nos hacen inviable esta hipótesis.

¿Pudieron en uno de estos viajes comerciales adquirir como venero devocional la Imagen? Pudo ser precisamente en Corinto, que por ser zona costera, de milenaria cultura, en contacto con múltiples pueblos y aprovechando un periodo de laxitud otomana, ofreciera a los marineros portugueses la Obra que no dudaron en embarcar, bien como seguro religioso en el viaje, bien para venderla en otros lares? ¿Se trataría de un encargo que en el puerto de origen les hubieran hecho?

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