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viernes, 21 de mayo de 2010

Mentiras, profesiones y cintas de video

No hay nada más curioso que las enormes inventivas del género humano a la hora de explicar una profesión concreta. Tengo para mí que el barroco le ha hecho más daño que beneficio a la humanidad y que Góngora fue un supino maestro del engaño, porque todos hemos estudiado su obra poética (me refiero a aquellos que nunca supieron del sistema educativo L.O.G.S.E.) para poner maravillas de este en los exámenes sin saber a ciencia cierta de qué trataban sus poemas.

Da igual el que escojan, le costará mil días cogerle el tranquillo al cordobés del siglo de oro:

Los caballos, favonios andaluces,
gastándole al Perú oro en los frenos,
y los rayos al sol en los jaeces,

Al trasponer de Febo ya las luces
en mejores adargas, aunque menos,
Pisuerga vio lo que Genil mil veces.

El caso es que si nunca se hubiera inventado la metáfora, todos seríamos más felices. Y es en el mundo laboral donde se alcanzan las cotas más altas de empleo de un lenguaje metafórico. Porque ya me dirán a mí, si un agente inmobiliario, no es, en definitiva, un vendedor de pisos o de casas.

Hoy día, tu interlocutor te espeta que es empresario y uno se cree estar ante un prócer de tomo y lomo. Y es que regentar en un local de diez metros cuadrados un dispensario de gominolas y otras galguerías junto al Instituto de la Chana es sin duda una empresa. Pequeña o mediana no sé, pero da rango de empresario.

El vendedor, de lo que sea, es hoy comercial. El labrador, trabajador agrícola; a la prostituta (no confundir con puta, que esa no suele cobrar y abunda por nuestras ciudades) se le llama trabajadora sexual; al guardabosques, técnico forestal; el guía turístico, técnico de interpretación del patrimonio; el callista, podólogo... Que esa es otra, sin duda le acabo de encontrar sentido a tantos años de estudio del latín. Porque si a uno le duele un huevo, hablando en plata, debe ir al urólogo, y no al toca... que está claro debe su renombrado oficio a la lengua del Imperio. No, no sean tiquismiquis, no es lo mismo un cardiólogo, un pediatra o un hematólogo que el médico del corazón, de niños o de la sangre, faltaría más.

Ahora bien, cuando más me río de los virajes de la lengua, es cuando piso un restaurante. El que regenta el local, resulta que es restaurador. El término restaurante, que procede del antiguo participio de restaurar (me dice el diccionario), ha dado como curiosidad, que el que te fríe unas patatas o te pone media ración de chipirones congelados que han sido fritos en el mismo aceite de las olivas del Huerto de Getsemaní, se llama restaurador. A pesar de que las acepciones anteriores se refieran a las piezas de arte o a la acción de restaurar, bien un estado anterior, un gobierno o el mencionado arte.

Yo, que sigo empeñado en trabajar en cuestiones de arte, en las muchas oportunidades, escasas pero muchas, que te ofrece la cuestión patrimonial, sigo buscándome un nombre rimbombante acorde a estos tiempos. He pensado en Director Técnico en dislates, dada la cuantía económica que suelo percibir y lo que tarda esta siempre en llegar. Luego, me he dicho que debo ser más cauto y decirme que soy Profesional cualificado de la ventura, porque con lo que cae y lo poco que le interesa a la gente la cultura, seguir ingresando algo por estas cosas, es para ello. Al fin, me he dicho que no debo caer en los abusos lingüísticos que tanto deploro, y ya me he encontrado nombre: Corneado de la vida. A buen entendedor...

5 comentarios:

Lemar dijo...

Hermano David, en todo caso, torero de la vida, matador de toros, o lidiador, y además de los de arte y relumbrón,que virtudes y facultades no le faltan a usted; sí ya se lo decía yo, no se pueden pisar esos terrenos, que ahí, a lo menos, es un revolcón o un puntazo, pero bueno maestro, ustedes son de otra pasta, y en las cornadas graves, se vienen arriba, gracias al valor que atesoran.
Así, que, MAESTRO, pronta mejoría, y al toro.
¡TORERO!
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Valga este comentario para darle una "regañina" querido Hermano. No se viò más ilustraciòn y muestras de afecto alrededor de una persona que la suya, y si usted no es consciente de este afecto que no solo una ciudad, digo... ¡CIUDAD¡, mucho màs que eso, sirva la mia como humilde amigo para llamarse "corneado" y que conste publicamente.
Vico

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Vico hermano... Más cornás da el hambre...

Y diría el Selu: "¡o no!"

Anónimo dijo...

Utilizando a otro "letrista" pero en este caso de sevillanas y cofrade de "pro" como tù y que también y que hace referencia al hambre.....:
"¡que voi a comer¡,¡que te voi a comer¡...."
jejejeje
Pd.: Mili dices tu de mili.....tu sabes.....????? juuajuaaaaajuaaaa
Vico

Pitu dijo...

Perdona que te corrija hermano, pero no somos agentes inmobiliarios, sino tecnicos superior (que eso de superior suena bien) en intermediación y gestión inmobiliaria, vamos, lo que se llama un TSIGI, que no teneis ni idea.
Vendedor de pisos...Ains.
Un abrazo rey.