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jueves, 6 de mayo de 2010

Vuelvo a ti, pues soy de ti...


Catorce de agosto de 2009. Pregonaba en su vigésimo primera edición a la Hermandad de los Ángeles de Granada. Solo, de no ser porque la amistad y el título de hermano se gana en sitios así, y Antonio Gavilán no iba a dejarme cuando más lo necesitaba. Lecciones que uno aprende, qué cosas. Casi nueve meses después uno se ha curado de espantos.

Y mis primeras palabras fueron para ti. Porque en ti nacieron y vivieron los Muriel. En ti, algunos Jiménez. En ti, mis primeros años; en ti, tardes de paseo. En ti, misas. En ti, media capacidad de cosas buenas en los almacenes de mi memoria.

Y a los que te pregonan y te llevan tan dentro, los que hacen de tus límites frontera de la gracia y de la gloria, van estas líneas. Van a los pies de mi hermano Antonio, que tiene más lealtad de la que nunca jamás alcanzarán algunos. Y para Álvaro, que del “009” ha hecho lema. Y para Valentín, que conduce a “Novias” por ese universo único. Y para Carolina, que se hizo un trasplante un día de tuétano y se inyectó el de ese rincón del cielo, porque “el perro de San Roque”... Y para Juan, que por mucho que diga, ni “Palermo” ni gaitas le quitan los suspiros por la que es, la verdadera de sus casas. Y la mía.

Fue un catorce de agosto, víspera de Vísperas y no estuve solo...
Vuelvo a ti, que soy de ti,
Yo tu súbdito, tú la Patria
de un Universo de historia
con un techo de espadañas,
y una bóveda de piedra
que se me antoja paraguas
donde encontramos cobijo
los que te hemos hecho casa
de la cultura, del arte
y la tradición cristiana.

Vuelvo a ti, pues soy de ti,
que en San Cecilio echó anclas
mi familia, que me dio
una herencia que no acaba,
que es saberme siempre tuyo
y que tú seas mi Patria.

Vuelvo a ti, antiguo hogar
que paradójico, exhalas,
muros de arte nazarí,
setecentistas campanas,
palacetes clasicistas,
adornadísimas plantas,
camarines fantasiosos,
lavaderos y alberzanas...

Placetas por donde duerme
desde hace siglos la savia
de tus acequias eternas,
de tus teselas romanas,
de tus muchas armaduras,
de tus puertas blasonadas,
de tus vecinos nacidos
para la gloria y la fama,
de tus Conventos callados,
de tus soberbias fachadas,
de tus conquistadas puertas,
de tus perdidas murallas,
de tus alfareros modos,
de tus molinos de agua,
de tus nobles y poetas,
de tus castizas corralas,
de tus patios de vecinos,
de tus cármenes de plantas,
de tus olores de siempre,
de tus sabores a gracia,
de tu vida bulliciosa,
de tu muy cofrade llama,
que en ti todo esto cabe
sobre tu raíz judaica.

Vuelvo a ti, pues soy de ti
que en ti regreso a mi infancia
y juego con que adivino,
entre tus muchos vecinos
a qué me suenan sus caras.

Me suena el Padre Suárez;
el Marqués de Casablanca;
conozco al duque de Gor;
Granada Venegas pasa
del brazo de Ganivet
tal como lo dibujaran
entre Morcillo y Fortuny
al son de Manuel de Falla.

Saludo a Samuel Nagrella,
Yehuda Tibón me abraza
y suena a barco tus calles
por donde está tu bocana
en donde vive altanera
nuestra Madre Capitana.

Cristo muere, cada Viernes,
nada menos que en tu Plaza.

Vuelvo a ti, que soy de ti
y sólo así ya me bastan
las promesas de la Gloria
porque están equivocadas.

Jamás subiré al Cielo
que el Cielo lo tengo en casa.
El cielo es el Realejo
Y sus vecinos lo guardan.

Vuelvo a ti, que soy de ti.
Mi cielo, mi hogar, mi Patria.

6 comentarios:

Carolina Fernández dijo...

Oleee ese David Poeta que pregona con casta las Verdades del Mejor Barrio del Mundo, y es que si - como dijo Antonio Valentín en su pregón - "el origen de la vida están en el Realejo" ... es lógico que el Cielo sea este Bendito Barrio, como han cantado los grandes pregoneros que ha dado Granada ...

Muchas gracias por acordarte de mi en esta preciosa entrada, acercándome a mi Bendito REALEJO a través de "La Alacena".

Un abrazo desde San Roque.

Anónimo dijo...

El Realejo es "el mejor barrio del mundo" porque tiene gente como tú que sabe hablar de él.

Cuando en el Realejo la palabra se hace sentimiento, la melodia se llama D. David Rodriguez Jimenez y Muriel.

No se puede hacer mejor, ni decirlo mejor...

CÓMO EN UN CUERPO TAN CHICO, CABE ARTE TAN GRANDE

Antonio Valentin

monaguillo dijo...

Gracias David, de corazón. Ver la imágen del lavadero de la puerta del sol me ha traido preciosos recuerdos de aquellos paseos perdidos por el barrio, para escribir el fragmento de mi pregón dedicado a las "divinas lavanderas" del Realejo.

Que el Señor te bendiga, amigo.

costalero gruñón dijo...

y aquí estamos otra vez, aunque yo sin raíces del realejo, que las mías las escribieron mis ancestros por las blancas paredes de las casonas de Fígares, sí que tengo doce años de historia, desde párbulos a sexto de EGB, estudiando con las dominicas monjas del colegio de Nuestra Señora del Rosario, y el campo del príncipe fue escenario de misas al aire libre y padrenuestros de infantes ante los pies del Cristo de los Favores. Curioso, que después, mis pasos costaleros me llevaran hasta el río...

Un abrazo David, de costalero de negro...

J. Carlos Medina dijo...

La edad curte el corazón y empaña el alma pero siempre quedaran personas, que como tu, saben hacerme recordar emociones olvidadas.
Me has emocionado puñetero.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hermano, sin duda que esta de Palermo es su casa, pero bien sabe usted que anhelo volver y que es mi sueño, no se si algún día, será cumplido pero espero que sí, esa plaza de la puerta cuadronda, esas escalerillas, de Santo Domingo, esa calle Santiago, el Romeral, ese Campo del Príncipe, los altramuces, espero que sí, que se cumpla. Mientras en Palermo tiene usted su casa. Un abrazo.