Visitas

sábado, 7 de agosto de 2010

El Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Orígenes de la fundación sacra

La primera de las construcciones de las que tenemos noticia que se levantó en el lugar donde hoy lo hace el Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza Coronada, fue una fortificación nazarí que en el siglo XV adquiriría carácter de residencia de recreo, conocida como Qalat al-Xaiar, o Castillo del Cerro donde la tradición oral ha venido sosteniendo, servía de finca de recreo a la hija, esposa y madre de sultanes, Çeti Fatima o Aixa, conocida como la Horra (la casta señora). Era tan distinguido personaje, la hija del décimo quinto de los sultanes de granada, Muhammad IX, llamado el Zurdo. Esposó con el también sultán, Abu Ibn Hassan, e igualmente fue sultán, el último de los 24 de la dinastía, Muhammad XII, Abu Ibn Hassan, Boabdil.

Toda vez que se conquista Motril definitivamente, el reducto constructivo podía servir como refugio para los levantiscos musulmanes de la población, que se hicieran fuertes en él, por lo que atendiendo a una Orden del Rey Fernando el Católico, se decide derruirlo en 1499, asolando el espacio en el que quedan apenas reductos de la anterior construcción.

Una tradición oral de enorme predicamento, recogida en estudios, artículos y poemas desde el siglo XVIII, decía que una vez fue traía la Imagen de la Virgen de la Cabeza a Motril, se dejó en la única Iglesia con la que entonces contaba la villa, la de Santiago, hasta que en el año de 1510, desapareció misteriosamente de la misma, pensando los moradores que había sido usurpada por los entonces pocos musulmanes que seguían habitando en Motril (la mayoría, embarcó rumbo al Norte de África el 3 de diciembre de 1507).

A los pocos días, un joven pastor se había decidido a subir hasta el Cerro (que seguía siendo conocido como el del “Castillejo”, sobreviviendo en el colectivo la construcción musulmana antes referida) asegurando a sus animales pasto. Y fue entonces, cuando escondida entre la maleza, descubrió a la Imaen siendo el pensamiento de los motrileños, había sido un treta de los musulmanes que procuraron su robo.

Repuesta la Imagen en la Iglesia de Santiago, los cristianos velaron con celo que no se volviera a repetir el sacrílego robo, para lo que previeron una custodia de soldados, que en una de las noches de vigilancia, quedaron dormidos. A la mañana siguiente, de nuevo se había producido la desaparición de la Imagen, y de nuevo, su aparición entre la maleza crecida sobre las ruinas del “Castillejo” que coronaba el Cerro. De tal modo, entendieron los creyentes que se trataba de un hecho prodigioso que sólo podía explicarse como un milagro, interpretando pues que la Efigie de Nuestra Señora, deseba recibir culto sobre ese promontorio.

De lo que sí tenemos datos fehacientes es que en 1510 empiezan las obras de la nueva Iglesia, la actual de la Encarnación, y que en 1512, antes de la terminación de la obra, se había suprimido la primitiva Iglesia de Santiago como Parroquia. Estos datos corroboran que en el mismo instante en que fue consagrada la Iglesia de la Encarnación, hecho que ocurriría en 1515, se abandona como Templo la de Santiago y por tanto, es en esta fecha cuando hubo de levantarse la primera Ermita de la Cabeza.

Que la Imagen debía haber adquirido ya una constante devoción en el pueblo motrileño da cuenta el hecho acaecido en 1542, cuando el Cabildo Municipal costea el aceite de la lámpara de la Ermita y aporta cien reales para la Función Solemne de la Fiesta de la Asunción, siendo por tanto esta, la primera noticia de la celebración religiosa del 15 de agosto en honor a la Virgen. De igual manera, el dato da cuenta de los cultos regulares y funciones religiosas que se sucedían en el interior de esta modesta ermita.

Algo después sabemos del relato que el capitán de guerra Antonio Moreno realiza acerca de la presencia de una Ermita en el Cerro, haciendo una descripción somera de la misma con la que podemos recrear una construcción mudéjar de escuetas dimensiones y sin pretensión estética alguna. Así, habría que esperar hasta el 20 de julio de 1613 para asistir a la fundación del Convento de Franciscanos, bajo el nombre de Inmaculada Concepción, utilizando la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza. Respondía a una necesidad de atención religiosa promovida por la propia población motrileña, como en 1571 ocurriera con el establecimiento en Motril de la Orden de los Mínimos.

Para 1615 habían finalizado las obras del Convento y los franciscanos se instalan en la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, que ocuparán hasta que en 1630 rematen las obras de uno nuevo, por haberse quedado pequeño el ubicado sobre el Cerro de la Virgen. Será entonces cuando los franciscanos pretendan llevarse a la Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza alegando haber adquirido derechos y propiedad sobre Ella, originando un pleito de cuyo fallo, resulte proclamada Patrona y Alcaldesa Perpetua (esta última denominación de cuño contemporáneo) la Sagrada Imagen, aguijoneando a la población para que costee junto a las aportaciones económicas del Cabildo Municipal, el nuevo Santuario tal y como hoy lo conocemos. Mas el asunto de este pleito es objeto de otro estudio.

No hay comentarios: