Visitas

martes, 11 de mayo de 2010

24 de abril

La última vez que os tenía en mis brazos, la calor no nos dejaba a nadie pegar ojo, aunque las noches siempre nos pillaban de tertulia de mil cosas. De los sempiternamente abandonados jardines de la Iglesia hasta la ventana de vuestro primer hogar, llegaba el olor del galán de noche. Y en el centro del centro de ese Motril nuestro, siendo fiesta o en el día más rutinario, no hay más ruidos que el que hacen tres amigos que velan sueños de niñas.

Y de golpe y porrazo, un sábado de abril; y de golpe y porrazo vuestra particular manera de expresaros, tan inusual en la frontera de los seis años, con el camisón de la niñez calado hasta los tuétanos. Porque de golpe y porrazo, ganando al más infantil de los juegos o dirigiéndoos la una a la otra, aquellas noches que no se olvidan, donde se gestaron mil sueños que en octubre serán verdad, y tantas otras cosas por llegar, volvían a mí y me seducían.

Yo no sé qué miles de cosas nos vais a ir regalando desde ese recato de niñas con el que os desenvolvéis. Yo sólo sé que cuando queréis, os sale esa expresividad reposada de mamá y esa timidez inicial que se vuelve en desparpajo de papá. Los extremos que se unen, sí. El inicio de mamá que empaña a los de papá para luego tomar el uno, el testigo del otro.

Yo no sé qué de dieciochos de diciembre nos quedarán por apuntar en nuestros almacenes de la memoria, ni cuántos juegos habremos de disimular, ni de qué manera haréis que nos partamos de risa, aunque sea tan de tanto en vez, algo más tarde de las horas en las que Ella debe estar ya velando vuestros infantiles sueños.

Pero de lo que estoy seguro es de la inmensa felicidad de aquel sábado 24 de abril, cuando me volvía a ver sosteniendo en brazos todo cuanto resume dos vidas y las vidas de los que gravitamos en la amistad de esos dos. Y cuando papá y yo volvamos a soñar con muchos años después, como ya hiciéramos en su momento, cuando seáis menos independientes y más niñas, porque eso es directamente proporcional al hecho de crecer, según que ojos miren, os deberemos muchas lecciones. Os deberé muchas lecciones. Y como quiero ir pagándolas, lo hago así, a crédito, poco a poco:

¿Y ahora qué hago contigo

tal como soplan los vientos,

ahora que lo que te digo

lo vas entendiendo

un poquito mejor?

Ahora que te andan diciendo

eso de que tú eres libre,

hazle caso a papá

que en esta sociedad

eso es imposible.

Tú eres libre porque los gobiernos existen y son los que mandan,

los gobiernos son todos dioses y demonios, divinos y humanos

que dan al ciudadano el poder soberano de un corte de manga.

Libre tú serás mientras te dure la ternura en que andas tú,

mientras descubras el valor de la amistad y sigas preso de tu amor de juventud.

Libre túserás mientras las leyes no se escriban para ti

mientras conserves tu minoría de edad y hagas las cosas porque no y porque sí.

Libre serás mientras los dueños de tus risas e ilusiones,

se fabriquen cada noche con tus máquinas del sueño.

Y a quien pregunte por tu plena libertad,

Tú dile que se te quedó dentro del vientre de mamá.

Igual que a todos los que estamos presos dentro de un Estado,

y dentro de un Estado vida mía dile que no somos libres,

que somos esclavos.



Y no olvidéis jamás que sois el sello con el que se envió la historia de lealtad y de verdad, con todo lo poco que hoy día significa verdad en este mundo. Sois el lacre que cerró elegantemente la condena del amor. Sois el testimonio perfecto del compromiso de la amistad. Sois garante de una época distinta, donde aprendemos todos: vosotras de los mayores, y los mayores, cada día, al ritmo que marcáis en sus vidas.

Yo quiero muchos sábados 24 de abril. Muchos. Los quiero con los míos, con los que siempre fueron míos y no dejarán de serlo por cuanto tiempo pierda yo en vericuetos y tropezones. Lo fueron y serán que eso no cambia. Y quiero muchos sábados donde me cojan de la mano, flanqueándome, una por costado, habiéndome reído yo más que vosotras mismas.

Yo quiero todo eso, que mañana Dios dirá. Y lo más seguro es que se empeñe en quedarse callado, tal vez preparando divinos castigos. Que me basta la práctica de la religión de ese sábado que cito para darme cuenta de mucho.

Venga, abrid los oídos de la vida. O decidle a papá y a mamá que apunten esto; yo también prometo recordaoslo en su momento:

Ya no me quedan muchos años
para hacerte un hombre libre.
No me quedan muchos años para darte una lección;
la lección de la vida por si de algo te sirve.
Para cuando papá tenga que despedirse,
y te quedes tú solo
en medio del mundo de lobos en el que estoy yo.

No se te olvide que ahora ya

la escuela solamente de poco vale,

hay cosas que se aprenden solo en la calle

y en la calle contigo nadie estará.

Apréndelas tú mismo.

No se te olvide que allá donde vayas

tendrás que enfrentarte al dolor,

y sólo aquel que resista se irá haciendo fuerte.

Acércate a quien te dé su palabra, su libro,

su mano y su amor,

y aléjate del que nunca te mire de frente.

No preguntes por el Dios del Cielo

porque desde el Cielo

no puede ayudarte.

Tú preocúpate por el Diablo,

que ese sí está claro

que está en todas partes.

Y si un día, en medio del camino,

ves que tú destino se cubre de negro.

Date la vuelta y regresa y luego empieza,

que tienes tiempo.

Y no dejes que la juventud se te escape de pronto,

como a tantos tontos...

Como a tantos tontos que la están perdiendo.



Y por supuesto, regaladme muchos 24 de abril más...

1 comentario:

Gerardo Martín R. dijo...

Por algo eres su padrino....
Todos queremos más 24 de abriles, 25 de mayos, 15 de agosto y 18 de diciembres...
Se lo he leido a las dos y se lo he explicado.
Hoy más que nunca han comprandido por qué eres su padrino.
Un abrazo hermano.