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viernes, 11 de junio de 2010

Selectividad

Esto de ir cumpliendo años lo hace a uno más sabio, menos impulsivo y carne de cañón del protagonismo de historias como las del “abuelo Cebolleta”. Casi sin querer repetimos tópicos que en su día le escuchamos a nuestros mayores y en su momento condenamos, pero que a la postre, hemos acabado por hacer nuestros. Seguro que muchos se han cansado hasta la saciedad de escuchar frases de recuerdo colectivo: “en mis tiempos...” o esa otra de “si hubieras vivido lo que yo tuve que...”. Y de repente se imaginaba uno a sus padres, en blanco y negro, (porque el viaje en el tiempo lo que tiene es eso, que todo es en blanco y negro), con más pelo, mejor tipo y diferentes ademanes, viviendo periodos históricos infinitamente más peliagudos y comprometidos que los nuestros...

Pues yo hoy acabo de entrar en el exclusivo club de los que tienen memoria y se quejan de que “en mis tiempos...”. Y todo a raíz de ir viendo el progresivo deterioro de la tan manida por temida (sin razón) y cacareada prueba de acceso a la Universidad, que el común de los mortales llama Selectividad.

Irrisoria, desde hace años he tenido la suerte de disponer de copias de los exámenes, toda vez estos ya han tenido lugar. Y he comprobado y visto con estos ojos míos, que las pruebas son más asequibles, menos comprometedoras y por supuesto, fáciles, mucho más fáciles que aquellas otras que tuvimos que pasar, hace ahora 12 años, los hijos del BUP y del COU de toda la vida, extinto merced a una indescifrable colección de siglas ininteligibles, y de continuos cambios de planes, modelos y sistemas educativos que lo único que han hecho es reducir las exigencias de conocimientos y diversificar conceptos para que todos estudien y todos aprueben. Que no creo, sea el camino.

La de este año clama al cielo. Aprobando con un cinco unos pocos de ejercicios ya se es universitario. Tiene dos exámenes obligatorios menos, exámenes optativos para subir nota (en nuestra época, había que repetir la prueba y jugársela, de suerte que o se bajaba o se subía la calificación general) y la filosofía ha desaparecido, pasando a ser obligatoria en cualquier alumno que se moviera desde las procelosas aguas de las ciencias a las indómitas de las letras.

El presidente de la Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto ha dicho con una rotundidad necesaria, que se trata de una selectivita menos exigente y muy fácil de aprobar. Y no le falta razón, porque desde los últimos años esta prueba es superada por el 92 % de los que se presentan, de suerte que tiene un escaso valor. Además, el último año, y eso lo sé de buena tinta, no es uno más del bachillerato, sino una carrera de fono donde los docentes preparan al alumnado para esta prueba, recortando su aprendizaje. Han pasado de un bachiller de tres años, a otro de uno, así de claro.

De la misma manera que antes no podías presentarte más que cuatro veces (y en nuestra época ni eso) para mejorar tu nota, ahora, ese límite no existe e indefinidamente el alumno tiene la opción de intentarlo tanto como le dure la paciencia, a él y a sus padres. Es una selectividad facilota, absurda y que pone a los pies de los caballos la ineptitud de nuestro sistema educativo. Todos los nacidos entre 1960 y 1982 que hiciéramos la Selectividad hija del BUP y de COU, deberíamos pedir que nos suban automáticamente dos puntos de media. Por pundonor, por orgullo. Lo mismo que hemos vivido años y años escuchando que el PREU y las reválidas de nuestros padres sí que eran para temer, nosotros ahora somos testigos de notas que no se corresponden en igualdad de condiciones con las que un día nos otorgaron a nosotros. Es esta una generación sesgada de conocimientos, donde prima más que todos estudien, aunque nadie destaque, a que muchos tomen las riendas de la cultura y hagan mejor esta sociedad, aunque eso signifique que no todos posean un título que, ciertamente, no sirve para nada.

Y al final, pasa lo que pasa: veinte millones de licenciados descafeinados en el paro, y dos millones de personas con cualificación laboral. Unos, que jamás han soñado con ejercer profesiones respetadas pero alejadas de sus propósitos académicos, y una sociedad que demanda panaderos, electricistas y en definitiva, trabajadores, pero que se encuentra con universitarios bajo las piedras que aspiran a otros modelos laborales y productivos distintos. Al final, ni todos pueden, ni todos deben estudiar, pero el que deba y pueda, que sea con todas las de la ley, y no bachilleres y universitarios de pacotilla.

