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martes, 15 de junio de 2010

Huelga General

Para todo hay que tener un poco de vergüenza en la vida. Algunos la conocerán por las alusiones que al término, hacen el común de los mortales. Otros no tendrán la suerte ni de poder describirla. En este último grupo se adscriben, los generosos sindicalistas españoles. Con los peores datos de los últimos cincuenta años en España, con la tasa de paro que nos equipara a países en vías de desarrollo, con la deuda externa más abultada de nuestra reciente historia y con la destrucción de empleo más feroz que recuerden hasta los mayores de nuestras plazas y bancos, el sindicalismo español calla; o mejor aún, es tan sumamente bochornoso, tan adoctrinado, tan comprado, que va a pactar con el Gobierno cuando le conviene más una Huelga. De risa. De pena. Desde ese mismo instante, no sé si alguien se atreverá a defenderme un sindicato. Se va a aprovechar la coyuntura, cuando España no sea Presidenta ocasional, interina (o uterina, no sé bien, porque este país es el coño de la Bernarda) de la Unión Europea. Un sindicato puesto al servicio del Gobierno. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si el presidente fuera del PP?

Acaban de cavar una tumba sin regreso. Han tirado por la borda los esfuerzos de tantos sindicalistas que sí hicieron su labor. Son el hazmerreír, la perpetua sorna de tantos que ya no se fían del puñado de "liberados" bajo siglas trasnochadas. A otro con perro con ese hueso. Y trabajen más y sean menos demagogos.

4 comentarios:

Motril dijo...

Los sindicatos deben ser INDEPENDIENTES a imagen y semejanza del Reino Unido.

Ahora mismo tenemos en España sindicatos verticales a imagen y semajanza de los que existieron durante la Dictadura del régimen franquista. Una vergüenza.

J. Carlos Medina dijo...

No, no, no. No se puede decir que los actuales sindicatos son sindicatos verticales como lo fue el sindicato vertical en la dictadura franquista. En los sindicatos verticales franquistas estos englobaban tanto a empresarios como a trabajadores y estaban bajo el mando de F.E.T. y de las J.O.N.S.

Lo que sí es cierto es que en ambos casos quien pone la gran mayoría del dinero es el estado.

En cualquier caso y omitiendo esta salvedad, lo que sí es cierto es que cualquier tipo de abuso, y en el caso que nos ocupa, conlleva al desvirtuamiento del buen fin para lo que se crearon los sindicatos. Ahora tenemos unos sindicatos económicamente dependientes de los designios de un gobierno y por tanto supeditados en cierto modo al poder oculto del dinero.

Se ha abusado del amiguismo político, se ha abusado del dinero, se ha abusado con el tema de los liberados, los sindicatos solo han aparecido por aquellas empresas que de una sola tacada les pudieran dar muchos votos olvidándose por completo de las pequeñas empresas con pocos trabajadores. En fin, un desastre.

Un sindicato es una herramienta fundamental de nuestra sociedad democrática pero ahora mismo está muy mal utilizada. Ello conlleva a una falta de credibilidad absoluta por parte de la clase obrera que ve a los sindicatos como un instrumento más en manos de la clase política.

Anónimo dijo...

Querido Hermano:
Siendo de tendencias politicas muy distintas, la vida me enseña que no hya tanta diferencia entre derecha e izquierda. Reduciendolo todo a, aquello que nos enseñaban con empeño, minimo comun multiplo y pasado 1 año de mandato y elimando ciertos poderes facticos que al final se adhieren por unos pocos euros o convenios ventajosos TODOS IGUALES¡¡¡¡¡¡
Y firmo esto anomimamente en contra de mis prometidos principios....jejejeje

Anónimo dijo...

Está claro que, cuando medie una verdadera reforma laboral y el tema de los convenios colectivos se aproxime a la realidad empresarial y los cursos de formación los den entidades ajenas a los sindicatos (total, para la formación que dan), desaparecerán del todo.
Es una pena, pues hay que reconocer que el estado de bienestar en la Europa occidental se debe al movimiento sindical, tristemente desaparecido por estos pesebreros de hoy en día, liberados del coche oficial, con sueldos superiores a los de muchos patronos y con prebendas que rayan la prevaricación.

El movimiento sindical está agonizante y la puntilla la pondrá la próxima huelga general.
Desncasen en paz.

Santi.