5 comentarios:

monaguillo dijo...

Solo falta que les dejen escribir los exámenes en lenguaje SMS. Tiempo al tiempo. Eres un viejo, David, casi tan viejo como yo. jajajajaj. Oye, yo a mis padres los he pensado siempre en color ¿eh?. jajajajaj

Anónimo dijo...

Te parecerá coña, pero hace unos meses, en el trabajo, pedí que me calculara un ingeniero adjunto una chapita con un agujerito en medio para que por una tubería pasara menos líquido; uno fue llamando a otro, así hasta cuatro o cinco, de diversas "prestigiosas" universidades, antiguas extensiones universitarias (ya entenderás); resulta que a los 10 días me trajeron los resultados, erróneos, un poco por exceso imagino lo de "vamos a darle un exceso para no quedarnos cortos"... el problema es que en diez minutos estaba ya calculado por mí, en un descanso de un café, e instalado...

De igual forma, calculando el fondo cónico de un depósito, dirimían entre si pi multiplicaba al radio al cubo o había una raíz cuadrada; después del cachondeo, les dije que era un tercio del ciclindro que lo inscribía... porque así lo aprendí en la EGB, en 6º, cuando sin tanta diversificación curricular ni historias, hicimos en Matemáticas un cilindro y un cono, y llenando tres veces de arroz el cono, llenábamos el cilindro... sin memorizar una fórmula.
Osea que, llega un universitario ingeniero y lo básico de geometría ni pajolera idea...

Es decir, que sobran universitarios mal formados, en principio, por una educación previa paupérrima. Es cierto que hay niños que no van a llegar a la Universidad y que deben tener una atención educativa especial, sin que penalice a otros con mayor potencial. Ejemplo es el sistema educativo israelí, donde tanto empeño se pone en detectar los jóvenes talentos, teniendo escuelas de niños superdotados donde explitan su máximo potencial en las distintas áreas, y todo con menos de un siglo de historia a sus espaldas.

Quizás sea un espacio pequeño para entrar al debate educativo, pero una educación donde la Historia se estudia de forma fragmentada y con fines políticos (Cataluña, Euskadi...), donde se conoce la última montaña de una comarquita pero no sabe ubicarse el Aneto, por ejemplo, y donde el Latín y la Filosofía no tienen lugar, ¿qué sociedad esperamos tener? Sin duda, la que tenemos... y a peor.

Lo del hijo del obrero a la universidad queda trasnochado;una buena formación profesional (que permita un trabajo digno; para tu conocimiento, un soldador en áreas clasificadas puede llegar a cobrar 6000 € al mes, siendo buen profesional -claro está-), unas pruebas selectivas duras que permitan una formación universitaria de calidad y al que la merece, y no una masificación donde el título universitario equivale a una etiqueta de anís del mono (Vg., perdón, por ejemplo, abstenerse licenciados por la universidad de XXXX) por mor de que todos tengamos un papelito firmado por el Rey.

Un sáludo, Sxxxxago (es paar estar anónimo y no dar pistas),

J. Carlos Medina dijo...

Perdona voniko pero no yebas rason. Soi la leyre pagin y te garantiso q la lei horjanica para la educasion es mui vuena. ¿No entiendo xq dices esas kosas?.

J. Carlos Medina dijo...

Ahora hablando en serio: Nunca entendí lo de la selectividad como instrumento filtrador. La selectividad es una autentica putada para aquel alumno que ha tenido un mal día y que se lo juega todo a una carta. Conozco un caso tan cercano que me duele especialmente por ser mi sobrina. Una niña que contadas veces ha sacado un notable porque el 95 por ciento de las veces es niña de sobresaliente. Horas y horas, días y noches estudiando para que en selectividad y producto de los nervios la medicina se ha perdido a una gran estudiante con facultades y propiedades para haber llegado muy lejos. Al niño rico se la suda porque es cuestión de irse a la privada pero a los hijos de familias con pocos recursos con pocos recursos no les queda más remedio que optar por una carrera cerca de casa y con tragando lagrimas y penas por no poder estudiar lo que le gusta.

Morante es indiscutible y sin embargo tiene malas tardes también. Pues eso, la selectividad es una autentica putada por no decir que es el juego de la ruleta rusa. Creo más en un buen expediente académico que todo a una sola carta. Pero para eso nos hace falta un sistema educativo menos bobalicón

Anónimo dijo...

O más "reválidas", es decir, nota promedio de instituto, más una selectividad intermedia y una al final...

Santi.